Los testigos que hundieron al “Chapo”

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Edición Impresa lunes, 4 febrero, 2019 01:00 PM

Durante diez semanas, la fiscalía de Estados Unidos presentó 56 testigos bajo juramento en la Corte del Distrito Este de Nueva York, para documentar con evidencias los diez cargos relacionados con el narcotráfico que pesan contra el sinaloense Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, quien podría ser condenado a cadena perpetua en los siguientes días, cuando finalice el llamado “Juicio del Siglo”

Al presentar sus argumentos finales el fiscalía estadounidense pidió al Jurado que “no dejen escapar” a Joaquín Guzmán Loera. Que lo declaren culpable.

Además, les dejó en claro que lo importante del caso no es demostrar si “El Chapo” era el máximo líder del Cártel de Sinaloa, sino catalogarlo como un “organizador, supervisor u otra posición de esa organización” para poder condenarlo por narcotráfico.

“El acusado era un jefe de cinco o más personas, no hay que probar que era el máximo responsable” para condenarlo por narcotráfico, subrayó ante el Jurado la fiscal Andrea Goldbarg, estadounidense de origen argentino, antes de insistir en que Guzmán “era uno de los máximos líderes (del Cártel de Sinaloa) más allá de la duda razonable”.

Sin embargo, la defensa del acusado ha defendido a lo largo del juicio que el verdadero líder del Cártel de Sinaloa era y es, Ismael “El Mayo” Zambada García, quien permanece prófugo de la justicia.

Los abogados de “El Chapo” afirman que su cliente fue víctima de una traición del “Mayo”, su ex socio, en colusión con funcionarios mexicanos corruptos y de una conspiración entre los gobiernos de Estados Unidos y México para encubrir corrupción.

La fiscalía estadounidense asegura que eso es falso y “totalmente irrelevante para la culpabilidad del acusado”, además, asegura que “El Chapo” era el jefe de un imperio criminal que traficó toneladas de cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos a lo largo de 25 años, con ganancias de 4 mil millones de dólares, producto de sus negocios ilícitos.

Además de testigos -ex socios, ex amantes, ex empleados, ex enemigos y ex funcionarios públicos-, el gobierno de Estados Unidos  presentó durante tres meses de juicio, videos, grabaciones de audio, mensajes de texto y de mensajería instantánea, testimonios de expertos e investigadores de la Administración para el Control de Drogas y el Buró Federal de Investigaciones (DEA y FBI por sus siglas en inglés, respectivamente) como pruebas para incriminar al capo sinaloense.

Contrario a la fiscalía estadounidense, el equipo de abogados del sinaloense -integrado por Jeffrey Lichtman, Eduardo Balarezo y William Púrpura- sólo llamó a un testigo bajo juramento, quien incluso, no ayudó a la causa del capo.

Al presentar sus argumentos finales, Lichtman atacó la credibilidad de los testigos cooperantes del gobierno estadounidense, sobre los cuales afirmó, “han mentido toda su vida”, al asegurar a los miembros del Jurado que fue lo que hicieron nuevamente cuando se sentaron frente a ellos durante los tres meses que lleva el juicio.

El litigante dijo al Jurado que el gobierno de Estados Unidos y la fiscalía esperan que ellos olviden la “deshonestidad” de los testigos cooperantes -de los cuales 14 eran cooperantes del gobierno y 12 tienen acuerdos con miras a una reducción de su sentencia por narcotráfico, la que aguardan en prisiones norteamericanas-, al momento de decidir sobre los diez cargos que pesan contra Guzmán Loera en la justicia norteamericana.

Lichtman expuso que la fiscal Goldbarg habló durante seis horas en la presentación de los argumentos del Gobierno estadounidense, “pero no oyeron una palabra acerca de la credibilidad” de los testigos. “Presumen que (los declarantes) dijeron la verdad”.

