Ya se sabe que muchos panistas traicionaron la causa blanquiazul cuando dejó de ser financieramente rentable y sucumbieron a las mieles del poder de Morena, demostrando que nunca fueron panistas, pero sí oficialistas. Ejemplos hay muchos: desde Miguel Ángel Bujanda, quien abandonó al PAN para coquetear con el gobierno de Jaime Bonilla Valdez y luego con Montserrat Caballero