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lunes, agosto 10, 2026
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“La pintura, que existe desde la época prehistórica, no va a acabar”: Miriam Kaiser

La reconocida museógrafa y curadora de arte mexicana es homenajeada con la exposición “90 artistas. 90 flores para Miriam Kaiser”, en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, cuya exhibición incluye obra de los artistas bajacalifornianos Gabriel Adame y Guillermo Arreola

 

Autoridad en el mundo del arte, la legendaria museógrafa, curadora, galerista y gestora cultural Miriam Kaiser celebra 90 años de vida, y 70 de haber incursionado en la escena artística, con la exposición “90 artistas. 90 flores para Miriam Kaiser”, misma que se exhibe en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles de la Ciudad de México.

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En la colectiva participan 90 artistas seleccionados por un comité curatorial, en cuya exposición también fueron invitados a participar los artistas plásticos bajacalifornianos Gabriel Adame y Guillermo Arreola.

“Es una gran emoción, porque de veras ‘90 artistas’ es un reflejo de lo que he hecho toda mi vida. Hay algunos jóvenes que entraron a ‘90 artistas’ que realmente empiezo a conocer, pero muchos de ellos, la mayoría, son queridos amigos, gente que se cruzó en mi vida en alguna exposición o que me buscaron para un consejo, o que estuvieron en una bienal que yo estuve de jurado, etcétera, como se conoce a la gente. Entonces, es muy emocionante el hecho de que hayan aceptado y que se hayan juntado 90 artistas porque cumplí 90 años. Esta reunión de artistas se hizo para reconocer esta longevidad y que sigo de alguna manera en esto”, expresó a ZETA Miriam Kaiser vía telefónica.

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90 ARTISTAS EN HOMENAJE A KAISER

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Entre los autores que participan en la exposición en homenaje a Miriam Kaiser figuran, por ejemplo, Jan Hendrix, Basia Batorska, Ana María Casanueva, Arnaldo Coen, Luis López Loza, Gabriel Macotela, Lepa Milošević, Yolanda Andrade, Boris Viskin y Francisco Kochen; los fotógrafos Rogelio Cuéllar y Graciela Iturbide; además de los pintores bajacalifornianos Gabriel Adame y Guillermo Arreola, entre muchos más.

— ¿Cómo fue posible reunir a todos estos 90 artistas en una exposición para su homenaje?

“Resulta que se hizo un pequeño comité. La idea primera salió de Angélica Abelleyra y luego se unió Alfonso Miranda, director de los Museos Soumaya, que es amigo mío. Después ellos dos invitaron a quien fue compañera mía de trabajo desde los años 70 en Bellas Artes, Cristina Gálvez; y por cuarta a mi hija Dabi, porque ella ha estado muy cercana de mí y está metida en este mundo. Ese comité fue el que decidió los nombres de los artistas”.

Aunque reconoció que también participó invitando a tres artistas en la exposición, Lepa Milošević, Basia Batorska y Ana María Casanueva, tal como reconoció:

“Cuando yo me enteré de la lista dije: ‘Oigan, pero no me pidieron mi opinión. Yo quiero que estén ciertas amistades o ciertos artistas’. Varias personas, por razones de viaje, no contestaron la invitación. Entonces me dice un día Dabi: ‘Mamá, hay tres lugares’. O sea, tres artistas que no iban a estar. Y entonces ya pude yo meter a tres gentes”.

Sobre los artistas que complementan la lista invitados a su homenaje, Kaiser puso en valor sus obras:

“Lepa Milošević es una amiga que vive en Belgrado; es una señora que vino a México de becada de allá y que nos hicimos amigas, es bastante más joven que yo. Ella se regresó a Belgrado, pero estuvo en México, aprendió gráfica, conoció a los muralistas. En fin, quedó muy cercana a México y hemos tenido una relación de cartas de siempre, desde que se fue. Ha venido a México varias veces. Me gusta muchísimo su trabajo. Hay una escultura de ella en el Museo de Arte Moderno. Yo tenía ganas de invitarla porque es una mujer que estuvo en México, que nos quisimos bien y que francamente su trabajo vale mucho. Y además ella hace mucha actividad cultural relacionada con México”, valoró.