El litigante reiteró que Ismael Zambada García, identificado por testigos como ex socio de Guzmán Loera en el Cártel de Sinaloa, estuvo detrás del arresto y procesamiento de su cliente, pero nunca ha sido arrestado, “y a ustedes les toca averiguar por qué”, apuntó.

Lichtman también hizo la presentación inicial de argumentos del juicio en noviembre de 2018 y generó gran polémica cuando afirmó que el entonces Presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y su antecesor Felipe Calderón Hinojosa, habían sido sobornados por el Cártel de Sinaloa, tema que le fue prohibido tocar en sus argumentos finales, pero que sin embargo abordó, diciendo que no fue “El Chapo”, sino “El Mayo”, quien supuestamente sobornó a los ex mandatarios.

LOS TESTIGOS MÁS RELEVANTES

Jesús Zambada García “El Rey”.- Declaró que entregó dos maletas con entre 6  y8 millones de dólares en 2005 y 2006, a Genaro García Luna –ex secretario de Seguridad Pública de México durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa-, como parte de una serie de sobornos que le dio el Cártel de Sinaloa bajo el liderazgo de Guzmán Loera.

“El Rey”, de 56 años de edad y hermano del “Mayo”, fue un testigo clave del gobierno de Estados Unidos. Fungió como sublíder del Cártel de Sinaloa desde 1987 hasta su arresto, en 2008.

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Asimismo, señaló que Gabriel Regino García, quien fungió como titular de la Subsecretaría de Apoyo Institucional y Policías Complementarios, además de estar a cargo de Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Pública en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, recibió supuestos sobornos por millones de dólares.

“El Chapo” -a quien señaló como uno de los líderes principales del Cártel de Sinaloa- mató en un cine de Culiacán, en 2004, a Rodolfo Carrillo Fuentes, ya que el hermano del “Señor de los Cielos” y del “Viceroy”, “no le dio la mano”.

También reveló un plan del Cártel de Sinaloa para asesinar en 2005 a José Luis Santiago Vasconcelos  ex subprocurador de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) y posterior subprocurador jurídico y de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la República (PGR), quien “lo único que hacía era que no cooperaba con nadie” del narcotráfico.

Según “El Rey”, Guzmán Loera ordenó sobornar a altos mandos de la Policía y militares mexicanos, así como a la Interpol, pagando en Ciudad de México hasta 300 mil dólares mensuales.

Miguel Ángel Martínez Martínez “El Tololoche” y/o “El Gordo”. Fue el supuesto piloto del “Chapo” durante 12 años -entre 1986 y 1998-, a cargo de contactar a los cárteles colombianos que le suministraban la droga, recibir los cargamentos y enviarlos a EU.

Afirmó que el Cártel de Sinaloa trasladaba narcóticos usando diez  aviones. Además, describió algunos de los lujos del “Chapo”, quien supuestamente tenía casa “en cada playa”, por lo menos  cuatro jets en los que transportaba millones de dólares, un yate llamado “El Chapito” y un zoológico en un rancho de Guadalajara.

Martínez contó que hizo varios viajes con “El Chapo” a Estados Unidos -en uno compraron dos aviones por 3 millones de dólares- y luego fueron a Las Vegas, Nevada, porque “el señor Guzmán quería apostar”. Aparte, se trasladaron a Colombia para negociar envíos de droga por avión y por barco.

Por otra parte, relató cómo barcos atuneros y mercantes colombianos, cargados a reventar de cocaína -“hasta 13 o 14 toneladas”- se encontraban en aguas internacionales con barcos atuneros y tiburoneros mexicanos a los que transferían la droga, de la cual terminaba en Estados Unidos en un “cien por ciento”.

Abundó que entre 1990 y 1993, importaron por barco entre 25 y 30 toneladas de cocaína colombiana por año. De las ganancias, el 55 por ciento de los ingresos generados por la venta de la droga era para los colombianos, y el 45% para “El Chapo”, quien envió “dos o tres veces cerca de 10 millones de dólares cada vez” a Guillermo González Calderoni, ex comandante de la Policía Judicial de la PGR durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y asesinado en Texas en 2003.

