Nestora Salgado 

Foto: Internet/Nestora Salgado
 
Opinionez lunes, 4 abril, 2016 12:00 PM

Una de las celebraciones de este mes de marzo, tal vez la más importante, es la del Día Internacional de la Mujer. En esta ocasión me referiré a una mujer indígena, Nestora Salgado García, líder comunitaria comandanta de la policía comunitaria de Olinalá en el estado de Guerrero, México.

Originaria de ese pequeño pueblo, trabajaba como sirvienta, niñera y mesera. Antes de los  20 años huyó de la violencia doméstica junto a sus tres hijas, rumbo a Estados Unidos; allá realizó trabajos domésticos y no regresó a Olinalá sino hasta varios años después cuando logró la ciudadanía de ese país y empezó a viajar una o dos veces al año a México. Tiempo  pasaba en Olinalá y otra en Renton, Washington, donde vive con sus hijas y nietos, y su esposo José Luis Ávila, trabajador de la construcción.

Durante los últimos cuatro años Nestora ha hecho varios viajes para llevar ropa y provisiones a los desesperadamente pobres residentes de su pueblo natal. Durante sus viajes a su hogar en México, fue testigo del incremento en la pobreza, en los crímenes violentos y la corrupción política, lo cual la animó a hacerse activista comunitaria por los derechos humanos de los indígenas de Olinalá, Guerrero y de lugares circunvecinos, en particular se involucró en el movimiento indígena a favor de la policía comunitaria.

Su inmersión con los problemas de la comunidad la llevó al cargo de comandante de la policía comunitaria, la que se ha esparcido a través de la región durante los últimos años. La Ley Estatal de Guerrero 701 y el artículo 2.A de la Constitución mexicana, garantizan el derecho de los pueblos indígenas al autogobierno y la autodefensa la cual incluye la formación de fuerzas policiacas.

Nestora Salgado fue detenida el 21 de agosto de 2013 en la región de la Montaña de Guerrero acusada de al menos 50 secuestros, así como de cinco presuntas víctimas de secuestro del grupo que encabezaba; al frente de la Policía Comunitaria de Olinalá, detenía a los habitantes para pedir un rescate para su liberación, a la vez señaló que la policía comunitaria se conformó con la firme intención de defender a su gente del crimen organizado, dada la ineficacia y desinterés de las autoridades gubernamentales oficiales.

También denuncio el hostigamiento, acoso constante y amenazas de muerte por parte de distintas autoridades. Además señaló que ellos no tienen ni ojos ni oídos porque para ellos no pasaba nada y como estaban hartos de que esas autoridades no hacían nada, tuvieron que hacerlo por miedo y por la necesidad de proteger a su gente y protegerse ellos mismos. Por eso el pueblo se levantó en armas, fue bien sabido en su momento.

Por otra parte los activistas Alejandro Martí e Isabel Miranda de Wallace acusaron al gobernador interino de Guerrero, Rogelio Ortega, de querer liberar a una plagiaria que pedía 50 mil pesos para soltar a sus víctimas.

Tras 31 meses de permanecer en prisión, un juez dictó auto de formal libertad a Nestora Salgado, la activista social y comandanta de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero. Su abogado dijo que lograr la libertad de la activista fue uno de los procesos más difíciles que ha llevado en su carrera y aseguró que el caso marcará un precedente en el país que pueda desencadenar en la libertad de los más de 10 policías comunitarios encarcelados en Guerrero; asimismo denunció que durante su reclusión se ensañaron con ella y que pasó 20 meses aislada e incomunicada.
Aparte se comprometió a seguir luchando por la liberación de los 500 presos políticos que hay en el país, y lamentó los tres años que perdió de su vida por haber sido encarcelada injustamente. “Soy libre y es la libertad del pueblo, para que no nos sigan reprimiendo, no vamos a permitir que nos sigan pisoteando y si es necesario utilizaremos esto” –y alzó su rifle.

En la explanada del penal uno a uno de los integrantes de la policía comunitaria la saludaron y se pusieron a sus órdenes, porque para ellos sigue siendo su comandanta. Así como padres de los 43 alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos. Ante integrantes de organizaciones sociales y líderes de opinión calificó como una historia que le hayan condicionado su salida del penal a cambio de abandonar el país. “No salgo huyendo, no tengo por qué huir, añadió”. También pidió al presidente Peña que respete a los pueblos y por otra parte dijo no tener miedo de eventuales represiones.

Pero Peña ignora la inestabilidad social que los pueblos sufren dentro de sus comunidades, mientras  pasearse y sobreestimarse es su principal función gubernamental.

En este Tecate bonito el desfile de la primavera, adornado por pequeños niños caminando o en carros alegóricos, llevaron a la ciudad a recrear la magia de ese emotivo evento.

Concepción Vizcarra de Arámburo es luchadora social y reside en Tecate, B.C. Correo: [email protected]

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