“La otra es una señora de 93 años, Basia Batorska, curiosamente también de origen polaco. Basia Batorska es una gran paisajista, una mujer muy trabajadora. Cuando tuve la suerte de abrir una pequeña galería que se llamó MAQ, por Miguel Ángel de Quevedo –que la dediqué exclusivamente a gráfica y cerámica, o sea, arte reproductivo, y no vender ninguna obra original, sino dedicarme a la gráfica, porque creo que es un arte de suma importancia y que no se la damos en México lo suficiente–, Basia Batorska fue parte de este grupo de la galería y quedé también de amiga de ella. Tuvo una exposición en el Museo de la Estampa muy importante. Es una señora hoy de 93 años. Y la tercera es mi querida amiga Ana María Casanueva, que es una artista conceptual, también ya mayorcita, pero sensacional, que hizo unas flores electrónicas”.

— ¿Qué opina Usted de la obra de Grabriel Adame y Guillermo Arreola, que participan en su homenaje?

“Pues para mí son grandes artistas. Memo es un gran amigo de la familia, lo queremos mucho, pero con una obra importantísima. Y Gabriel Adame para mí, bueno, será muy buen dentista -ahí si no lo conozco-, pero su obra me significa muchísimo”.

Sobre los 90 artistas invitados en su homenaje, Kaiser zanjó de una vez por todas: “La cuestión es muy interesante, porque todo partió de los 90 años, 90 artistas a quienes se les obsequió una hojita de papel de 9 cm por 9 cm; o sea, son miniaturas. En fin, está la gente que debe estar”.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón

 

“LOS ESTADOS GUARDAN UNOS SECRETOS GLORIOSOS”

Miriam Kaiser (Ciudad de México, 14 de julio de 1936) celebra 90 años en 2026, de los cuales 70 han sido dedicados al arte. Entre otros cargos, trabajó 10 años en la Galería de Arte Mexicano, fue directora del Museo del Palacio de Bellas Artes, subdirectora técnica del Museo Nacional de Arte en su fundación, directora de la Sala de Arte Público Siqueiros, y directora de Exposiciones Internacionales y de Difusión Cultural Internacional del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. En su legado al arte, Kaiser participó en la creación de ocho museos en el país, entre ellos el Museo Nacional de Arte (Munal), Museo de Arte Moderno, Museo de Arte de Sinaloa, Museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso, Museo del Instituto Mexiquense de Cultura y la Pinacoteca Universitaria de Colima.

Creadora de galerías y museos en el país y, por lo tanto, conocedora del arte en las 32 entidades, Kaiser reconoció en la entrevista para ZETA:

“Es algo muy lamentable que en México existan, de norte a sur, este y oeste, una pléyade de artistas jóvenes, medianos y mayores que no son muy conocidos, porque no hay la visión de circular la obra de los grandes artistas, de los medianos artistas. Los estados guardan unos secretos gloriosos, porque ni el estado los propone, ni nadie; son artistas que los conocen localmente, que tienen su tradición, su conocimiento y hasta ahí; pero no hay una circulación de artistas como debería”.

— ¿Qué opina Usted del arte o los artistas de los estados del país que no todos alcanzan a exponer en algún museo o galería de la Ciudad de México?

“Como lo dije y lo seguiré diciendo, es muy lamentable. Yo tuve la suerte de ser muy curiosa y me fui a meter a donde no me llaman. O sea, no hay un estado que se me haya escapado. No es que conozca a todos los artistas, pero sí conozco a muchos. Siendo jurado de bienales nacionales, yo he viajado. Tuve la suerte de trabajar para el inicio de ocho museos, o sea, de asesorarlos desde cero en distintos estados de la República, como Colima, Nuevo Laredo, Celaya…”.

“En el 90 y tantos, había una coordinación que se llamaba Enlace con los Estados del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), y me invitaron de jurado a la región sureste de México a visitar seis estados de la República, empezando por Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas. Entonces, hice una curaduría de los seis estados. Trabajé muchísimo porque no me doy por bien servida y pedí que me dieran una camioneta con chofer, cuatro días para visitar los talleres. Entonces los artistas me tenían preparadas las obras y dije: ‘No quiero ver lo que usted selecciona. A ver, sáqueme lo de ese cajón, enséñeme lo que tiene debajo de la cama’. Y vi portentos, maravillas”.