Juan Carlos Ramírez Abadía “Chupeta”.- El capo colombiano, uno de los ex líderes del Cártel del Norte del Valle y quien suministró droga al Cártel de Sinaloa entre 1990 y 1996, aseguró que durante la década de los noventa del siglo pasado, llegaban tantos aviones con cocaína, que parecía que Colombia “invadía” a México.

Evocó que una vez visitó en prisión -acompañado por un comandante de la Policía- al sinaloense Juan José Esparragoza Moreno “El Azul, a quien se refirió como “un padrino” para los narcotraficantes.

Según Ramírez Abadía, en la reunión participó “El Chapo”, y lo que ambos buscaban era la autorización de Esparragoza Moreno para cambiar la ruta de envío de la droga desde aviones a barcos camaroneros, a través del Pacífico.

“El Chupeta”, de 55 años de edad y cuyo apodo se debe a su obsesión hacia las paletas dulces, conocidas en Colombia, aseguró que desde 1990, Guzmán era uno de sus socios principales en el negocio de transportar cocaína a Estados Unidos.

En total, fueron cerca de 400 mil kilos de cocaína los que Ramírez Abadía trasladó desde Colombia hasta EU por cárteles mexicanos, hasta 2007, cuando fue capturado por agentes de la DEA.

A pesar que Guzmán Loera se quedaba con un porcentaje más alto de su cocaína que otros traficantes (40%), tardaba mucho menos que otros en transportarla. “Me dijo: ‘Yo soy el más rápido’, así fue la primera reunión de ambos en la recepción de un hotel de Ciudad de México en 1990.

Germán “Barbas” Rosero.- Abogado colombiano, quien afirmó que “bajar” dólares en efectivo, producto de la venta de drogas desde México a Colombia, es otro de los “negocios multimillonarios” de las organizaciones del narcotráfico.

Ex enlace del colombiano Cártel del Norte del Valle con el Cártel de Sinaloa, explicó que contrabandear dólares en efectivo desde México hacia Colombia se conoce como “bajar” y que tales contrabandistas son llamados “bajadores”, quienes en la década de 2000, estos contrabandeaban entre 500 mil y un millón de dólares por viaje. Las cantidades aumentaron hasta 5 millones de dólares.

Este contrabando es “un negocio multimillonario” realizado en general por personas de origen colombiano con residencia en ese país que de momento se encontraban en México, a fin de “hacerlos responsables” en caso de perder el dinero.

Tirso Martínez Sánchez “El Futbolista”, “El Mecánico” y/o “El Ingeniero”.- Originario de Guadalajara, Jalisco, fungía como distribuidor de drogas de los cárteles de Sinaloa y de Juárez en la Unión Americana. Con el dinero que obtuvo del narcotráfico, compró varios equipos profesionales de futbol y detalló uno de los tantos métodos usados por “El Chapo” para transportar narcóticos: trenes de carga que llegaban hasta Los Ángeles, Chicago y Nueva York.

Bajo el mando de Guzmán, coordinó envíos de más 50 toneladas de la droga valoradas en 800 millones de dólares. Para blanquear las ganancias ilegales, sus operadores compraron relojes de lujo y diamantes en Nueva York y los enviaban hasta Sinaloa.

Según “El Futbolista”, las operaciones de los cárteles del narcotráfico se consolidaron tras la muerte del “Señor de los Cielos” y reconoció que laboraba tanto para el Cártel de Sinaloa como para el de Juárez, entre las décadas de 1990 y 2000.

Hermanos Cifuentes Villa.- El 15 de enero de 2019, el abogado Jeffrey Lichtman preguntó al testigo colombiano Jorge Milton Cifuentes Villa si el sinaloense pagó un soborno de 100 millones de dólares al entonces Presidente de México, Enrique Peña Nieto.

