El deshielo puede ser una señal de alarma, pero también una oportunidad de negocio para quienes buscan seguir extrayendo petróleo.
Para el director mexicano Alejandro González Iñárritu, cinco veces ganador del Oscar, esa realidad dio origen a “Digger”, película protagonizada por Tom Cruise donde encuentra en la ambición humana y la negación una forma de observar el mundo que habitamos.
“Empezamos a ver lo que estaba pasando en el Ártico, que estaban empezando a derretirse los polos, y las conversaciones que había entre las negociaciones de las petroleras, celebrando la posibilidad de que se abrieran nuevos canales para extraer más petróleo y tener más comercio. Y decía: ‘Qué locura’. O sea, ver que este hielo derritiéndose es una oportunidad de negocio. Y empezaban ya esa narrativa, no viendo la realidad, con un interés únicamente”, recordó Iñárritu.

“Entonces, ahí empezó la posibilidad de encontrar un personaje que no encontrara las señales de la realidad, dándole pistas para poder actuar, y empezar a negar o pelearse con esa realidad y hacer creer a todo el mundo lo que él quiere hacer creer. Y esa es un poco la semilla”, agregó.
Bajo ese contexto surgió una historia de comedia ácida que desarrolló durante diez años, siete de ellos junto a Tom Cruise. La cinta retoma el surrealismo que caracterizó a “Bardo” y lo combina con tomas largas y un monólogo satírico de diez minutos por el actor.
“Creo que ‘Digger’ tiene el tono de lo que vivimos; o sea, son temas muy serios que todos los días estamos viendo con un tono absurdo, manejado por la gente que lo está haciendo y diciendo: ‘Está bien, pero sabemos que no está bien.’ O sea, creo que me parece que ‘Digger’ es esa parte absurda, urgente, humana y (del) ahora”, expresó el mexicano.
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“Esta película está hecha para las nuevas generaciones, para la generación joven, para darse cuenta de lo que hicimos, los babyboomers, que hicimos un desastre y estamos heredando eso”, concluyó Iñárritu.





