¿Qué es más falso?


 
En Zerio lunes, 4 marzo, 2019 12:00 PM

1. El “Juntos para siempre” de tu ex.

2. El “Mañana te pago” de tu amigo.

3. El “Entra, no te voy a pegar” de tu mamá.

Autor: Hijo de madre mexicana.

 

Dilema

Amor, no sé qué ponerme…

“Ponte el vestido negro pegadito que usabas en la preparatoria”.

Qué lindo, amor.

“Y en la otra pierna, te pones el rojo”.

Autor: Marido lesionado.

 

Entre muchochas

Te he estado marcando todo el día, ¡¿dónde andabas, Rosita?!

“Para empezar, eso es una calculadora, zonza”.

Autor: No me acuerdo.

 

Vía WhatsApp

Tengo ganas de un hotelito y portarme mal.

“¡¿Qué qué?!”.

Ay, qué pena, maldito auto corrector. Quise decir que tengo ganas de un atolito y de comerme un tamal.

Autor: Administrador de redes.

 

Preguntas necias

¿Te caíste?

“No, me gusta besar el suelo”.

¿Te cortaste él pelo?

“No, se me encogió”.

¿Estas llorando?

“No, me eché agua en los ojos”.

¿Ya llegaste?

“No, vengo por la esquina”.

¿Te desperté? Son las tres de la mañana…

“No, ¿qué no ves que soy Drácula?”.

Hola, ¿estás en tu casa?

“No, estoy en Jamaica, con diez mil metros de cable telefónico”.

—  ¿Qué haces por acá en el restaurante?

“Vine a saludar a los meseros”.

¿Te robaron?

“No, le regalé mis cosas a un extraño y salió corriendo de la emoción”.

En el cine:

¿Viste eso?

“No, pagué para ver el techo”.

Perdí mi cartera.

“Ah, qué mala onda, ¿en dónde?”.

Autor: Un necio.

 

Dónde empieza el amor

Un niño llega donde su padre y le pregunta:

Papá, papá, ¿es cierto que al hombre se le conquista por el estómago?

“Sí, yo me casé con tu mamá cuando le empezó a crecer el suyo”.

Autor: Médico obstetra.

 

Ay, Pepito…

La maestra a su clase:

“A ver niños, si digo ‘Encontré novio’, ¿dónde está el sujeto?”.

Pepito responde:

“¡Espero que comprando anteojos, profesora!”.

Autor: Jaimito.

 

Locos engañados

Tres locos conversan. Uno de ellos confiesa:

“Mi mujer me engaña con un albañil”.

Otro  le pregunta:

¿Cómo lo sabes?

-“Porque al llegar a casa me encuentro ladrillos y sacos de cemento debajo de la cama”.

Dice el segundo:

“Pues la mía me engaña con un carpintero”.

¿Cómo lo sabes?

“Porque siempre me encuentro la sierra debajo de la cama”.

Un tercero declara:

“Pues mi mujer me engaña con un caballo”.

Eso sí que es raro, ¿cómo lo sabes?

“Porque todas las noches me encuentro al jinete debajo de la cama”.

Autor: Loco cornudo.

 

Reos gallegos

Manolo y Antonio platican en una celda:

Nos tenemos que escapar.

“Pero ¿cómo?

La valla es muy alta, cavamos por debajo y, si es muy baja, saltamos por encima.

Manolo va a observar la valla y, cuando vuelve, avisa a Antonio:

“No nos podemos escapar, ¡no hay valla!”.

Autor: Venancio.

 

Todo es gratis en el Cielo

Una pareja de 85 años, que estuvo casada por casi 60 años, muere en un accidente automovilístico.

Habían gozado de buena salud durante los últimos diez años, debido a su interés en la salud, la alimentación y el ejercicio. Cuando llegaron a las Puertas del Cielo, San Pedro los llevó a su nueva mansión, decorada con una hermosa cocina, baño principal y jacuzzi.

Mientras la pareja observaba encantada, el anciano preguntó a San Pedro cuánto costaría todo eso.

“Es gratis, esto es el Cielo”, fue su respuesta.

Acto seguido, inspeccionaron el campo de golf que rodeaba la casa. Tendrían privilegios todos los días y cada semana el campo cambiaría a uno nuevo, el mejor que hubiera en la Tierra.

El anciano preguntó:

“¿Cuánto cuesta jugar aquí?”.

La respuesta de San Pedro fue:

“Esto es el Cielo, juegas gratis”.

Luego fueron a la casa del club de golf y vieron el abundante almuerzo, con las cocinas del mundo presentadas.

“¿Cuánto cuesta comer aquí?”, preguntó el anciano. San Pedro respondió con algo de exasperación:

¿Todavía no lo entiendes? Esto es el Cielo, ¡es gratis!

“Bueno, ¿dónde están los platos bajos en grasa y colesterol?”.

Esa es la mejor parte. Puedes comer tanto como quieras, de lo que quieras y nunca engordarás ni enfermarás. Esto es el Cielo.

Con eso, el anciano entró en un ataque de ira, arrojando su sombrero y pisándolo fuerte. San Pedro y su esposa trataron de calmarlo y le preguntaron qué pasaba.

El anciano miró a su mujer y le dijo:

“¡Tú tienes la culpa! Si no fuera por tus ensaladas dietéticas y tu horrible pan integral, ¡podría haber estado aquí hace diez años!”.

Autor: Un nutriólogo.

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