“Y bueno, yo hice el segundo tour; el primero lo hizo Santiago Espinoza de los Monteros. Al año siguiente me mandaron a mí. El tercer año o el cuarto me volvieron a hablar para la región del centro, Michoacán, etcétera. Pero me mandaban diapositivas. Dije: ‘No señor, yo no puedo juzgar así, porque tengo que ir y tengo que revisar, de nueve de la mañana a ocho de la noche visitar talleres’. ‘No, es que no tenemos dinero para viáticos’. Señor, pues qué pena, pero yo no voy a hacer el trabajo así, viéndolo desde acá. Quiero conocer al artista, quiero verlo, quiero platicar con él y quiero ver sus cosas. ‘No, no tenemos dinero’. Muchas gracias, señor, búsquese a alguien que sí lo haga. Entonces, te das cuenta que hay un tesoro”.

 

“A MÍ ME HA GUSTADO ESTAR TRAS BAMBALINAS”

Miriam Kaiser dice modestamente que le ha gustado estar “tras bambalinas” en el mundo del arte en México. Lo cierto es que es la museógrafa y curadora correcta a la hora de hablar de arte.

— Maestra, ¿cuál considera que ha sido su papel en México entre la obra del artista y el público como museógrafa y curadora?

“Básicamente a mí me ha gustado estar tras bambalinas, como una titiritera. Yo trato que las cosas sucedan. Es decir, mi trabajo ha sido la gestión, es lo que más me ha gustado: ayudarle a un artista a que sucedan las cosas, abrir las puertas, ver su obra, sugerirle estar en bienales; eso me ha gustado mucho, haber sido jurado para bienales, porque siento que las bienales –que cada día hay menos– son importantísimas porque ahí el artista expone, pero se integra a un grupo y se da cuenta del valor que tiene él, pero que tienen los otros y qué se está haciendo en el momento, aunque no gane premios, aunque quede nada más seleccionado”.

“Un artista tiene que bregar, tiene que viajar, tiene que conocer, tiene que ver lo que pasa a su alrededor, no encerrarse; así descubrí muchas cosas en mis viajes y en todas las bienales”.

— ¿Cuál considera Usted que es el gran desafío en México en cuanto a museografía y curaduría?

“El desafío es el que ha habido siempre: primero sentir que vale el artista, número uno; y luego, pues tratar de hablar con el artista, de guiarlo, de ver cuáles son sus proyectos. Hay artistas que tienen suerte porque agarran una línea y se vuelven medio comerciales y ahí se quedan; vale, yo no digo que no valga, pero un artista que de veras quiere ser artista, antes que nada tiene que escuchar, se tiene que discutir con él. Ése es el desafío y ayudarles a llegar”.

Cortesía

 

“HAY INSTALACIONES MUY CHAFAS”

La gran Miriam Kaiser es la voz autorizada a la hora de opinar sobre arte. Se le planteó que en los últimos años han sido muy polémicas algunas instalaciones y cosas conceptuales que han sido presentadas como arte; se le citó, por ejemplo, el plátano pegado en la pared titulado “Comedian”, del italiano Maurizio Cattelan; y unas botellas de vino vacías tiradas en el piso de una galería, “¿Dónde vamos a bailar esta noche?”, de Sara Goldschmied y Eleonora Chiari, que fueron presentadas como “arte”, pero que la trabajadora de la limpieza no dudó ni tantito a la hora de tirarlas a la basura.

— ¿Qué opina Usted de las instalaciones y del llamado arte conceptual que últimamente abunda en galerías y museos?

“Decimos que todos los chinos son amarillos, pero no es cierto. Hay que saber ver. Hay instalaciones maravillosas y gente que dice: ‘A ver si es chicle y pega’, ‘A ver si este plátano aquí pegado, pega’. Ahorita en la Bienal de Venecia –yo no fui, pero estoy enterada de lo que hay– hay muchas instalaciones; hay instalaciones maravillosas y hay instalaciones horrendas, terribles”.

