La XVII Legislatura del Congreso del Estado aprobó un dictamen para reformar el Código Penal de Baja California Sur, agregando el artículo 270 Bis para tipificar el acecho como un delito específico para castigar a quien incurra en conductas de vigilancia, seguimiento, contacto no deseado o intimidación de manera presencial o por plataformas digitales.
De acuerdo con el dictamen aprobado por el pleno, las personas que cometan el delito de acecho podrán ser sancionadas de seis meses a dos años y con multas de 90 a 180 días de salario mínimo.
Asimismo, se establece como agravante que la sanción podrá aumentar hasta un 50 por ciento si la víctima es menor de edad, una persona con discapacidad, adulta mayor o en situación de vulnerabilidad.
Este agravante, según el dictamen aprobado, también se aplicarán cuando exista o haya existido una relación de confianza, laboral o de poder entre el agresor y la víctima.
Para fortalecer la tipificación del delito de acecho en Baja California Sur se contemplan cinco aspectos y medidas principales. La primera de ellas es exigir que este ilícito deberá implicar dos o más actos u ocasiones para diferenciar de un hecho aislado y que así haya certeza jurídica.
También se separa de la idea de que está necesariamente relacionado con conductas sexuales, ya que el objetivo principal de la tipificación es garantizar la libertad y la seguridad.
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De igual forma, incorpora el acecho mediante plataformas digitales, por lo que contempla el rastreo, la recopilación de información, el monitoreo y la geolocalización como conductas para encuadrar este tipo penal.
El dictamen también consideró protecciones a la libertad de expresión, el periodismo, la investigación y la defensa de derechos humanos.
Esta iniciativa fue promovida por la diputada del Partido del Trabajo (PT), Karina Olivas Parra, a partir del caso de la maestra, Valeria Macías, quien fue víctima de acoso digital y presencial por parte de un estudiante por más de cinco años sin que las autoridades actuaran en consecuencia.
“Perseguir, vigilar o buscar contacto de forma insistente, incluso por medios digitales, puede cambar la vida de una persona y hacerla vivir con miedo. No debemos esperar a que ocurra una agresión física para tomarlo en serio”, expuso Karina Olivas.
La legisladora hizo hincapié en que el acecho puede ser una señal de alerta de violencias más graves, incluido el feminicidio.





