La ofensiva exhibe cómo el cártel oculta activos en tequileras, gasolineras, agrícolas y hasta una zapatería infantil mediante familiares y prestanombres.
El cateo a cinco inmuebles tapatíos derivó en el aseguramiento de armas, sustancias ilícitas, insumos químicos y maquinaria de envasado vinculados con la red financiera del cártel.
Las autoridades norteamericanas extendieron el periodo de actividades criminales del Jardinero hasta finales de dos mil veinticinco. Audias Flores Silva permanece en el Altiplano mientras corre el plazo para su formal entrega a Estados Unidos