Esto no es un accidente; es un crimen ambiental que se comete a diario ante los ojos de un gobierno indiferente”, sentenció uno de los vecinos de la colonia Paso del Aguila en el municipio de Tecate, quien entre un olor a podredumbre, humo y algunas cenizas observaba su tambo de agua nuevamente lleno de contaminantes, producto del incendio que -otra vez- se registró este pasado 16 de agosto en el centro de transferencias ubicado en las entrañas de lo que antes fue el basurero municipal, que, al igual que este nuevo centro, constantemente se incendiaba.
Con este último incendio se contabilizan, en lo que va del 2026, al menos seis registrados en ese espacio destinado como Centro de Transferencia de Residuos Sólidos, inaugurado en junio del 2025.
Es decir, en un año el lugar que alberga múltiples toneladas de basura en el área destinada como una primera etapa, se ha incendiado una decena de veces entre 2025 y 2026, lo que estadísticamente lo llevaría a registrar un incendio por mes, seis de ellos considerados de alto alcance derivado de la presencia de espesas columnas de humo que se propagan en colonias vecinas a la zona, malos olores, roedores huyendo del fuego y que han generado un hartazgo social debido a que al extenderse por días, provocan enfermedades como infecciones en los ojos, en la piel, digestivas, y tos en los habitantes de las colonias vecinas.
Entre las colonias afectadas se encuentran el Paso del Aguila, Capiri, El Nevado, Paraíso y el parque industrial “El Bajío” que concentra más de tres mil trabajadores diarios, entre otras. Habitantes de estas advierten de consecuencias en su salud, las cuales, si las autoridades no toman las medidas correspondientes, pudieran convertirse en crónicas.
Las jornadas de trabajo para sofocar los incendios que registra el centro de transferencias se extienden por horas, resultando también en un hartazgo entre la corporación de Protección Civil y bomberos, quienes hacen frente al fuego de manera recurrente. “No se trata de apagar llamas comunes; es una guerra despiadada contra toneladas de residuos que arden desde el subsuelo”, explicó a este medio uno de ellos.
En más de una ocasión, las propias autoridades municipales han advertido que los incendios son provocados, aunque en ninguna vez han logrado apuntar directamente a un culpable que se haga responsable; lo cierto es que expertos en el tema indican que estos incendios también pudieran ser resultado de la excesiva acumulación de basura en el lugar que sólo debería fungir como un centro temporal de basura mientras se transfiere hasta su destino final, y no como basurero.
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Para las familias que habitan en los alrededores del Paso del Águila, la vida se ha convertido en una pesadilla de encierro y enfermedad. El humo negro y espeso viaja con el viento, invadiendo los hogares y obligando a los residentes a sellar puertas y ventanas con mantas y cintas en un intento desesperado por respirar, a temperaturas que han alcanzado los 38 grados centígrados.
“Estamos a 34 grados, no puedo ni abrir las ventanas; los niños viven llenos de granos o lagañas, y las autoridades en lugar de hacer algo que soluciones siguen fincando en esta zona sus espacios destinados a basura, y hasta la incineración de cuerpos, como el crematorio DIF del Gobierno del Estado”.
“Aquí el olor a plástico quemado y basura impregna la ropa, los muebles y la comida de los niños; cuando se quema ahí en el basurero o ahora centro de trasferencias salen ratas, cucarachas y alimañas huyendo de las llamas e invaden las casas vecinas”, explicaron habitantes de la zona.

Desde el punto de vista ambiental, la quema descontrolada en este centro es un ecocidio de proporciones catastróficas. La atmósfera de Tecate recibe diariamente toneladas de material particulado fino (PM2.5) y contaminantes orgánicos persistentes como las dioxinas y furanos, sustancias catalogadas por la Organización Mundial de la Salud como agentes altamente cancerígenos que se acumulan en el cuerpo humano por años.
