La representación brasileña incluye la custodia de las instalaciones de la Embajada de México en Perú, ubicada en la avenida Coronel Portillo del distrito de San Isidro en Lima, así como de la residencia del jefe de misión, sus bienes y archivos diplomáticos.
Pretende sancionar con presencia ante el Juez Calificador, a cualquiera que organice un evento -en recinto público o privado- donde se haga apología del delito.