El director general de Petróleos Mexicanos (PEMEX), Víctor Rodríguez Padilla, reconoció el 16 de abril de 2026 que personal de la empresa ocultó información respecto a una fuga en un oleoducto de 33 pulgadas ubicado en la zona de Abkatún Pol Chuc, en el Golfo de México, origen del derrame de hidrocarburo que afectó costas de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, además de zonas costeras de EE.UU. Como consecuencia de las irregularidades detectadas, PEMEX separó a tres funcionarios vinculados con el control de derrames y el manejo de residuos.
Rodríguez Padilla señaló que la falla en el oleoducto no se reportó de forma oportuna y que existió pérdida de integración mecánica y perforación en esa infraestructura. Indicó que los reportes iniciales describieron el incidente como un evento menor, mientras en paralelo se desplegaron 11 buques para la recuperación de hidrocarburo, una discrepancia que evidenció inconsistencias entre la información oficial y las acciones operativas en campo. PEMEX inició revisiones internas para determinar responsabilidades.
La titular de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Rosaura Ruiz, informó que la mancha de hidrocarburo comenzó a dispersarse entre el 4 y el 17 de febrero de 2026, en inmediaciones de la plataforma Abkatún, en la zona de Cantarell. El derrame alcanzó playas de los estados de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, y sus efectos se extendieron hasta zonas costeras de EE.UU.
El titular de la Secretaría de Marina (SEMAR), Raymundo Pedro Morales Ángeles, indicó que el Gobierno Federal integró cuatro grupos de trabajo para atender la contingencia: operaciones, medio ambiente, atención social y análisis científico. El despliegue operativo se concentró en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, donde brigadas ejecutaron labores de limpieza y recolección de remanentes del hidrocarburo en 48 playas. Los materiales recolectados correspondieron a residuos del hidrocarburo derramado.
La subsecretaria de Medio Ambiente, Marina Robles, informó que brigadas realizaron mil 21 recorridos en 173 comunidades, con acciones de monitoreo ambiental y atención directa en territorio. Las labores incluyeron la limpieza y protección de 58 sitios y 24 campamentos tortugueros. En las áreas de arrecifes, la mayoría de las 4 mil 697 hectáreas no registró rastros de hidrocarburo. Durante los recorridos, las brigadas documentaron la muerte de 12 tortugas.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) anunció la creación del Observatorio del Golfo de México, un mecanismo para concentrar datos técnicos y reportes de campo generados por las distintas dependencias involucradas en la atención del desastre. En paralelo, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) presentó una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra quien resultara responsable por los hechos registrados en febrero de 2026.
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