El alcohol causa amnesia y… otras cosas que no recuerdo.
Solo quien ha comido ajo puede darnos una palabra de aliento.
La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos.
Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida.
Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas.
Los japoneses no miran, sospechan.
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La música japonesa es una tortura china.
Mi padre vendió la farmacia porque no había más remedio.
Disfruta el día hasta que un imbécil te lo arruine.
La amistad es como la mahonesa: cuesta un huevo y hay que tratar que no se corte.
Las canas ya no se respetan, se tiñen.
Autor: Un desocupado.
Niño vidente
Esto es un matrimonio que hace tiempo quieren tener un hijo. Y después de los años, lo tienen.
Pasan un año, dos, tres, y el niño no habla, a los cinco años, el niño dice, “Abuelito”, y después de dos días el abuelo casca.
El padre, piensa:
– No puede ser que este niño sea un vidente. Ha sido una casualidad.
Pasa un año más, dos, tres, cuatro y a los cinco años, el niño dice, “Abuelita”, y a los dos días fallece la abuela.
El padre diciendo:
– ¡Este niño definitivamente es un vidente! Cualquier día dirá Papá y me tocará a mí, ya verás.
Pasa un año, dos, tres, cuatro, cinco, y el niño dice:
– ¡Papá! Ya me ha tocado a mí.
El padre, deja todo preparado… y a los dos días se muere el vecino de enfrente.
Autor: El vecino de al lado.
Prueba de edad
Cuando mi nieto me preguntó qué cuántos años tengo, yo, bromeando, le dije que no estaba muy seguro.
– Revisa la etiqueta de tus pantalones, abuelo, siempre lo pone, en el mío dice de 4 a 6 años.
Autor: La abuela muerta de risa.
La clase política
Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Luego del corte pidió la cuenta y el peluquero le contestó:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El florista quedó agradecido y dejó el negocio. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.
Luego entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de donuts esperándolo en la puerta.
Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el hombre otra vez respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El profesor con mucha alegría se fue. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como ‘cómo mejorar sus negocios’ y ‘Cómo volverse exitoso’.
Entonces un diputado fue a cortarse el pelo y cuando fue a pagar y el peluquero nuevamente dijo:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados, alcaldes, concejales…, haciendo cola para cortarse gratis.
Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe actualmente entre los ciudadanos comunes y los miembros de la Honorable Clase Política del país.
Autor: De Morena no es.
Herencia
– Cuando Martínez murió, dejó todo lo que tenía a un orfanato.
– ¿Y qué tenía?
– Pues… doce hijos.
Autor: Mejor así lo dejamos.
Todo por hambre
Pues era una comunidad de murciélagos que pasaban un hambre de locos. En eso que de repente aparece uno con los chorros de sangre por la boca… y todos alucinando…
– Ah, vean, dónde se habrá dado el atracón ese..
Total, que uno que lo conocía un poco se le acerca y le pregunta…
– ¿Me dices donde te has pegado el atracón?…
– Bueno si no se lo dices a nadie, anda ven…
En eso que se van volando… y se paran en un árbol…
– ¿Ves ese árbol de allí? Pues yo no lo vi.
Autor: Un vampiro.





