CIENTÍFICAMENTE FUE COMPROBADO QUE LA MUERTE FUE POR CAUSAS NATURALES; CASO CONTRARIO AL DE RICHARD DAMIÁN PIMENTEL, ASESINADO EL 21 DE AGOSTO EN LA CLÍNICA ASOCIADA A LA PATRULLA ESPIRITUAL.
Fue muerte natural la del paciente Máximo Montero, de 50 años, quien llevaba tres semanas interno en el Centro de Rehabilitación Jireh, de Residencial del Bosque, en la ciudad de Tijuana, confirmó a ZETA la Fiscalía General del Estado. Ante los resultados periciales, el enfermero Nicolás Soto Moreno, de 47 años, recuperó su libertad, al quedar sin sospecha de la pérdida de la vida del individuo.
Oficialmente, el paciente Montero llegó durante la primera semana de agosto y perdió la vida el 5 de septiembre en las instalaciones del Hospital General de Zona Este de Tijuana. Jesús Ignacio Osuna, mejor conocido como Chikilín, mostró en sus redes sociales el momento en el que el paciente recibió atención y los primeros auxilios. Fue trasladado al IMSS Bienestar, en donde no pudieron reanimarlo.
“Fallece a los 20 minutos de haber llegado a la clínica; ya no se pudo salvar, se le dio reanimación y demás, pero ya no pudo volver en sí, ¿no? Ahorita nos encontramos actualmente en el tema pericial; estamos requiriendo el tema de lo que nos arroja el tema de la necropsia”, explicó Miguel Ángel Guerrero, fiscal regional de Baja California.
Nicolás Soto quedó detenido mientras se deslindaban responsabilidades; incluso, la FGE aseguró la escena del crimen en la sucursal Jireh, en Villa Residencial del Bosque.
“Él (enfermero) cuando dice que se desvanece, es el que lo levanta junto con otros compañeros, lo lleva a la clínica, es el que dice: “Yo estaba con él cuando sucedió esto”. Y obviamente, por materia de investigación y como es un interno de una clínica y él refirió ser el enfermero de esa clínica, es él el motivo por el cual está sujeto a la investigación en lo que se determine”, expresó el fiscal regional Miguel Ángel Guerrero, sobre la detención del enfermero del Centro Jireh.
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Guerrero detalló la escena donde se registró el colapso del paciente Montero, quien acudió voluntariamente al Centro Jireh y recibió una “beca”, de acuerdo con Jesús Ignacio Osuna. Lo que terminó con la muerte de Montero fue la adicción a la cocaína, y un cateterismo hace dos años le produjo la insuficiencia cardíaca, de acuerdo con el peritaje oficial.
“Él (interno) antes había estado también en el comedor, lo que es el área del comedor, entonces se recabaron las cámaras de seguridad, lo cual es que sí nos da una mecánica de que efectivamente estuvo en esas áreas. Obtuvimos otros de lo que son también de las demás partes de la clínica para descartar, pues obviamente, en su momento, una riña, un golpe o demás. De este y la clínica ahorita no se encuentra asegurada; de este estamos esperando, obviamente, los resultados y demás para que se actúe en este caso”, explicó el fiscal regional.





