Alberto Cortez, sus canciones y poesía por siempre

Fotos: Jorge Dueñes
 
Espectáculoz lunes, 8 abril, 2019 12:15 PM

Una insuficiencia cardiaca derivada de complicaciones por úlceras gástricas le quitó la vida al poeta y cantante argentino, quien falleció a los 79 años el jueves 4 de abril en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, a las afueras de Madrid

Tijuana fue para Alberto Cortez como su segunda casa, en esta ciudad hizo muchos amigos, y su felicidad por pisar la entidad se le veía en la cara, en su sonrisa y en ese brillo especial que emanaba de sus ojos cada que subía al escenario.

“En Tijuana me he sentido arropado por el público, que es intenso, intenso porque es un lugar lejano para cualquier artista llegar hasta Tijuana, en consecuencia, llegar a pararte en un escenario y que el público te abrace con el aplauso y el apoyo, es algo que realmente se te queda grabado en el corazón; y así es como llevo a Tijuana, que siempre ha sido para mí una ciudad maravillosa”, expresaría en octubre de 2016 el artista, en la cual sería su última presentación en El Foro.

Uno de los grandes cantautores latinoamericanos dejó de existir el jueves 4 de abril de 2019 a consecuencia de una insuficiencia cardiaca derivada de un cuadro de úlceras gástricas a los 79 años de edad, pero su legado será parte del cancionero universal, pues con más de 60 años de trayectoria artística, Alberto deja temas emblemáticos que por generaciones se han adueñado de los corazones de muchos: “Mi Árbol y yo”, “En un rincón del Alma”, “Te Llegará una Rosa”, “Mariana”, Callejero”, “Cuando un Amigo se Va”, por mencionar algunas.

En su última presentación en Tijuana, en 2016

También tuvo oportunidad de escribir libros como “Equipaje”, “Soy un Humano”, “Almacén de Almas” y “Por los Cuatro Costados”, que avalan su pasión por las letras.

Cortez decía que la mejor manera de comunicarse con la gente es a través de su música, y por ello nunca estaba quieto, buscaba el tiempo para seguir escribiendo. De esos momentos surgieron los mejores temas, pero también plasmó en libros poemas, pensamientos e historias.

“Sigo escribiendo… yo no tengo otra cosa qué hacer ni cómo comunicarme con la gente si no es a través de la música, en consecuencia tengo una serie de canciones que estoy preparando para hacer un nuevo disco. Nos encerramos en un estudio, lo grabamos y lo vamos a poner a disposición del público”, álbum que aún no ve la luz y seguramente el día que esté en el mercado, será un homenaje póstumo a su larga y exitosa carrera.

“Yo le canto a la vida, mis canciones siempre están basadas en la vida, de cosas reales que me han pasado a mí y que han pasado en mi entorno más cercano, y por supuesto, todo tiene que ver con el amor, no hay otra relación entre la música y la poesía, y el trayecto que puedan atravesar en todos los caminos del público que está necesitando que alguien les cuente la historia que ellos mismos han vivido probablemente, y que no tenían la posibilidad de ser narrada”.

Le gustaba contar historias graciosas

Sus conciertos siempre fueron intensos, cargados de emociones donde las protagonistas eran sus canciones. Jamás se le veía cansado al interpretar, aun cuando su cuerpo se veía frágil, su mejor instrumento estaba en perfecto estado: su voz, que combinada con el sentimiento que imprimía al momento de cantar, erizaba la piel del público que lo ovacionaba en cada recital.

El jueves 20 de octubre de 2016 fue la última vez que Alberto Cortez pisó un entablado en Tijuana; recién operado de una rodilla, ello no le impidió dejar el alma en el escenario, agradeciendo al público su presencia, además de justificar el por qué debía interpretar sentado en una silla:

“Quiero decirles que si estoy en este escenario sentado como me ven, y si he tenido que entrar acompañado por un bastón, es porque no hace mucho he tenido que sufrir una operación quirúrgica en mi pierna izquierda, y bueno, aquí me tienen, pero eso sí, siempre preparado para ser un gran delantero del Real Madrid”, bromeó.

Un concierto que quedará en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de disfrutarlo esa noche, en la gente que se despediría de su público de pie: “Gracias, Tijuana, quizás en algún otro tiempo nos volvamos a encontrar. Gracias mil, gracias por venir, a todos los amigos que han venido, infinitamente gracias”.

Sin embargo, un cuadro de úlceras gástricas le quitó la vida casi tres años después, el jueves 4 de abril.

 

MUERE EL CANTANTE Y POETA

El cantante y poeta José Alberto García Gallo, más conocido como Alberto Cortez, murió debido a un cuadro de úlceras gástricas que terminó en insuficiencia cardiaca a los 79 años de edad en Madrid, España, donde residía.

El cantautor había sido ingresado de urgencia el 27 de marzo en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, a las afueras de Madrid, cerca de su domicilio. En todo momento estuvo acompañado del gran amor de su vida, Renata, con quien estuvo casado por 55 años.

Recientemente Cortez canceló algunos compromisos de trabajo debido a su estado de salud, entre estos un concierto que ofrecería en Latinoamérica.

El cantante y poeta nació el 11 de marzo de 1940 en Rancul, Argentina. Publicó su primer disco en 1961, grabado en Amberes. Su larga carrera cuenta con medio centenar de álbumes, por los que recibió cuatro discos de Oro. Escribió cuatro libros de poemas y participó como actor en dos películas.

Cantó sentado porque recién lo habían operado de la rodilla

LAS SENTIDAS PALABRAS DE DESPEDIDA POR PARTE DE SU MEJOR AMIGO, JORGE LIBERAL

Además de ser su brazo derecho y amigo incondicional, Jorge Liberal fue su representante en Estados Unidos. Triste y afectado por la muerte de Alberto, escribió el siguiente texto: “CUANDO UN AMIGO SE VA. Nunca fui un tipo de farándula. Siempre dije que en una reunión, con un solo artista era suficiente. Las competencias de egos y de inteligencias hacen de las famosas bohemias o reuniones entre artistas fiestas de disfraces tristes donde casi siempre se sale con mucho menos de lo que se entró. Mis amigos, por eso, siempre vienen de otros lugares. Alberto, siempre fue la excepción. Fue tan puro, noble y transparente como lo fueron sus canciones. Me acuerdo cuando nadie quería darme una oportunidad en ningún programa Argentino y él intercedió por mí, en vivo, para que me dejaran cantar dos canciones en el programa de Juan Alberto Badia. Le conté aquella noche, después de un par de vinos, que de niño llegué a odiar su canción ‘Mi árbol y yo’ por lo mucho que la amaba mi padre. En reuniones familiares, me hacía tomar la guitarra desde los 8 años y cantarla hasta 5 veces mientras yo lloraba. Años después, Alberto me invitó a cantarla junto a él en un proyecto suyo y lo hice con mucha emoción. Mi padre guardo hasta el día de su muerte como un tesoro el libro que Alberto me dio para él con una dedicatoria de las suyas. Que quede claro, que aunque no le importe a nadie, este que escribe y conoce los caminos de esta industria y a sus protagonistas, debe mencionar que una de las únicas personas rescatables, sin poses, sin prejuicios, sin complejos y amigos de corazón que conocí fue Alberto Cortez. Se nos fue y duele, por lo que se le quería y por la ausencia enorme de gente como él”.

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