Periodistas, comunicadores y allegados despidieron este viernes 24 de julio al director de Baja Culinaria Juan Carlos Domínguez Beltrán con una misa oficiada por el padre Eduardo Ackerman en la Parroquia Inmaculada Concepción sobre la calle segunda, en la Zona Centro de Tijuana.
La convocatoria a la ceremonia luctuosa estuvo a cargo del Colegio de Comunicólogos de Baja California, organismo presidido por Isaías Plascencia Rosales y del que Juan Carlos Domínguez formaba parte.
El padre Ackerman agradeció a los presentes el “gesto solidario, fraterno” de acudir a despedir al periodista y se pronunció porque estuviera libre de ataduras al pecado, una vez que se suscitó su fallecimiento.
Juan Carlos Domínguez Beltrán (1968-2026) falleció el jueves 16 de julio por causas naturales en su casa, ubicada en Playas de Tijuana. El 24 de mayo, su vehículo ardió en llamas al exterior de su domicilio. Con motivo del percance, el reportero reveló a ZETA que autoridades presentes en el lugar de los hechos le hicieron saber: “se presume que es intencional”. A propósito, dijo no tener sospechas de quién podría haber perpetrado semejante atentado.
En su trayectoria como periodista, Domínguez Beltrán, identificado con el mote de “Payaso Ruin”, cubrió distintas fuentes en ZETA, como las de información general y espectáculos. Destacó por su columna Pan y Circo, así como por sus crónicas de la escena política regional, colaboraciones que dotó con un tono mordaz. También fue editor del semanario en Ensenada.
Estudió comunicación e igualmente la carrera de literatura. Se caracterizó por su apego a la lectura, a la apreciación del arte, lo mismo que de la cultura gastronómica.
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“Las últimas horas de su vida luchó de verdad, quiso seguir adelante, tenía ganas de continuar, ya no está con nosotros, pero su legado, su trabajo como profesional del periodismo, como amigo, queda con nosotros”, manifestó Isaías Plascencia al término de la misa.
“Amante de tantas cosas. Amó no solamente a las personas, amaba la cultura, amó la inteligencia, la historia, añoraba los tiempos pasados, deseaba disfrutar del futuro allá en el Valle de Guadalupe, en Ensenada, y amó muy en particular a los animales, a su gato Camilo y a otros tantos. Recordaba en estos últimos días, antes de su muerte, y las últimas horas de su vida todo eso que amó y de verdad quería salir adelante”, agregó.
La periodista Bibi Gutiérrez, quien dijo haber conocido a Domínguez Beltrán “hace 25 años”, lo definió como “un hombre que aportó muchísimo a Tijuana, que aportó muchísimo al periodismo”. Resaltó que el reportero y editor “se hizo especialista en describir todos aquellos lugares emblemáticos de Baja California, donde se disfruta de una buena gastronomía y un buen vino”.
Abordado por este medio Isaías Plascencia destacó del finado reportero “el legado, lo que dejó desde que estuvo en el semanario ZETA, que siempre habló del semanario, hasta la última aportación que hizo en grande, Baja Culinaria, su medio de comunicación”. Afirmó que Domínguez Beltrán “engrandeció el periodismo a otro nivel y fue fiel en la forma de hacer periodismo y añoraba esas formas de antes de cómo hacer el periodismo”.
En referencia a su deceso detalló que “ya tenía padecimientos, ya se estaba tratando” y “estaba siendo atendido de manera profesional por lo que respecta a su salud y ya en los últimos meses una serie de factores y circunstancias agravaron la situación en la que estaba”. (Eduardo Andrade Uribe)