Kaiser ejemplificó con la obra de Ana María Casanueva y Laura Anderson, a la que reconoció como “arte conceptual muy impresionante”:

“Ana María Casanueva hace arte conceptual, y no porque sea mi amiga me gustan sus cosas, pero la señora hace investigación, hace búsqueda y hace cosas interesantísimas. Esto de las florecitas electrónicas es algo muy amoroso. Hizo una exposición (‘Piensan las palabras, hablan los objetos’) que hizo de plumas fuente que están exhibiéndose ahorita en Casa Universitaria del Libro de la UNAM (CASUL); también hizo una serie (‘Del maíz al país’, expuesta este año en la UAM) de los tortilleros, trabajados como no tiene uno idea. Eso es arte conceptual muy impresionante”.

“Laura Anderson, una artista que ya es internacional, tuvo una gran exposición en el Museo Tamayo. Esta mujer se metió no sé cuántos años a la zona amazónica de Venezuela a trabajar con un grupo indígena que se llaman los yanomami. Esta señora hizo, por ejemplo, una virgen –no me acuerdo el nombre de la virgen–, mandó a hacer esa virgen en parafina y le puso un mechero, se encendió y todos los días iba transformándose esa virgen, quemándose”.

Tras su argumentación y ejemplos, Kaiser lapidó: “Hay instalaciones muy chafas, pero son para llamar la atención, a ver si el chicle pega”.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón

 

“LA PINTURA NO VA A ACABAR”

Aunque también figuran fotógrafos y grabadores, en la exposición en homenaje a Kaiser participan esencialmente pintores, es decir, prevalece la pintura, se le citó a la curadora para finalmente lanzarle otra pregunta de rigor:

— ¿Qué opina Usted de la vigencia de la pintura o del arte pictórico aún en tiempos en que las instalaciones y arte conceptual han invadido las galerías y museos?

“Cuando apareció la televisión, todo mundo decía: ‘Se va a acabar el cine’. Efectivamente en un rato bajó el cine, pero el cine nunca dejó de existir. Ahí agarró su caminito la televisión y el cine agarró su caminito. Cuando salió el internet, todo mundo decía: ‘Se va a acabar el libro’. ¿Y qué pasó? Seguimos comprando libros. Yo ahorita tengo en mis piernas una maravilla de libro de 400 páginas de mi querido Gonzalo Celorio y me estoy riendo: estoy leyendo una maravilla que se llama ‘Ese montón de espejos rotos’ (Tusquets, 2025), una maravilla de escritor. Yo no dejo de leer, como mucha gente. Ahí sigue la computadora, el streaming; a veces sí veo una película en la computadora, pero el libro no lo voy a dejar. Hay lugar para todo”.

“¿Cuántos miles de años tiene que la pintura rupestre apareció? Baja California Sur tiene una maravilla que está en la Sierra de San Francisco. ¿Cuántos miles de años tiene esa pintura? Por lo menos hasta donde yo voy, la pintura no ha dejado de existir en muchas transformaciones, pero ahí está, igual que está el libro, a pesar de todo lo que hay. Cada cosa agarra su lugar. El cine no lo abolló la televisión. Cada día hay mejor cine. Le decía yo a mis hijas que me muero de ganas de ir a ver ‘La Odisea’”.

Sentenció la autoridad en el arte: “La pintura, que existe desde la época prehistórica, no va a acabar; se modifica, pero no va a acabar ni la pintura, ni la cerámica. La fotografía llegó para quedarse con muchos cambios. Pero cada cosa agarra su lugar, yo es lo que he visto en mis 90 años, bueno, en mis 70 años de trabajo. A la Inteligencia Artificial sí le tengo un poquito de susto, pero ya no me va a tocar”.

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Enrique Mendoza
Enrique Mendoza
Enrique Mendoza Hernández estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana. Premio Estatal de Literatura 2022-2023 en la categoría de Periodismo Cultural, otorgado por la Secretaría de Cultura de Baja California; Premio Nacional de Periodismo Cultural FILEY 2025, otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y Manos Libres Periodistas. Ha sido incluido en diversas antologías, entre otras, en “Relatos de frontera y otras costumbres. Crónica joven de Tijuana”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en 2013. Autor del libro “Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950”, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California en 2024. Es periodista cultural en Semanario ZETA, en Tijuana

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