¡México, México, México!, está en nuestra alma, gritamos hasta enronquecernos y nos unimos a millones que desean la victoria que se terminó en los botines de Inglaterra y luego la explicación, están más grandotes, ese Gordon asombroso, daban un paso y recorría media cancha, no nos caía bien, era desagradable, queda en la boca el sabor de lo vivido, la broma y los goles vividos.