La respuesta de quien fuera un notorio mafioso colombiano, además de colaborador criminal de Guzmán, fue “sí”.

Cifuentes, detenido en México en 2013 y extraditado a EU en 2016, agregaría detalles como que, siendo Presidente electo a finales de 2012, Peña Nieto buscó un acercamiento con el narcotraficante sinaloense para pedir 250 millones de dólares a cambio de cancelar la búsqueda del entonces líder del Cártel de Sinaloa. La contraoferta de Guzmán Loera fue la entrega de 100 millones de dólares.

Cifuentes Villa aseguró que vivió y trabajó con Guzmán Loera en las montañas de Sinaloa entre 2007 y 2009, y agregó que éste entregó 100 millones de dólares a Peña Nieto durante los últimos meses de 2012, a través de un contacto identificado como “La Comadre María”.

Jorge Milton dijo que “El Chapo” sobornó a Ignacio Morales Lechuga, entonces titular de la PGR en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Y  que a través de Juan de Dios Rodríguez Valladares “El Flaco”, uno de sus hombres en Ciudad de México, manejó una nómina de 70 policías federales que protegían sus negocios.

El abogado hizo que el testigo colombiano Alexander Cifuentes leyera sus propias declaraciones realizadas en 2016 a la fiscalía estadounidense, en las cuales reveló que el Cártel de los Beltrán Leyva pagó al entonces Presidente, Felipe Calderón Hinojosa, para intentar acabar con el Cártel de Sinaloa.

Además del supuesto soborno de 100 millones de dólares que le dio al entonces Presidente Enrique Peña Nieto, el capo sinaloense  sobornó con 10 millones de dólares al “General de la Nación de México” para que “dejara de molestarlo”, dijo el colombiano.

Como lo había adelantado Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo”, Cifuentes Villa confirmó que “El Chapo” daba hasta 10 millones de dólares en sobornos a militares para que lanzaran ofensivas contra el grupo rival de los hermanos Beltrán Leyva.

Alex Cifuentes aseguró que el capo sinaloense fue torturado por el Ejército Mexicano después de ser arrestado en Nayarit, y hasta lo colgaron de un helicóptero para que confesara dónde ocultaba los cargamentos de droga.

Según el relato de Cifuentes, la guerra entre el Cártel de Sinaloa y los hermanos Beltrán Leyva le impactó tanto al “Chapo” en su negocio de drogas que acumuló un “déficit en 2008 de más o menos 20 millones de dólares”, empatando su testimonio con el de los abogados de Guzmán Loera, quienes afirman que el sinaloense no era un hombre tan rico, como lo definió durante un par de años la revista Forbes.

Pedro Flores.- Considerado por las autoridades federales estadounidenses como el narcotraficante más importante de Chicago, Illinois, junto con su hermano Margarito, se convirtió en la década de 2000, en el más importante distribuidor de cocaína para el Cártel de Sinaloa en dicha ciudad estadounidense.

La fiscalía norteamericana reprodujo el miércoles 19 de diciembre, en la Corte Federal, dos audios en los que se escucha al “Chapo”, negociando el precio de un cargamento de 20 kilos de heroína con destino a Chicago.

Las grabaciones datan de mediados de noviembre de 2008 y fueron hechas por Pedro Flores, considerado por las autoridades federales estadounidenses -junto con su hermano gemelo Margarito- como el narcotraficante más importante de Chicago, quien declaró en su calidad de testigo protegido en el juicio que se lleva a cabo contra el capo sinaloense.

Cuando las grabaciones se realizaron, los hermanos Flores ya estaban colaborando con la DEA ante la guerra entre los cárteles de Sinaloa y Beltrán Leyva, que apenas iniciaba.

Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo”.- El hijo del “Mayo” aseguró que su “compadre” Guzmán Loera “no es su enemigo, pero tampoco “un mito”, como que pretende demostrar la defensa del acusado por narcotráfico durante su juicio en Estados Unidos.

