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lunes, agosto 10, 2026
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Envidia

Pasan dos judíos en avión sobre el Vaticano y uno le dice al otro, muerto de envidia:

– Pensar que éstos empezaron con un pesebre…

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Autor: Anónimo de una sinagoga.

 

De hombres y mujeres

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Ocurre una catástrofe mundial y millones de personas mueren. En el cielo ante la llegada de tanta gente, es tanto el trabajo que se le acumula que Dios forma filas de hombres y mujeres. Pero como eran tantos, comienza a dividir las filas y habla a todos los hombres:

– Hagan dos filas: una para los hombres que dominaron a sus esposas y otra para los que fueron dominados por ellas.

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Cuando Dios vuelve se encuentra con una fila de kilómetros que corresponde a los ‘dominados’ y un sólo hombre en la otra fila.

Dios les dice:

– No puedo creerlo, los hombres se creen mejores, controlan casi todo en el mundo y aun así, todos son dominados por sus mujeres. Aprended de este hombre. Cuéntales a todos, hijo, como conseguiste dominar a tu mujer y ser el único en esta fila.

El hombre mira a todos, se encoge de hombros y responde:

– No sé. Mi mujer me dijo que me pusiera aquí.

Autor: Una mujer, por supuesto.

 

Vaya historia

Soy hijo de exiliados.

Hasta los 27 años y poco antes de la transición no pude volver a España por culpa de Franco.

A mi padre, pobrecito, no sabíamos ni dónde enterrarlo. Mi madre estuvo muchos años en silla de ruedas.

Ahora tengo más de 80 años.

Hace años me sacaron el 30 por ciento de un pulmón.

Mi mujer es inmigrante. Tengo tres hijos con ella. De los tres sólo trabaja una, la del medio… pero no cobra nada.

Todos, incluidos los nietos, viven de mi asignación.

La mayor se acaba de divorciar. Mi yerno se daba a las drogas y al alcohol, y la ha dejado con dos niños.

El pequeño de mis hijos aún no se ha ido de casa y además se ha casado con una divorciada y la ha traído a vivir con nosotros. Esa señora antes trabajaba, tenía un buen puesto, pero desde que vino a mi casa ya no hace nada. Ahora tienen dos niñas ya adolescentes que también viven bajo nuestro techo.

Y para colmo este año, con lo de la crisis, casi no nos hemos podido ir de vacaciones y si me apuras… ni he podido celebrar que España ha ganado el Mundial.

El periodista pone los ojos muy redondos y comenta:

– Majestad, no creo que su situación sea tan mala.

Autor: Un antimonarquías.

 

Complejo de Edipo

– Doctor, ¡ya no aguanto más! A pesar de todos mis esfuerzos, mi marido no me considera. Desde que nos casamos, él sólo habla de su mamá, mamá, mamá ¡es como si yo no existiese!

El psicólogo le pregunta si ya probó con hacer una cena especial.

– Sí, pero no ayudó nada.

– Tengo una idea, señora -dice el psicólogo.

– Si hay un lugar donde su suegra no puede rivalizar con usted, es en la intimidad. Esta noche usted se viste con un vaporoso negligé y camisón negro de encaje, todo transparente. Además, póngase medias de encaje, liguero negro, el color negro es muy sexy; maquíllese, use altos tacones negros. Obviamente, además, cambie las sábanas; coloque sábanas de seda. Con ese ambiente seguro que no resiste. Si puede, coloque velas en vez de la luz eléctrica.

A despampanante joven siguió todo el plan al pie de la letra, sin olvidar ningún detalle. Sentía un leve rubor en todo su cuerpo al preparase para su esposo.

La verdad es que ella misma nunca se había sentido tan sexy, provocadora y voluptuosa. Al llegar el marido, ella adopta una postura provocativa. Él entra a la habitación y la ve, y gritando, pregunta con cara de desesperación:

– ¿Por qué estás toda de negro? ¡¿Le pasó algo a mi mamá?!

Autor: La suegra, quién más.

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