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viernes, octubre 9, 2026
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Informes, no festejos

A pesar que los siete municipios del Estado padecen alguna crisis, alcaldes se autocelebraron en el II Informe de Labores, convertido en un festejo y no en rendición de cuentas

 

Un alcalde devuelto al cargo tras su fracaso en busca de la candidatura de Morena en 2027, una alcaldesa que dejó de gobernar hace un año, otro que cogobierna con un diputado, son parte de las características de los ediles morenistas que dirigen hoy las administraciones municipales, quienes pareciera que viven en realidades alteradas, donde presumen números y datos que no reflejan la realidad que padecen los ciudadanos.

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Esto no es algo nuevo, pero la particularidad en esta reciente ola de informes de los presidentes municipales de Baja California, es que pareciera que se trata más de la organización de una fiesta de cumpleaños que de un ejercicio de rendición de cuentas.

Y es que hay que recordar que según los artículos 22 y 81 de la Constitución de Baja California —entre otros— colocan la función de los informes de gobierno como un tema de rendición de cuentas ante el Congreso y los cabildos, según sea el caso.

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Sin embargo, las viejas mañas priistas que han trascendido regímenes, convirtieron un ejercicio de rendición de cuentas y de transparencia colocado en facultades del Congreso y de los cabildos, en una fiesta, en un acto de promoción política de la figura titular de los poderes; donde no hay cuestionamientos, sino alabanzas; donde no hay incomodidad, sino besamanos; donde no hay retos, sino apapachos para quien administra las finanzas de los municipios.

La pregunta a responder no es “¿qué presumen?”, sino “¿cómo está nuestra ciudad?”.

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Hay que recordar que mientras que Ismael Burgueño Ruiz, alcalde de Tijuana, llevó un informe a la Zona Este de Tijuana, para convertirlo en un mitin en el que destacó más su fascinación por Quetzalcóatl que por su gestión, pues hay que recordar que abandonó su gobierno por tres meses en busca de la candidatura de Morena a la Gubernatura de Baja California.

Norma Alicia Bustamante, una alcaldesa que abandonó su gobierno por atender cuestiones personales y que dejó su responsabilidad a manos de una cuadrilla de voraces que no les interesa la ciudad salvo para seguirla sangrando, y donde su única aparición pública se genera en un informe convertido en festival cultural tradicional, con oradores y expresiones artísticas; y no en informes.

José Luis Dagnino, alcalde de San Felipe, quien ha tenido una gestión gris, salvo por que se han registrado los años más violentos en la historia del séptimo municipio, donde además cogobierna con el diputado Juan Manuel Molina.

¿Qué decir de Claudia Agatón? Es incapaz de tener una relación amistosa con su Cabildo y se ve obligada a endeudarse para pagar gasto corriente, convirtiéndose en uno de los municipios más endeudados y con problemas financieros del Estado.

¿Román Cota? Un alcalde que tiene mayor interés en buscar una diputación federal que en dirigir sus finanzas, mismas que están plagadas de sangre a causa de los más de 100 asesinatos ocurridos en una de las ciudades más pequeñas del Estado.

¿Qué podríamos hablar de Miriam Cano Núñez? Una alcaldesa que estuvo a punto de terminar su gestión de forma anticipada debido a las múltiples protestas padecidas a causa del mal control político, al grado que se tuvo que instalar —al menos en discurso— una funcionaria federal de planta en San Quintín, para intentar resolver el conflicto de toma de carreteras y oficinas gubernamentales.

O Rocío Adame, la alcaldesa que, a pesar de los múltiples señalamientos por parte del Departamento del Tesoro de su antecesora, Hilda Araceli Brown Figueredo, no existe una sanción o algo que sugiera investigaciones internas para determinar posibles responsabilidades.

No hay seriedad por parte de nuestros representantes populares en las siete ciudades de Baja California. La única motivación es la de imprimir su “sello” en sus informes más que en sus gobiernos

Dentro del análisis es importante agregar un asterisco a la alcaldía de Mexicali, pues Norma Bustamante se convertirá el otro año —si termina— en la única edil en durar seis años completos al frente de una administración. Después de esto, se puede decir que las reelecciones en Baja California fueron un fracaso que no garantiza, ni remotamente, la posibilidad de que un presidente municipal pueda crear proyectos a largo plazo y brindar estabilidad en un gobierno.

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Eduardo Villa
Eduardo Villa
Periodista desde 2011 y corresponsal en Mexicali del Semanario Zeta. Participante del Border Hub del International Center for Journalists y coautor del libro “Periodismo de Investigación en el ámbito local: transparencia, Acceso a la Información y Libertad de Expresión”

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