“Pudo haber sido una gran tragedia”

Edición Impresa lunes, 5 julio, 2021 12:00 PM

La calle Benito Juárez (Segunda) es una de las más transitadas de la Zona Centro de Tijuana, por la vialidad convergen cientos de vehículos y transporte público, abundan transeúntes, establecimientos, puestos ambulantes, plazas comerciales y es una de las vías para conectarse a la Garita de San Ysidro. Pero el martes 29 de junio, un operativo para detener a un prófugo de la justicia estadounidense, demostró las debilidades e ineficacia de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación; al final, el objetivo fue abatido  

Elementos adscritos a la Dirección de Enlace Internacional de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI), asignados a la averiguación, sabían quién era Anthony “Lucky” Luciano, un prófugo de la justicia estadounidense de 53 años de edad, alto, de cabello cano y tatuajes en los brazos. Tenían referencias de su amplio historial delictivo en el vecino país.

Oriundo de Los Ángeles, California, “El Lucky” enfrentaba cargos en Estados Unidos por agresión sexual, agresión sexual a un menor de 14 años y falso encarcelamiento bajo número de orden BA467573, emitida el 12 de noviembre de 2019.

A través de la agencia de los Alguaciles de los Estados Unidos (US Marshals), la autoridad norteamericana solicitó al Instituto Nacional de Migración (INM), apoyo para la localización del sujeto, quien posiblemente estaría en Baja California.

La información disponible era que Anthony Luciano y/o Johnny Dale se encontraba en territorio tijuanense, por lo que, según las facultades legales con las que cuenta el INM, con apoyo del personal de Enlace Internacional, establecieron la estrategia para su búsqueda y localización.

Con información sustentada en entrevistas, registros en base de datos y redes sociales, fue posible ubicar al prófugo en la Zona Centro de Tijuana. Para cumplimentar la orden de arresto, Enlace asignó a siete elementos para hacerla efectiva, sin medir la peligrosidad del delincuente. Todo se salió de control.

El reloj marcaba poco antes de las 14:00 horas del martes 29 de junio, cuando una de las calles más transitadas de la Zona Centro de Tijuana, se convirtió en campo de batalla para capturar al abusador sexual.

Los agentes ubicaron al sospechoso caminando sobre la calle Segunda y Arias Bernal, donde se le había visto entrar a un inmueble. Al verse perseguido, “El Lucky” sacó de entre sus pertenencias un arma que traía fajada, disparando en una ocasión a los agentes. Siguió su rumbo y descargó el arma dos veces más, por lo cual, los elementos repelieron la agresión.

El fugitivo siguió su huida por la calle Segunda, donde a punto de pistola y a base de amenazas, bajó al conductor de un automóvil BMW Mini Cooper. En el auto iban dos mujeres que también alcanzaron a bajarse, pero en la parte trasera quedó una tercera que fue privada de la libertad por el sujeto, “a quien le iban cayendo casquillos al ir disparando el delincuente en contra de los policías”, para continuar evadiendo a la autoridad e iniciando así una persecución.

Al llegar al cruce de Benito Juárez y Miguel F. Martínez, el sujeto se impactó con un vehículo Nissan Urvan habilitado como taxi blanco con naranja que se encontraba estacionado en una lanzadera. El prófugo descendió de la unidad, realizando más disparos al aire y a los policías que le seguían la pista, hasta que fue neutralizado por los oficiales Sergio Chávez Mondaca, Mauro Iván Rivera y los de apellidos Esparza y Arroyo; y dos elementos más que se unieron al operativo como refuerzos.

En el fuego cruzado, tres civiles resultaron heridos de bala: una mujer de 60 años de edad, con una lesión en pantorrilla; así como dos hombres, uno de estos de 59 años, los cuales fueron atendidos por elementos de la Cruz Roja y trasladados a diversos nosocomios, donde, hasta el cierre de esta edición, jueves 1 de julio, se reportan estables.

Información revelada a ZETA indica que no ha sido posible determinar quiénes hirieron a las víctimas, ya que, conforme a la certificación médica, las lesiones no son perforantes ni penetrantes, aunque está pendiente la certificación de uno de los afectados.

