Una de las actividades de entretenimiento que a muchas personas apasiona es el cine. En dicha industria existen diversos géneros cinematográficos como: acción, comedias, ciencia ficción, musicales, drama, romance, aventura, fantasía, pero hoy nos queremos referir de manera muy especial en esta industria del entretenimiento, a las películas de terror, de sobresaltos, de aquellas películas que abordan los temas sobrenaturales, pero podemos afirmar que después de los monstruos, los escenarios inquietantes, los terribles homicidas, existe un espacio valioso que nos lleva muy comúnmente a una reflexión seria sobre la criminalidad, el miedo y la violencia.
Seguramente después de haber visto una película con escenas que nos provocan sobresaltos, nos conducen a permanecer inquietantes y luego nos quedamos con el asombro que el homicida no fue detenido y al tomar una copa de vino cuando ya estamos comentando los puntos particulares sobre la película, es muy común que también nos hagamos algunas preguntas sobre por qué una persona puede cometer delitos tan terriblemente violentos. ¿Hasta qué punto la violencia es producto de una decisión individual o como el medio familiar o la sociedad llevó al sujeto a cometer tan terribles crímenes?
Se dice que la criminología es una disciplina que estudia al delito, sus causas, sus consecuencias, las víctimas y cuáles son las respuestas sociales frente a la criminalidad y cómo este cine de terror, que a muchos apasiona puede ser un objeto de análisis. Seguramente esas visitas que usted dio a un cine para ver una película que sabe antes de presenciarla que habrá crímenes incalificables, deberían por sí mismo reflejar las tensiones sociales, las preocupaciones colectivas, y las formas que en determinado tiempo nos han llevado a la imaginación del peligro, y seguramente vendrán a la imaginación de usted las escenas en donde entre la obscuridad aparece un desquiciado con un cuchillo en la mano para aniquilar a su víctima y así podemos arribar a las conclusiones de lo que nos causa temor y el miedo de quienes cometen estos delitos.
Dentro de los personajes que destacan en este género de terror tenemos a Norma Bates en Psicosis (1960), Michael Myers en Halloween (1978), que se han convertido en verdaderos íconos del cine, aunque su construcción corresponde más a necesidades narrativas que a descripción de la criminalidad real. Es frecuente que estos personajes aparezcan como individuos prácticamente invencibles, capaces de poseer una gran maldad y de actuar sin ningún remordimiento y seguramente, esta imagen contribuye a concebir al criminal como una “monstruo” que es completamente diferente a todos los personajes que conformamos a la sociedad.
Es importante resaltar que la criminología ofrece una visión más compleja. La mayoría de las conductas violentas no pueden explicarse únicamente por la personalidad del agresor, y existen otras causas importantísimas como pueden ser la historia familiar, las experiencias traumáticas, el consumo de sustancias, los trastornos mentales, las condiciones socioeconómicas y desde luego, el interactuar de forma muy diversas. Lo anteriormente expresado de ninguna manera justifica al delito, pero sí nos indica que seguramente una conducta criminal tiene más de una causa. En el actual cine de terror se ha comenzado a incorporar esta complejidad de factores al mostrar al personaje principal que su violencia está vinculada con experiencias traumáticas como el abuso infantil, el abandono familiar y otras más causas que tienen como propósito justificar el relato de la historia de terror.
Ahora bien, algo que nos llama la atención es cómo toda esa carga de terror alimenta la fascinación por los asesinos seriales, aunque este tipo de delincuentes representan un porcentaje pequeño en los homicidios cometidos en el mundo. Este fenómeno tan especialmente extraordinario ha sido estudiado por la criminología y la psicología social y puede llevar a la sociedad a considerar que estos crímenes son más comunes de lo que realmente arroja la estadística criminal.
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Sin lugar a dudas, el factor miedo ocupa un lugar central tanto en el cine de terror como en el estudio de la criminalidad. Los directores de cine construyen escenarios donde el peligro parece inminente y en consecuencia cualquier espacio puede convertirse en una amenaza para nuestra seguridad. Por ejemplo: casas, hospitales, parques e incluso nuestro propio domicilio pueden dejar de ser lugares seguros y esta sensación permanente de vulnerabilidad conecta con un concepto ampliamente estudiado en la criminología: El miedo al delito.
El Licenciado Benigno Licea González fue presidente del Colegio de Abogados Emilio Rabasa, A.C., y actual es presidente del Colegio de Medicina Legal y Ciencias Forenses en el Estado de B.C.
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