Con el auge del consumo de contenidos en teléfonos celulares, los microdramas y las producciones en formato vertical se adaptan al ritmo de vida de las audiencias. De acuerdo con realizadores y productores de Baja California, el formato abre oportunidades para el talento local; sin embargo, enfrenta las mismas dificultades de financiamiento y desarrollo profesional que la industria audiovisual tradicional en la región.