Porque vivir en paz no significa vivir sin diferencias. Allí donde conviven personas existirán distintas formas de pensar, intereses, necesidades, valores y maneras de comprender el mundo. El conflicto, por tanto, es inherente a las relaciones humanas. Pretender eliminarlo sería imposible, lo verdaderamente importante es aprender qué hacer con él.
Cada mañana, millones de personas salen rumbo a sus trabajos, las oficinas gubernamentales abren sus puertas, el transporte público se llena y las empresas —desde la más grande hasta la más pequeña— ponen en marcha sus operaciones. Sin embargo, nada de esta actividad formal sería posible sin un engranaje silencioso, no remunerado y sistemáticamente ignorado: la economía del cuidado.
El 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. La Asamblea General de la ONU fijó la fecha el 23 de diciembre de 1994, mediante la resolución 49/214, en memoria de la primera reunión del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, celebrada en Ginebra en 1982.
La educación es un derecho que acompaña a la persona a lo largo de toda la vida. Debe ser disponible, accesible, sin discriminación, de calidad y capaz de adaptarse a las necesidades particulares de cada quien. No es solo la transmisión de saberes: Es la herramienta que permite desarrollarnos como personas y como comunidad.
Dentro de estas dinámicas aparece el gaslighting, una forma de manipulación psicológica que induce a la víctima a dudar de su propia percepción y a creer que está “loca”. Este mecanismo genera confusión, distorsión de la realidad y debilitamiento emocional, y aunque su reconocimiento aún es incipiente, constituye una forma dañina de abuso psicológico.
Detrás de esa realidad se esconde la llamada división sexual del trabajo: Un sistema estereotipado de roles de género que asigna a las mujeres el cuidado y la reproducción, y a los hombres el espacio público, el poder y el reconocimiento económico. Cuando una mujer rompe ese esquema y decide crecer profesionalmente, aparece la sanción social: Sueldos más bajos, menos oportunidades de ascenso e incluso hostigamiento y acoso.
La degradación ambiental no es solo un problema ecológico, repercute en la salud, la economía y la justicia social. Por eso, el enfoque de “Madre Tierra como sujeto” es fundamental reconocerla como proveedora de recursos vitales y biodiversidad.
La SCJN calificó el asunto como de interés y trascendencia, al implicar un conflicto entre dos derechos; por un lado, el de la mujer a disolver el vínculo matrimonial con base en el libre desarrollo de la personalidad; y por otro, el derecho reclamado por su excónyuge de continuar casado, alegando discapacidad física, ser persona mayor y abandono.
La Corte destacó que las labores de cuidado han sido asignadas históricamente a mujeres y niñas, con fundamento en estereotipos de género, lo que ha generado una carga desproporcionada que afecta el ejercicio de otros derechos, en particular el acceso al trabajo y a la educación.
Durante el tercer trimestre de 2025, la proporción de mujeres de 15 años y más que requerían incorporarse al mercado laboral o mejorar su participación, conocida como brecha laboral, fue de 20.8%, en comparación con 14.3% de los hombres en esta condición.