17 años y nada de justicia

Fotos: Cortesía Óscar Hernández/Francisco en su graduación de la Preparatoria
Opinionez viernes, 25 junio, 2021 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

A Pancho, ciudadano, periodista y abogado honesto, amigo de siempre…

 

Uno.- Por lo regular, son los días martes cuando redacto y envío mis comentarios a este Semanario, que luego los publica el viernes; solo que este martes pasado fue 22 de junio: Se cumplió un año más de la muerte del Licenciado Francisco Javier Ortiz Franco, reportero fundador y editor de ZETA, sin que hasta el momento se haya castigado a los responsables de su ejecución.

Gobiernos federales y estatales azules, tricolores y ahora guindas han alternado en el gobierno; lo mismo funcionarios de todos los calibres, en cuya competencia está la posibilidad de hacer justicia en este caso, sin que así lo hayan hecho. El homicidio de mi compañero en la escuela preparatoria, luego en la Escuela de Derecho de la UABC, socio de despacho, pero sobre todo del amigo al que le aprendí muchas cosas, sigue impune.

Francisco al medio, Óscar Hernández a la izquierda celebrando fin de la carrera de Derecho UABC

Desde hace 17 años redacto algunas situaciones que me tocó compartir con Francisco: cuando nos conocimos en las aulas, el tiempo que pasamos juntos en los inicios de este Semanario y en cuatro oficinas; la última, muy cerca de las instalaciones de ZETA, sobre la avenida de Las Américas. Circunstancias serias, divertidas, aficiones que compartíamos y reuniones que disfrutamos… en fin, me gusta recordar los buenos momentos.

Francisco J. Ortiz (así firmaba sus notas) era un excelente periodista investigador, un buen padre y esposo, generoso compañero de trabajo y un muy buen amigo que gustaba del box, del caldo de res, de los chicharrones en salsa roja, la carne de cerdo con nopales y salsa verde y, por supuesto, de la carne asada. Pancho era de buen diente, disfrutaba mucho todo lo que era de elaboración casera. Orgulloso de haber nacido en Dolores Hidalgo, “Cuna de la Independencia”, decía muy ufano. Amaba a este país.

Parco y certero en el hablar, congruente siempre entre el pensamiento y la acción, conciliador antes que agresivo; elegante en el vestir, impecable barba, bien recortada, que bordeaba la parte baja de su rostro coronado por un ensortijado cabello, que ya pintaba algunas canas; frente que se marcaba al fruncir el ceño y escudriñar con la mirada; hablar pausado, mesurado en lo que a excesos se refiere. Así era Pancho.

Doz.- Por eso a veces me pregunto: ¿Qué hubiera escrito Pancho de todo lo que ha sucedido aquí desde el 2004? Seguramente con su estilo analítico hubiera dedicado muchas páginas y tinta para investigar, informar y poner el dedo en la llaga en los asuntos peliagudos que se han suscitado desde aquel fatal año. La violencia que se fue a más, la lucha contra el narcotráfico, sus consecuencias (de la que fue víctima), el regreso del PRI en el 2012 y toda su corrupción, el arribo de AMLO en 2018 y su forma de gobernar en estos casi tres años de su gobierno, la pandemia de COVID-19…

…y de lo sucedido en Baja California, de los gobiernos azules de Osuna Millán, de la manchada administración de Francisco Arturo “Kiko” Vega de Lamadrid; del mini gobernador Jaime Bonilla y sus intentos por extender su gestión y otras argucias legaloides, de sus funcionarios estatales; de todo el manoseo electorero en la elección de este 2021, de los candidatos, del “carro completo” de Morena con Marina del Pilar Ávila a la cabeza como próxima gobernadora del estado…

“Ortiz Franco era la voz temperada, incluso razonable en ese Semanario, en donde el tono fundamental suele ser definido por la estridencia de los asuntos que ZETA devela y denuncia… Los artículos de Ortiz Franco abrían cada edición, y aunque iban firmados con su nombre, al pie de ellos se aclaraba: ‘Este espacio refleja el criterio editorial de ZETA’. Eran textos cuidadosos, distantes del escándalo y el maniqueísmo. En el contexto de Tijuana -que cada vez se extiende más por el país–- definido por la violencia y la ofuscación, las contribuciones de ese periodista eran de notable serenidad”, escribió Raúl Trejo Delarbre en La Crónica de Hoy, al día siguiente de la muerte de Francisco.

En graduación de la escuela Preparatoria Instituto Metropolitano.

Trez.- Este martes 22 de junio se sumó un año más de indiferencia, de impunidad por la muerte de Francisco J. Ortiz Franco y -triste es decirlo- como su caso existen otros muchos más. A los que gobiernan no les importan; por el contrario, presenciamos un linchamiento oficial a los medios de comunicación y a los que se atreven a contradecir las versiones oficiales.

Los responsables de la muerte de “Pancho” siguen sin recibir el castigo que merecen; unos -dicen- muertos, otros en prisión por delitos diferentes, otros libres. Por eso, desde este espacio, como cada año lo hacemos, exigimos justicia en nombre de Francisco, de su familia, de la sociedad, del ejercicio periodístico, de otros periodistas asesinados en otras partes del país.

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.

Correo: profeohe@hotmail.com

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