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sábado, noviembre 7, 2026
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Policías no están capacitados

Las corporaciones de seguridad de Baja California no sólo carecen de equipo, armamento y patrullas, sino también de capacitación y adiestramiento. Esto ha causado muertes, tanto de policías, como de personas a quienes intentan capturar

 

Hoy, Baja California se encuentra lejos de sus mejores tiempos en materia de seguridad. Hace 15 años, la Policía Municipal de Mexicali fue condecorada como la mejor corporación local en materia de resultados a nivel nacional; y la extinta Policía Estatal Preventiva (PEP), hoy Fuerza Estatal de Seguridad (FESC), en sus primeros 10 años de existencia, llegó a ser la policía más efectiva de todo México, la que presentaba los mejores resultados a pesar de contar con la menor cantidad de agentes en el país. Ahora, no hay semana que no sean noticia por algún episodio desastroso o error garrafal.

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Además de estar mal equipados, ha sido harto difundido el hecho de que algunos policías locales y estatales se ven obligados a usar chalecos antibalas caducos, que carecen de armas de fuego funcionales, y existen casos en los que no cuentan con patrullas y uniformes de calidad. Ahora, el problema se focaliza también en la demostrada incapacidad para atender momentos de alto riesgo, de la preparación de los oficiales para proteger su vida e integridad física, y la de los ciudadanos.

Dos episodios recientes en los que participó la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) y la Policía Municipal de Mexicali, evidenciaron las carencias policiacas al enfrentar situaciones de riesgo. Y si bien es cierto que hay momentos de altos niveles de adrenalina que pueden salirse de las manos, hasta del oficial más capacitado, la realidad es que las malas decisiones están costando vidas.

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El primero ocurrió el pasado 26 de octubre, en el Nido de las Águilas en Tecate, donde perdió la vida la agente estatal Astrid Manzano Córdoba, cuando un grupo de varios elementos atendían una intervención de rutina.

Los videos de las cámaras de vigilancia de negocios —no del C5I— plasmaron los momentos del ataque, y más allá del terrible desenlace, las grabaciones pusieron en evidencia, de entrada, la confianza excesiva y la falta de medidas de seguridad al aproximarse a los sospechosos de delitos, y después, que no reaccionaron ante momentos de riesgo, con base en protocolos.

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En el mencionado video, se pudo apreciar un estado de mayor alerta y más capacidad de reacción de un ciudadano que estaba revisando el motor de su vehículo y quedó en medio del enfrentamiento. Fue el primero en refugiarse en la parte delantera del automóvil, protegiéndose detrás del motor y neumático, y reduciendo rango de tiro, o el área de su cuerpo que pudiera ser impactado por una bala perdida.

Este ataque fue directo y frontal, pero ninguno de los agentes tuvo la capacidad de reacción para inmovilizar al criminal.

No había pasado una semana, cuando el 29 de octubre, en la colonia Fundadores de Mexicali, un numeroso grupo de agentes “encapsuló” o acorraló a un “objetivo”, un sujeto de nombre Francisco Javier Arriaga, de 27 años de edad, al interior de su vivienda.

Los policías intentaron ingresar a la vivienda donde había una persona armada. Después del enfrentamiento se pudo conocer que no era uno de “los más buscados”, ni estaba intoxicado, y estaba aterrado por el numeroso grupo de agentes que lo rodeaban.

El resultado fue desastroso, pues los agentes dispararon a discreción y asesinaron al hombre “acuartelado”, pero también hirieron a dos de los policías que participaban en la intervención. Todo lo que podía salir mal, salió mal.

Sobre estos hechos, el secretario de Seguridad Ciudadana, Laureano Carrillo Rodríguez, informó, en conferencia el miércoles 4 de noviembre, que los agentes reciben capacitación de adiestramiento básico dos veces al año, y aunque no aceptó que hubo errores en ambos operativos —y en otros ocurridos recientemente— anunció que duplicarían los procesos de educación continua, con el objetivo de tener mejor preparados a los agentes.

En otras épocas y gobiernos, las policías bajacalifornianas eran capacitadas por agencias israelíes, estadounidenses, colombianas e incluso, tomaban adiestramientos de alto nivel en Ciudad de México. Pero ahora, 15 años después, los policías de Baja California parecen reaccionar más a criterio, que mediante protocolo y táctica policial.

Los recientes episodios no son hechos aislados. Existen reclamos y recomendaciones por parte de organismos como la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), donde ya se habían estudiado y analizado casos e intervenciones de policías estatales, como la recomendación 01/2026, donde se evidenció que elementos de la FESC robaron, torturaron y amenazaron a dos personas intervenidas en el bulevar Fundadores de Tijuana.

La recomendación de la CEDH confirmó que hubo una serie de abusos cometidos por seis agentes, y por lo que el mismo organismo solicitó una investigación profunda, pero también colocar geolocalización histórica de las unidades —algo que existía—, instalación de cámaras y capacitaciones a los agentes para evitar este tipo de crímenes.

Una Policía perfecta no existe en el mundo, pero en Baja California, lo que hemos visto es un retroceso en la inversión, pero también la atención de la tropa y mandos de seguridad constante. Esto también es dignificación policial.

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Eduardo Villa
Eduardo Villa
Periodista desde 2011 y corresponsal en Mexicali del Semanario Zeta. Participante del Border Hub del International Center for Journalists y coautor del libro “Periodismo de Investigación en el ámbito local: transparencia, Acceso a la Información y Libertad de Expresión”

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