La aspirante y…

Foto: Archivo/Nancy Sánchez
 
Sortilegioz lunes, 18 febrero, 2019 12:00 PM

Durante semanas, en el Partido Revolucionario Institucional todo fue esconderse y voltear a otro lado cuando se les preguntaba quién sería su candidato al Gobierno del Estado de Baja California en las elecciones de 2019. Todos escondían la cabeza en la lógica que, la que viene, es una derrota segura. No sólo porque desde hace treinta años el PRI no gana la gubernatura y no ha construido liderazgos políticos de valía, sino porque después de la aplastante victoria de Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento Regeneración  Nacional en los comicios de 2018, dan por hecho que ese partido será el triunfador local.

Llegaron hasta el colmo de menospreciar la candidatura aquellos que por años anduvieron rogando por ella, como Carlos Bustamante o Mario Escobedo. Y a la dirigencia estatal priista no le dio la visión para invitar a participar a activos tricolores como el doctor Jorge Astiazarán Orcí, al mexicalense Mario García Franco, o de nueva cuenta a Fernando Castro Trenti. Nada.

Pero el gallero se alborotó cuando después que nadie, nadie, nadie quería aspirar a la candidatura, Nancy Sánchez Arredondo dijo que ella sí. La ex dirigente estatal del PRI fue la única que aceptó de entrada. Se encaminó al partido y presentó los exámenes requisito para obtener la candidatura al Gobierno del Estado de Baja California.

Entonces sí, sea por hilos extraños o movidos por otros intereses, le salieron competidores. Entre desconocidos y buscadores de premios de consolación, le brotaron cuatro caballeros para pelearle la candidatura.

A lo mejor los identifica, a lo mejor no. Uno se llama Héctor Suárez, otro Víctor Galicia, uno más Rafael García, y otro, Enrique Acosta. Los cuatro se inscribieron para pelearle la posibilidad de ser candidata a Nancy Sánchez. Sin embargo, poco se les ha visto haciendo campaña.

Don Rafael García, sempiterno dirigente de asociaciones populares y sindicatos, ha aspirado toda su vida a obtener tal candidatura. Ya en la tercera edad, es el más visto después de la ex diputada federal, y no necesariamente porque se mueva mucho en campaña, sino porque tiene los recursos para el pago de espectaculares, vallas publicitarias y revistas dedicas exclusivamente al culto a su persona.

De Enrique Acosta, baste decir que este ex dirigente local y asiduo al castrotrentismo, anda más ocupado defendiendo a sospechosos criminales en Mexicali, como al rey del tráfico de totoaba, y a un señalado narcotraficante que huyendo de Tijuana se fue a esconder a la Capital de Baja California, donde hace unos días fue aprehendido.

Del resto, ni hablar. Nada de muestreo.

La elección para determinar quién encabezará la candidatura del PRI al gobierno de Baja California será el próximo 23 de febrero, vaya, faltan menos de diez días para el “gran día” tricolor y de precampaña poco se sabe. O casi nada.

Mientras la ex titular del Comité de Administración de la Cámara de Diputados, se la pasa de municipio en municipio y colonia en colonia, ni los cuatro caballeros ni en el partido hacen algo para levantar los ánimos por la elección interna que viene.

Recluido más en la venganza política que en la unidad de los priistas, el dirigente estatal David Ruvalcaba no ha sido para convocar a un solo foro para que las “bases” conozcan las propuestas de los cinco aspirantes a la candidatura al Gobierno del Estado. Ahora sí que andan más descabezados que otras veces.

Con una minoría en el Congreso del Estado, dos alcaldías cuyos propietarios no irán por la reelección, y peleando por las migajas de la representación proporcional y las regidurías, la dirigencia tricolor no se ha tomado el tiempo para recomponer el partido que entre el gobierno de Enrique Peña Nieto, los ex gobernadores prófugos o detenidos, y la candidatura de José Antonio Meade a la Presidencia de la República, le dejaron por los suelos.

Todavía tienen tiempo, de aquí al 23 de febrero -cuando de forma abierta cualquier ciudadano podrá votar y elegirán a su abanderado- para organizar algunos foros con los cinco aspirantes, para medirlos entre los priistas, entre propios y extraños. Para hacer alharaca gratuita, ahora que también verán reducido el presupuesto al partido.

De la elección, lo único que se sabe a la fecha es que se instalarán mesas de recepción de votos en las sedes del PRI en los cinco municipios del Estado, unas tres en cada distrito electoral local (son 17). El orden en que serán presentados los aspirantes en la boleta electoral, será sorteado por estos días.

Con un Partido Acción Nacional con candidato por default como Óscar Vega Marín y un Morena en un rancio pleito por las candidaturas a alcaldes, y se avizora un dedazo en la nominación al Gobierno del Estado, el PRI está desaprovechando, una vez más, la oportunidad de ser oposición.

Vaya, ni siquiera la reciente y corta visita de su dirigente nacional, Claudia Ruiz Massieu, pudieron capitalizar para dar a conocer a sus aspirantes a la ciudadanía interesada. Nada. Un debate no les vendría mal

Ciertamente encaminados hacia la derrota por sus dirigencias, por la corrupción de quienes fueron sus representantes, por el pasado que los atormenta y por el arrastre de Morena, los priistas no han sido capaces de aprovechar el harto tufo a corrupción que despide el gobierno panista de Francisco Vega de Lamadrid, para levantarse como oposición.

Ahora sí que en esas condiciones ni cómo ayudarles, ni solos se ayudan, toda vez que a quien consideran un activo, el ex preso por acopio de armas Jorge Hank Rhon, está más interesado en que Jaime Bonilla Valdez lo reciba que en invertir en el que dice, es su partido.

Y ni modo, en ese contexto de derrotismo anticipado se encuentra la aspirante a la candidatura al Gobierno del Estado… y el resto. A ver cómo les va, faltan ocho días para la selección priista.

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