¡Uy!, los debates

Foto: Internet
Columnaz viernes, 23 abril, 2021 8:00 AM

¿Por qué será que los candidatos, o bueno, ciertos candidatos, les tienen miedo a los debates? Normalmente, quienes se asumen como punteros en una justa electoral, son los que desprecian el ejercicio democrático de sostener una justa de ideas para contrastar proyectos con sus iguales, para responder dudas, ataques, o simplemente debatir para demostrar con el proyecto, que es el mejor.

Entre los más grandes desprecios a los debates, está el de Jaime Bonilla Valdez, quien se convirtió en el primer candidato a gobernador en no asistir a ninguno de los organizados por el Instituto Estatal Electoral de Baja California. Seis años antes, Francisco Vega de Lamadrid habría acudido solo a uno de los encuentros del IEE, y despreciado un par más.

Hace algunos años, cuando la democracia estaba en su apogeo en BC, a partir de la transición política en 1989, cuando un partido distinto al PRI ganó en el país una gubernatura, con Ernesto Ruffo Appel del PAN, los debates se convirtieron en un medio para dar espacio y presencia a la oposición.

Recuerdo que cuando no eran invitados los de partidos de izquierda, se hacían manifestaciones, y, entonces, los candidatos de los tres partidos dominantes (PRI, PAN y PRD) asistían a todos los debates. Los organizados por la sociedad civil, por organizaciones empresariales, por la universidad y por la autoridad electoral.

Se recuerda a don Héctor Terán debatir con don Francisco Pérez Tejada, o a Eugenio Elorduy contra Daniel Quintero, y ni hablar de aquel encuentro entre José Guadalupe Osuna Millán y Jorge Hank Rhon. Hasta que “Kiko” Vega llegó a la campaña, esa tradición de enfrentarse entre candidatos en debates se vino abajo, para posteriormente pisotearla Jaime Bonilla Valdez, quien no acudió ni a encuentros oficiales, mucho menos a ciudadanos.

Menospreciando el de Morena no solo a la sociedad organizada y a las autoridades electorales, cuanto más al elector, al que privó de su opinión en la justa de ideas electoral, Bonilla argumentó que nadie ve los debates, y con los desplantes del todavía gobernador, los bajacalifornianos tampoco acudieron a las urnas, pues el proceso electoral 2019 registró un abstencionismo superior al 70. Jaime Bonilla no se convirtió, como esperaba, en el candidato que ganó con más votos la elección estatal, ese récord lo mantiene en primer lugar “Kiko” Vega de Lamadrid con 442 mil 868 sufragios logrados en 2013; la segunda posición la ocupa José Guadalupe Osuna Millán, quien en 2007 ganó con 436 mil 360 votos, y Bonilla queda en la tercera posición con 425 mil 385 votos del millón que esperaba captar.

Ahora, con más mujeres que nunca en las contiendas electorales de Baja California, en cualquier elección, en la estatal, la municipal o la distrital, se esperaría que las damas sacaran la casta y acudieran a todos los debates, a hablar, a decir, a exhibir, a proponer lo que por muchos años no pudieron, al no tener acceso a los espacios electorales.

Pero no.

Marina del Pilar Ávila Olmeda, candidata de la coalición “Juntos Haremos Historia en BC”, que integran los partidos del Trabajo, Verde Ecologista de México y Morena, ha informado a través de su equipo de estrategia que ya no acudirá a más debates. De ser así, como “Kiko” Vega, solo habrá asistido a uno de los tres organizados por el Instituto Estatal Electoral. Sus contrincantes, entre quienes se encuentran dos mujeres, Guadalupe Jones Garay por la coalición “Va por BC” -integrada por PRI, PAN y PRD- y Victoria Bentley representando a Redes Sociales Progresistas, sí acudirán al resto de los encuentros organizados por el IEE, como también se han comprometido los cuatro hombres que compiten por la gubernatura del Estado: Carlos Atilano Peña, por el Partido de Baja California; Jorge Hank Rhon, por Partido Encuentro Solidario; Alcibíades García Lizardi, por Movimiento Ciudadano; y Jorge Ojeda García, de Fuerza por México.

De hecho, la candidata de Morena menospreció el debate organizado por Tijuana Innovadora, un proyecto de conjunción y propagación de ideas y casos de éxito que ha sido reconocido en el mundo, pero que en Baja California fue desairado por Marina del Pilar. Un debate -además- que contó con un organizado y protegido formato presencial, para dar oportunidad a los candidatos a verse la cara, medirse la expresión, enfrentarse personalmente y hablarse de frente.

El 18 de abril se celebró el primer debate de los organizados por el IEE, y la candidata de Morena acudió. No le fue muy bien. Le criticaron mucho la administración y los excesos de Jaime Bonilla Valdez, y ella no supo cómo defenderlo. Aunque ciertamente no es su responsabilidad, sí representa la misma corriente política e ideológica. Mejor se desvió a sus temas. Bonilla le hace daño, pero no hay tiempo o voluntad para deslindarse del gobernador más bravucón que Baja California haya tenido.

Otros debates ciudadanos, como el de los empresarios en Ensenada, también fue desairado por la candidata cuyo equipo y seguidores, aseguran va en primer lugar en las encuestas. Hace dos años, tampoco Bonilla se apareció, como los antecesores de este sí lo hicieron.

Los debates no deberían ser para causar miedo, o su asistencia no debería ser una estrategia política electoral. Deberían tratarse como lo que son: una justa de ideas en medio de una campaña electoral, donde a los ciudadanos sí les interesa saber, más allá de partidos, siglas o coaliciones, cómo piensan, cómo actúan y qué proponen aquellas personas que les piden el voto.

Ojalá el equipo de Marina del Pilar Ávila Olmeda recapacite. Que impere la contribución y la utilización de una herramienta de la burocracia como lo es el debate, y no la arrogancia de menospreciar el ejercicio, asumiéndose como ganadores por pertenecer al partido en el poder.

Comentarios

Tipo de Cambio