Mientras que Anthony Luciano fue canalizado al Hospital General en condición crítica, al presentar seis heridas en tórax y cabeza. A las 15:20 horas del mismo martes 29, el extranjero falleció en el nosocomio.

Los agentes identificados como Mauro Iván Rivera y Moisés Ojeda Alfaro, resultaron con impactos en el pie y el otro en el calzado. Ambos se encuentran estables.

Según información de la GESI, los agentes que participaron en el operativo actuaron “mediante la capacitación local y extranjera que reciben los elementos, fue que repelieron la agresión que tuvo por objeto privarlo de la vida, logrando con ello preservar su integridad y la de terceros puestos en peligro por el agresor sexual”.

“¡BALEARON A LA SEÑORA QUE VENDE ROPA!”  

Una de las víctimas colaterales en el enfrentamiento entre Anthony “Lucky” Luciano y elementos de la GESI, fue la señora María de la Luz, de alrededor de 60 años, quien todos los días y por los últimos 20 años, instalaba su puesto ambulante de venta de ropa en la calle Segunda, entre F. Martínez y Niños Héroes.

La mujer recibió una bala perdida que se impactó en su pierna; al caer herida, fue apoyada por los demás vendedores, quienes solicitaron la presencia de paramédicos. Elementos de Bomberos le bridaron auxilio para posteriormente trasladarla a un hospital.

“Doña Mary”, como se le conoce, sigue convaleciente y su espacio en la calle Benito Juárez se aprecia desolado.

“La verdad nos dio mucho miedo, la gente se metió a los comercios para su protección. Nosotros nos escondimos en la parte trasera del local, me tocó ver a la señora Mary llena de sangre y con la bala en su chamorro”, relató la empleada de una tienda de artículos religiosos.

Una vendedora de jugos y amiga de la víctima, se enteró de los hechos por redes sociales, ya que cerró su puesto antes de que iniciara el refuego.

Otro de los afectados por una bala perdida, fue uno de los choferes de transporte colectivo que se encontraba en una lanzadera situada en Segunda y Mutualismo. El hombre de 59 años se encuentra estable, pero el estado de salud fue reservado por sus familiares.

 

“LOS POLICÍAS TIRARON A LO TONTO”

Don Héctor se encontraba en su casa ubicada sobre la calle Mutualismo cuando escuchó los disparos. Asustado, salió de su departamento y observó el paso de varias unidades policiacas. Acudió con su vecina para preguntar sobre lo ocurrido. Ambos caminaron a la calle Segunda y observaron el operativo.

“Tomé algunos videos y fotografías de la persona que cayó herida, había muchos casquillos en el piso, vidrios rotos de algunos comercios; gente corriendo asustada, otros no sabían lo que estaba ocurriendo, una señora hasta se robó unos casquillos como para el recuerdo, pero fue detenida por la autoridad y se los quitó porque eran parte de la evidencia”, rememoró para ZETA.

Según un testimonio, “los que vivimos en la Zona Centro, estamos acostumbrados a hechos violentos, porque seguido pasan cosas feas por aquí y la Policía no hace nada, solo quiere bajar dinero a los conductores de autos con placas americanas, la venta de droga abunda”.

Posterior al tiroteo, las trabajadoras de un local ubicado frente a donde cayó malherido “El Lucky”, no se recuperaban de la crisis nerviosa.

“Nada más vea mi cara, para que se dé cuenta de cómo estamos; ayer fue la balacera y seguimos en crisis. El delincuente cayó frente al local donde trabajamos, pudo haber sido una gran tragedia por la cantidad de gente que se encontraba sobre la vialidad. El sujeto estaba disparando a lo loco, las dos mujeres que venían en el auto (Mini Cooper) bajaron pálidas, entraron en crisis, afortunadamente no sufrieron ningún daño. Para nosotras los policías actuaron bien, no había otra manera de controlar a ese loco”, compartieron con este Semanario.

Para Sonia Sánchez y Sergio Echeverría, vendedores de la zona, los policías actuaron mal, ya que “tiraron a lo tonto”, no se les vio una estrategia ni profesionalismo. “Una cosa es ser policía preparado con educación, y otra solo portar el uniforme”, consideran.

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