Ya déjenlo que descanse


 
Cartaz lunes, 21 octubre, 2019 12:00 PM

De luto, llorando a mares,

México se hace presente.

Murió cantante excelente,

famoso en todos lugares.

 

Y los deudos, en conflicto:

jaloneando el cuerpo inerte,

peleando herencia existente

o gastada en rico pisto.

 

Que lo van a incinerar

para repartir los restos;

al polvo serán devueltos

y al príncipe a descansar.

 

¿En qué quedamos por fin?

¿Me quieren o no me aman?

No lloren lo que no extrañan,

se pelean por el botín.

 

Cuántos niños son suicidas

por no tener qué comer

ni quién les vaya a ofrecer

unas lágrimas furtivas.

 

Y las tumbas clandestinas

de los que descabezaron,

son seres que también amaron

y que ya los olvidaron.

 

En cambio, al que canta bien

o hace telenovelas,

por actuar en pasarelas

se siente príncipe o rey.

 

Lo que al rico le festejan

al pobre se lo critican;

a este lo satanizan

y al otro lo canonizan.

 

Alberto Torres B.

Tijuana, B.C.

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