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s谩bado, septiembre 30, 2023
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Homicidas seriales (Segunda parte)

鈥淧ara ser un monstruo no es necesario hacer algo especial,

a veces basta con no hacer absolutamente nada鈥.


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-Eloy Moreno.

 

El 25 de enero del 2006, Juana Barraza, conocida a posteriori como 鈥淟a Mataviejitas鈥, se levant贸 temprano. Ese d铆a era mi茅rcoles y deb铆a de preparar el desayuno a sus hijos Emma y Jos茅 Marvin, de 12 y 13 a帽os respectivamente, mand谩ndolos enseguida a la escuela y ofrecer de puerta en puerta su trabajo como empleada dom茅stica. Antes de salir se aproxim贸 al peque帽o lavabo de peltre del ba帽o y se enjuag贸 la cara. Se acomod贸 el cabello corto con la mano y se contempl贸 un momento en el espejo. Sus rasgos eran bruscos y tend铆an a dar un aspecto varonil, sin embargo, le gustaba tener cierta coqueter铆a; no obstante, su cuerpo robusto de 1.78, y que daba una situaci贸n de respeto por su corpulencia y estatura.


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Cuando se contemplaba frente al espejo, una arruga le record贸 que reci茅n hab铆a cumplido 48 a帽os. Sus tiempos de fama y aclamaci贸n por el p煤blico que la admiraba hab铆an pasado, se hab铆a retirado como luchadora y de las funciones que la excitaban tanto, los viernes por la noche en la calle de Per煤 #57 en la Ciudad de M茅xico; sonre铆a cuando recordaba c贸mo sub铆a al ring con su bata totalmente color rosa, un cintur贸n de cuero color blanco que iba fajado a su cintura, brazaletes que se reflejaban con las luces del cuadril谩tero, sus botas blancas y un antifaz en forma de mariposa negra. Entre los fan谩ticos de la lucha libre, ella era conocida como 鈥淟a Dama del Silencio鈥.

Juana escuch贸 en un noticiero de la ma帽ana por la radio la descripci贸n que hac铆an del 鈥淢ataviejitas鈥, denominaci贸n que hab铆an dado los medios de comunicaci贸n en la que hab铆a acabado con la vida de al menos 10 ancianas en distintos sectores de la Ciudad de M茅xico. Realmente la polic铆a no avanzaba en sus investigaciones, pero se cre铆a que el homicida era un hombre joven, fornido, alto y que seguramente se disfrazaba de mujer o de enfermero, que ten铆a gran habilidad para convencer a las ancianas de que le permitieran entrar a su domicilio, y una vez en el interior, las estrangulaba utilizando un cable o quiz谩s una mascada.

M谩s o menos en la hora de que Juana sal铆a de su casa en Iztapalapa, en otro punto distante de la ciudad, Ana Mar铆a, una mujer viuda de 84 a帽os preparaba el desayuno a su joven inquilino. El ingreso de Joel L贸pez le proporcionaba desde hace algunos meses ayuda econ贸mica a Ana Mar铆a; despu茅s de tomar el desayuno, Joel se fue a cumplir con su trabajo de mesero y Ana Mar铆a a realizar diversas compras en un mercado cercano.

Ser铆an aproximadamente las 11 de la ma帽ana cuando Juana caminaba por la calle Jos茅 Jasso. Fue entonces cuando vio que la viuda regresaba del mandado, y le costaba trabajo lidiar con el peso de las bolsas; llevaba un paso lento. Juana se acerc贸 a ella y le ofreci贸 su ayuda. Ana Mar铆a acept贸 de buena manera y ya estando en el interior del departamento, Juana le coment贸 que se dedicaba a hacer servicio de lavado y planchado de ropa, por lo que Ana Mar铆a ofreci贸 pagar $22 pesos por la docena de prendas, a lo que ella replic贸 que era muy poco dinero. Como respuesta, Ana Mar铆a -de mal modo- le dijo en voz alta: 鈥淎s铆 son siempre las gatas, quieren ganar demasiado dinero鈥.

Lo que le dijo la anciana despert贸 inmediatamente la ira de Juana, se arremolinaban en su cabeza las im谩genes de todas las dejaciones sufridas a lo largo de su vida: el abandono de su padre, el maltrato constante de su madre alcoh贸lica y el hecho de que la hubieran regalado a los 13 a帽os de edad por tres botellas de cerveza, para despu茅s ser amordazada y violada esa misma noche y quedar embarazada de un hijo que, por si la maldici贸n fuera poca, morir铆a asesinado a los 20 a帽os. Estos sentimientos de furia no pod铆an ser detenidos absolutamente con nada, salvo que el sufrimiento de aquellos que deber铆an ser castigados, por haber cometido la osad铆a de humillarla y hacerla sentir que no val铆a nada.

Por lo que con un movimiento r谩pido, se hizo de un estetoscopio que estaba sobre la mesa; con destreza lo coloc贸 por detr谩s de la anciana, quien apenas tuvo una m铆nima posibilidad de reacci贸n. Toda su fuerza nada pod铆a hacer con la corpulencia, fuerza y violencia de Juana, quien la domin贸 con facilidad, y utilizando el cord贸n de caucho rodeo el cuello de su v铆ctima priv谩ndola paulatinamente del aire, hasta lograr matarla.

Continuar谩鈥

 

Benigno Licea Gonz谩lez es Doctor en Derecho Constitucional y Derecho Penal. Fue presidente del Colegio de Abogados 鈥淓milio Rabasa鈥, A.

Correo:聽liceagb@yahoo.com.mx

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