Tolkien

Foto: Internet
 
Cinemazcopio lunes, 20 mayo, 2019 12:00 PM

J.R.R Tolkien es ampliamente conocido como el autor de “El Hobbit” y “El Señor de los Anillos”. Ahora, esta película dirigida por Dome Karukoski, trata de exponer de dónde brotó la imaginación de este escritor, a partir de su infancia durante la Primera Guerra Mundial.

El intento parece quedarse corto ante lo que debió ser el genio creador. El aspecto mejor logrado es su relación con los amigos con los que forma una especial de sociedad, además de su larga historia de amor con Edith (Lily James) y su pasión por los idiomas, algunos, incluso, que él creó.

En su primera etapa conocemos al escritor de niño, influenciado por su madre (Laura Donnelly), amante de las historias de mitos y leyendas que le contaba. Después, ese pequeño llega a Oxford y al poco tiempo su sueño de producir sus propias historias se ve amenazado por la guerra.

Del horror de las batallas surgen los personajes monstruosos y colosales que pueblan el universo de Tolkien, un autor disciplinado, riguroso, que perfecciona sus dragones sobre y sus paisajes sobre el papel, no sólo con palabras, sino también con dibujos.

Obsesivamente, inmerso en un mundo que lleva dentro, conocedor de aventuras que sólo viven en su imaginación, la interpretación que Nicholas Hoult hace de Tolkien sobresale y da fuerza a un largometraje que no le hace justicia a la capacidad del protagonista de inventar mundos y soñar con míticos personajes que luego los lleva al plano de la ficción para compartirlos.

En general, el filme está bien narrado, pero le falta intensidad no sólo para comprender al genio literario, además para sentirlo. La poca emotividad genera, a cambio, tedio a ratos, pero no lo suficiente como para que Tolkien pierda su encanto. A final de cuentas, eso es lo que importa. ***

Punto final.-  Confieso que vi “Pokémon Detective Pikachu”. Y no diré más…

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