Conagua descarta afectación ambiental por la salmuera producida por la desaladora, que será regresada al mar con el caudal de la termoeléctrica
Este viernes 25 de septiembre de 2026, el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, y la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, pusieron la primera piedra de la desalinizadora de Rosarito, cuya construcción tendrá una inversión conjunta federal y estatal de 15 mil millones de pesos.
Al evento desarrollado en un predio aledaño a la termoeléctrica presidente Juárez acudieron el director de la empresa Cox para Norteamérica, José Antonio Hurtado de Mendoza -empresa ganadora de la licitación de la obra-, así como los presidentes municipales de Tijuana, Rosarito y Ensenada, Ismael Burgueño Ruiz, María del Rocío Adame Muñoz y Claudia Agatón Muñoz, respectivamente.
Localidades de la Zona Costa que serán abastecidas por los 2 mil 200 litros por segundo de agua potable que producirá la planta desaladora en 2029, cuando concluya su construcción.
El director de Conagua, Efraín Morales López, aseguró que la planta se está construyendo con “tecnología de punta” y operará con los procesos “más amigables posibles” con el ambiente, por lo que su impacto será “mínimo”.
La inversión federal será de 10 mil 500 millones de pesos mientras que las obras complementarias, a cargo del gobierno del Estado, rondarán los 4 mil 600 millones de pesos, puntualizó el funcionario federal.

“El agua de desecho como se le nombra técnicamente es aproximadamente la mitad, la mitad de lo que extraemos del mar. Lo vamos a regresar a través de la descarga de la termoeléctrica que cuadriplica el caudal, entonces va muy diluido. Está plenamente estudiado y no tiene ningún impacto en la salinidad del mar”, indicó Felipe Zataráin Mendoza, subdirector de Agua Potable, Drenaje y Saneamiento de la Conagua.
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En declaraciones a ZETA, Zataráin Mendoza explicó que, la superficie del terreno permitirá que haya hasta siete hectáreas para colocar paneles solares. “Estos cálculos todavía no los tenemos, apenas los estamos haciendo porque estamos buscando la mayor eficiencia energética posible”, declaró sobre el requerimiento energético de la planta desaladora de Rosarito, considerada la más grande de Latinoamérica.
Con un “¡Sí se pudo, sí se pudo!”, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda agradeció a la presidenta Claudia Sheinbaum la inversión federal venidera y al expresidente Andrés Manuel López Obrador haber adquirido el terreno para la desalinizadora.
La mandataria estatal destacó que la desalinizadora de Rosarito y las obras complementarias para distribuir el agua potable serán financiadas con recursos públicos estatales y federales. A decir de la política morenista, la construcción de la desalinizadora de Rosarito “no tendrá impacto en la tarifa” y está garantizado el subsidio para que las familias tengan el derecho humano al agua.
La desalinizadora no se financiará “con recursos privados como pretendía hacerse en el pasado, en los gobiernos del PAN, en donde lo que pretendían era privatizar el agua y cuando el agua se convierte en una mercancía, entonces deja de ser un derecho”, aseveró en referencia al proyecto original que impulsó el hoy exgobernador Francisco “Kiko” Vega, en el mismo predio.
Aquel proyecto que consistía en una Asociación Pública Privada (APP) que desarrollaría la empresa NSC Agua, S.A. de C.V. (subsidiaria de Consolidated Water) fue cancelado en la administración del hoy exgobernador morenista Jaime Bonilla Valdez y derivó en un litigio internacional, que terminó con la adquisición del terreno con un valor comercial de 596 millones 144 mil pesos, en 2024.
Este viernes, Ávila Olmeda afirmó que la desalinizadora representa una nueva fuente de abastecimiento de agua para Tijuana, para Playas de Rosarito y Ensenada. “Es una obra que permitirá reducir nuestra vulnerabilidad y darle mayor certeza al crecimiento de nuestra Zona Costa”.





