Amityville: El despertar

Foto: Internet
 
Cinemazcopio Lunes, 11 Septiembre, 2017 12:00 PM

 Han transcurrido 40 años desde que Ronnie DeFeo asesinó a su familia en su casa ubicada en el 112 de Ocean Avenue y, sin conocer realmente el pasado, Joan (Jennifer Jason Leigh) se muda a esta vieja residencia con sus hijos Belle (Bella Thomas), James (Cameron Monaghan) y Juliet (Mckenna Grace). De entrada sabemos cómo les va a ir.

Más bien, anticipamos qué sucederá con los protagonistas, pero el chiste aquí es ver de qué manera el director y guionista Franck Khalfoun podría sorprendernos con los hechos paranormales recreados en la gran pantalla. Pues no lo hizo.

Por supuesto que el horror no es un género nada fácil de abordar, sobre todo considerando que a la fecha se han realizado 19 películas sobre la supuesta posesión de Amityville, partiendo del primer intento exitoso de 1979.

Aquí no hay ninguna novedad en el frente, Belle es la típica adolescente malhumorada que no tiene idea de a dónde se fue a meter. James, su gemelo, está en estado de coma y por eso entiende la decisión que su madre tomó de instalarse en un lugar que le permitiera ahorrar dinero para pagar los cuidados médicos del muchacho.

Una ventana caprichosa, una computadora donde se escriben respuestas a preguntas que Bella cree hacerle a James, son apenas unos de los indicios de que algo anda mal en ese lugar.

Curiosamente todo mundo sabe qué ocurrió en Amityville, menos Bella, y ese no es un pretexto muy sólido para contar una historia en la medida en que las cosas extrañas que suceden la llevan a sospechar que ahí hay algo más que gato encerrado.

El recurso más utilizado, entonces, es el suspenso. Sabemos que Bella está a punto de ver algo terrible, pero esos segundos de espera para que lo inevitable ocurra es lo que más funciona en este filme.

Ahora bien, con eso no basta para hacer una buena película: susto tras susto con pobres efectos especiales, además, actuaciones nada rescatables y el recurrir a visiones o pesadillas para provocar más tensión, no bastan para hacer que el terror resulte creíble y memorable.

En pocas palabras -aparte de descartar este fiasco de Khalfoun-, tal vez el equipo responsable de “El conjuro”, que tanto se ha dedicado a abordar los casos de los Warren, podrían hacer un último intento por repetir e incluso superar el largometraje “Terror en Amityville” que Stuart Rosenberg dirigió a finales de los setenta. *

Punto final.- Y ahí viene “It”, la novela de Stephen King llevada al cine. Se acerca Halloween, pues.

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