En ocasiones, el señor Ulises sorprendía a los cachanillas, viajando en el autobús a Tijuana para visitar a casi 40 seminaristas. Había fiesta al recibirlo, porque iba a disparar la comida china en Plaza Río.
Los imperialismos se confrontan visiblemente con el Reino de Dios, cuando en la oscuridad brilla la personalidad de personas como la Madre Teresa o Karol Wojtyla; si al interior y exterior de la Iglesia actual, hombres de Dios como el Papa Francisco, son como sal de la tierra, luz del mundo.