Pero el daño va más allá del aire, debido a que millones de litros de agua utilizados para sofocar los incendios se mezclan con las cenizas tóxicas y los jugos podridos de la basura que, al carecer de una geomembrana de impermeabilización total, se infiltra directamente en el subsuelo, amenazando con contaminar los mantos acuíferos subterráneos.
El nuevo Centro de Transferencia no está aislado; se encuentra en medio de un polígono densamente transitado por trabajadores y estudiantes. A unos cuantos metros se ubican oficinas tanto del Poder Judicial como de la Fiscalía General del Estado, donde los empleados administrativos y los ciudadanos deben realizar trámites rodeados de olores fétidos y gases nocivos.
En la zona, a sólo unos cientos de metros del epicentro, múltiples planteles escolares albergan diariamente a cientos de niños y adolescentes que estudian respirando este aire contaminado. Durante los peores incendios, las escuelas se ven obligadas a suspender clases o confinar a los niños en los salones.
“Invitamos a la gobernadora Marina del Pilar, o al alcalde Román Cota a que en uno de los incendios traigan a sus hijos que pase el día en el kínder, en la preparatoria, que los huelan al llegar a casa; es un infierno el que nos están haciendo pasar”.
LA PARADOJA, UNA NUEVA ESTACIÓN DE BOMBEROS NACERÁ RODEADA DE BASURA Y CENIZAS HUMANAS
Y como si no les fuera suficiente respirar los contaminantes en cada uno de los incendios que el centro de transferencias registra, ahora el Gobierno Municipal de Tecate llevará a cabo la construcción de una nueva estación de bomberos justo al lado del Centro de Transferencia. Bajo la excusa de atender los incendios con mayor rapidez, las autoridades planean levantar el cuartel de los rescatistas en el epicentro exacto de la toxicidad.
De concretarse este proyecto, los bomberos vivirán literalmente rodeados por toneladas de desechos en descomposición. En sus horas de descanso, alimentación y permanencia, no tendrán escapatoria del aire contaminado. Además de los humos del basurero que inhalan en los incendios, los elementos respirarán de forma continua las emanaciones directas del incinerador de cuerpos del DIF, transformando su esperado cuartel en una auténtica trampa mortal.
Tecate ya no puede esperar. El Centro de Transferencia de Paso del Águila pasó de ser una promesa de modernidad a un foco de infección, incendios y peligro de muerte para los sectores más vulnerables de la población. La salud de los niños que estudian a unos metros, la dignidad de los vecinos que limpian cenizas de sus mesas y la vida de los bomberos que combaten las llamas no pueden seguir siendo el precio a pagar por la negligencia.

UN TRABAJO SIN JUSTAS RETRIBUCIÓN
Elementos del Cuerpo de Bomberos de Tecate, adscritos a la modalidad de “lista de raya”, han realizado movilizaciones para denunciar las precarias condiciones económicas y operativas en las que trabajan, exigiendo al gobierno municipal una nivelación salarial inmediata y acceso a servicios de salud.
Los manifestantes señalan que sus percepciones actuales rondan los cinco mil 700 pesos catorcenales, una cifra que se encuentra por debajo del salario mínimo establecido para la zona fronteriza. A esta problemática se suma la falta de seguridad social y el mal estado de sus herramientas de trabajo, operando en ocasiones con uniformes reciclados y sin las pipas de agua necesarias para atender las emergencias de la ciudad.
Ante los reclamos, el alcalde Román Cota instruyó a la Tesorería y a la Oficialía Mayor revisar el presupuesto municipal. Como primera respuesta, las autoridades aprobaron un incremento salarial de mil 200 pesos para el personal afectado y gestionaron la cobertura médica correspondiente a través del Issstecali, que aún sigue sin concretarse.
El presupuesto destinado a este departamento ha sido en múltiples ocasiones limitado por la actual administración; desde que Omar Blancarte ocupaba el puesto de oficial mayor se redujo considerablemente, afectándose aún más ahora, que ejerce como tesorero de la administración municipal.
Desde combustible hasta herramientas, insumos y gastos emergentes son limitados por el funcionario con la venia del actual presidente municipal Román Cota.





