Por obligación o por salud

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Opinionez lunes, 24 mayo, 2021 12:00 PM

En mi colaboración del reciente 7 de mayo para el Semanario ZETA, se publicó mi artículo “Cubrebocas”, donde abordé el tema alusivo, haciendo un recorrido cronológico en la utilización de dicha prenda: desde el inicio de la pandemia hasta el vislumbramiento del hipotético comportamiento de los votantes el próximo 6 de junio, en torno a las medidas que implementarán -tanto el organismo electoral como las autoridades administrativas- en relación a la obligatoriedad del uso de la máscara facial al momento de acudir ante las casillas electorales, en esa que será una fecha histórica nunca antes vivida.

Pero colateralmente, aparece ahora otro aspecto antes no visto, como es el caso del anuncio que recientemente se ha hecho en el vecino país del norte, Estados Unidos de Norteamérica, donde el gobierno ha dado a conocer que se eliminará paulatinamente la restricción para el uso de cubrebocas, empezando por retirar la obligatoriedad (en ciertas circunstancias) a partir del 18 de mayo, a quienes ya hayan sido vacunados.

En esa decisión no solo está involucrado el gobierno, sino que incluso la iniciativa privada ya está difundiendo el retiro de la exigencia del uso de cubrebocas, situación que, si bien tiene que ver con la salud, también está afectada por decisiones de índole económico, puesto que a ciertos establecimientos les es más prioritario que los clientes ingresen a consumir que la salud de éstos.

El anuncio tiene sus asegunes porque, para empezar, no conlleva la obligación de mostrar una constancia oficial de contar con las vacunas y el tiempo de aplicación suficiente para que alcancen su máxima eficacia; además de que, como sucede en muchos casos, la falta de información se pretende suplir con la ignorancia supina de todos aquellos comodinos que fingirán no saber a detalle el anuncio oficial, pero sí estarán prestos para dejar de portar el cubrebocas, solo por desgano.

Hay que tener en cuenta que en Estados Unidos, en general, el comportamiento ciudadano es más correcto que en otros países -incluyendo el nuestro-, donde el respeto a las normas no es precisamente lo más común. Esto se demuestra en múltiples conductas, como por ejemplo, al momento de conducir un vehículo o de estar haciendo fila para lo que sea, como para cruzar la frontera.

Pero regresando a los cubrebocas, el asunto debiese de ir mucho más allá de portarlo por obligación.

Si algo debiese de quedarnos claro, es que esa máscara protege no solo de la transmisión del virus causante de COVID-19, sino de otras muchas enfermedades, tales como la gripa común, la influenza y muchos otros contagios más.

En un país plagado, -como hemos comentado en otras ocasiones-, de otras epidemias, dígase diabetes, hipertensión, obesidad y múltiples adicciones, el cubrebocas debió de haberse empezado a usar desde hace muchos años. Y no es que el antifaz vaya a prever todos los males, pero por supuesto que sí ayuda en muchos de los casos.

En la actualidad resulta ya común el uso del cubrebocas en todo el mundo, pero hay países que tenían la buena práctica de utilizarlo desde antes, como es el caso de China, nación de la cual viene a nuestra mente la imagen típica de una persona caminando por las banquetas portando la mascarilla facial.

Y aquí llega el punto de quiebre, donde tenemos que preguntarnos: ¿Seguiremos usando el cubrebocas solo hasta cuando el gobierno nos obligue a usarlo o lo portaremos hasta que nuestro sentido común nos diga que debemos ponérnoslo para proteger nuestra salud y la de los demás?

La respuesta surgirá en la medida de nuestra conciencia. Por nuestro bien y por el de los demás.

Todo es cuestión de usar el cubrebocas por obligación o por salud.

 

Alberto Sandoval ha sido educador de adultos y profesor de bachillerato.                               

Correo: AlbertoSandoval@AlianzaCivil.Org Internet: http://albsandoval.blogspot.com/ 

Facebook: Alberto Sandoval.     Twitter: @AlSandoval 

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