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Columnaz viernes, 14 mayo, 2021 12:00 PM

Cuando no es una autoridad federal, es una estatal; normalmente la intención es molestar, no ayudar. Se trata de las visitas que de manera frecuente hacen funcionarios de cualquier nivel, al albergue para migrantes Embajadores de Jesús, ubicado en una recóndita zona de Tijuana, en el Cañón de los Alacranes. Durante el primer trimestre del año, tanto por la Federación a través del Instituto Nacional de Migración, como por el Estado por medio del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, unas seis mil personas migrantes provenientes mayormente de Centroamérica, fueron canalizadas a ese lugar. Los oficiales federales y estatales los llevan para que el pastor que atiende el albergue, les apoye con atención, techo, comida, vestido, agua y servicios de asesoría que reciben por parte de organismos de la sociedad civil. En Embajadores de Jesús se hacen cargo de todo, sin recibir apoyos de los gobiernos que les remiten a los migrantes. Acaso DIF Municipal realiza jornadas para entregarles insumos de higiene personal, ropa y comida. De ahí en fuera, los de Salud llegan para hacer inspecciones, lo mismo que de la Coepris, del INM y el DIF Estatal, a dejar migrantes. Muy seguido, en Embajadores de Jesús son molestados por la autoridad que poco ayuda y mucho estorba. Ojalá los gobiernos Federal, estatal y municipal los apoyaran más, pues desde ese albergue -entre otros en Tijuana- se hace la labor que los gobiernos ni quieren ni pueden: proveer de atención a migrantes centroamericanos y mexicanos que todos los días arriban a esta frontera.

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