Jorge Hank, el sospechoso; Héctor Félix, el periodista asesinado

Foto: Internet/Jorge Hank y Antonio Vera
Columnaz lunes, 19 abril, 2021 12:00 PM

Este 2021, ZETA informa y reitera la decisión de no aceptar publicidad-propaganda del candidato a gobernador por el Partido Encuentro Solidario (PES), Jorge Hank Rhon. Nuestra postura data del año 2004, cuando el dueño del Hipódromo fue postulado como precandidato a la gubernatura por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y se renovó en 2007, cuando contendió también con el tricolor.

Hace 17 años, en este espacio, nuestro editor general Francisco Ortiz Franco explicó que el Consejo Editorial había analizado el dilema entre la función profesional de ZETA y la obligación moral. Y se concluyó que no es ético prestar este servicio al patrón de Victoriano Medina y Antonio Vera Palestina, quienes el 20 de abril de 1988 asesinaron a Héctor Félix Miranda, codirector fundador de este Semanario.

“Aceptar que Jorge Hank se promueva en ZETA, sería equiparable a que el PRI aceptara que Mario Aburto Martínez, el homicida de Luis Donaldo Colosio, participara como orador en un acto de ese partido”, ejemplificó en su momento Ortiz.

El próximo martes se cumplirán 33 años de ese cobarde homicidio, los dos autores materiales cumplieron sentencias de 25 y 27 años, respectivamente, fueron liberados en 2015 y de Victoriano Medina no se volvió a saber, mientras Vera Palestina regresó a trabajar bajo el cobijo del hoy precandidato.

En su columna “No votaré por Hank ni por el PRI”, publicada en julio de 2004, Jesús Blancornelas, codirector de ZETA, recuerda cómo el casinero envió dinero -a Vera Palestina- mientras estuvo en fuga tras matar a Félix.

También detalla la amistad que existía entre “El Gato” y el ex reo de El Hongo, relata la traición del empresario y la decisión del columnista de “revelar algunas transas en las carreras de Agua Caliente” y exponer que “había muchas palmeras y cocos en sus fiestas”, para dar a entender el consumo de cocaína y otras drogas.

Sin embargo, en la carpeta de investigación por la muerte de Félix Miranda no contempla ningún móvil por el homicidio. La indagatoria tampoco concluyó nada respecto a la identidad del autor intelectual del ataque contra el periodista, acribillado por empleados protegidos del empresario del juego, quien no fue investigado.

Esta impunidad es la razón por la cual, por 33 años consecutivos, ZETA continúa reclamando enérgicamente al actual Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador; al gobernador Jaime Bonilla Valdez y a sus respectivos fiscales, el esclarecimiento total del caso y castigo para todos, absolutamente todos los participantes en el crimen.

Durante las más de tres décadas transcurridas desde el homicidio de Héctor Félix Miranda, el abanderado del PES ha sido detenido en varias ocasiones. La primera en 1991, cuando estuvo bajo resguardo de las autoridades en el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” de la Ciudad de México por contrabandear desde Japón, perlas y artículos finos fabricados con partes de animales en peligro de extinción.

En junio de 2011, fue aprehendido junto con otras once personas por el acopio de 40 armas largas, 44 cortas y más de nueve mil cartuchos. Dos de las pistolas resultaron positivas: una en el asesinato de Martín Feliciano Camacho Ontiveros, perpetrado el 28 de junio de 2010; y la otra en el de Olegario Figueroa Leandro, cometido el 16 de diciembre de 2009.

El hijo del profesor Carlos Hank González libró el primer cargo y fue internado en el Centro de Reinserción Social de El Hongo como parte de la investigación por el homicidio de su nuera, una joven de 24 años que perdió la vida el 13 de agosto de 2009.

En esa carpeta se reunieron declaraciones de “testigos protegidos”, Pedro Ignacio Zazueta, Luis Felipe Ramírez Vázquez y Carlos Fernando Vázquez Figueroa, quienes declararon de otros homicidios y del traslado de droga en las instalaciones del Hipódromo -delitos presuntamente cometidos entre 2006 y 2010-, mencionando también el nombre de Jorge Vera Ayala, ahijado, jefe de escoltas del casinero y jefe de operaciones de Caliente. Igual el empresario recuperó la libertad.

También evadió ser acusado y juzgado por la posesión y traslado de aves exóticas en enero de 2012. Llegó con ellas en un avión a Tijuana, pero solo cuatro de sus empleados fueron retenidos y posteriormente liberados.

Como dato adicional, decenas de hectáreas albergan el casino Caliente, el Hipódromo, el zoológico, un estadio, un club hípico, una escuela de futbol, un residencial y un colegio, con los que el precandidato ha hecho su fortuna, son terrenos de la nación y nadie lo molesta.

Entonces, en 1991 fue retenido unas horas por contrabando; el 10 de enero de 2009 le quitaron la visa para cruzar a Estados Unidos; por el tema de las armas estuvo 24 horas privado de la libertad y ocho días más por la investigación de la muerte de su nuera en 2009; por el tráfico de aves en 2011 lo dejaron ir antes de una hora. En todos los casos, los cargos fueron retirados.

Por el asunto de Héctor Félix Miranda ni siquiera fue interrogado como sospechoso, judicialmente solo debió responder una entrevista para corroborar su relación laboral con los asesinos de “El Gato”. Y 33 años después, la impunidad sigue gozando de cabal salud.

“En consecuencia, la decisión de ZETA es pertinente y se sustenta en una convicción ética”.

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