“El Vicentillo” aseguró también que “El Chapo” nunca sobornó al ex Presidente Vicente Fox Quesada para poder fugarse del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco. Guzmán Loera también le confirmó la versión de su escape en un carrito para la ropa sucia en 2001.

Por otra parte, dijo haber tenido “en el bolsillo” a Humberto Eduardo Antimo Miranda, oficial mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional en el sexenio de Calderón Hinojosa, y al escolta personal de Vicente Fox, Coronel Marco Antonio de León Adams.

Christian Rodríguez.- “El Chapo” espiaba los teléfonos de mujeres y decenas de allegados con un programa informática intervenido por el FBI con ayuda de Christopher Rodríguez, un hacker colombiano que trabajó para el sinaloense en 2008 y después colaboró con las autoridades estadounidenses como testigo protegido.

Rodríguez instaló a Guzmán Loera un sistema encriptado de comunicaciones para establecer llamadas telefónicas seguras, enviar mensajes de texto y correos electrónicos difíciles de intervenir, así como una aplicación de espionaje.

Dos años después, a partir de febrero de 2010, Rodríguez comenzó a trabajar con el FBI usando el mismo sistema de comunicaciones que le instaló al sinaloense para que el gobierno norteamericano interceptara sus llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos y lo pudieran ubicar por medio de aparatos electrónicos que usaba para comunicarse.

“Christian (Rodríguez) podría ser elegible a recibir los 5 millones de dólares que ofrecía el Departamento de Estado por información que llevara a la ubicación y captura del ‘Chapo’”, declaró Stephen Marston, agente especial del FBI, sobre el hacker, quien no está acusado de algún delito en Estados Unidos y estudió hasta el tercer semestre de la carrera de Ingeniería en Comunicaciones.

Rodríguez explicó que al sinaloense le gustaba tanto el programa informático que le instaló, que le pidió usar la aplicación de espionaje en teléfonos móviles y computadoras para saber qué hacían sus colaboradores y parejas sentimentales.

Lucero Guadalupe Sánchez López.- La ex diputada contó sobre las cartas de amor que Joaquín Archivaldo hacía para ella, en las cuales también le daba instrucciones para comprar y vender drogas.

Las misivas presentadas como pruebas por la fiscalía de Estados Unidos, incluyeron aquellas que el acusado envió a su ex trabajador y luego ex socio, Dámaso López Núñez “El Licenciado”, donde Guzmán daba instrucciones sobre tráfico de drogas, entre otras operaciones del Cártel de Sinaloa.

Durante su testimonio, Sánchez López leyó la primera línea de una de las misivas, que comenzaba diciendo: “Para mi reina, que es amada”, ante la indiferente mirada de la actual esposa del “Chapo”, Emma Coronel Aispuro, quien se alisaba el cabello y sonreía sentada en la sala.

Según Sánchez, el sinaloense se aprovechó de su relación amorosa para pedirle que traficara marihuana y lavara dinero para su cártel. La ex legisladora aceptó que si bien sostuvo una relación sentimental con Guzmán, era una mezcla de enamoramiento y miedo, por lo que “a veces lo quería y a veces no”.

Dámaso López Núñez “El Licenciado”.- Los hijos de Joaquín Archivaldo “El Chapo” Guzmán Loera mataron al periodista sinaloense Javier Valdez Cárdenas porque éste insistió en Publicar una entrevista con “El Licenciado”.

“El reconocido y prestigioso periodista de Sinaloa”, Valdez Cárdenas, “desobedeció las órdenes amenazantes de los hijos de mi compadre (Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar), por eso lo mataron”, declaró Dámaso.

López Núñez asumió que fueron “Los Chapitos” quienes ordenaron la muerte porque Valdez Cárdenas decidió seguir adelante con la publicación de una entrevista con él –quien ya se encontraba preso-. En esta citaba criticaba abiertamente a los hijos de Guzmán Loera, con quienes “El Licenciado” estaba “en guerra”.

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