Persona humana e inteligencia artificial
“Este es el riesgo de la deshumanización –construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio–, una tentación antigua y siempre nueva, que hoy también toma un rostro técnico”. León XIV, Papa.
Hay amigos en Tijuana que fueron sus alumnos en el Seminario de Trujillo, Perú, y se acuerdan de que al ahora Papa León XIV, le gustaba le dijeran padre Roberto –no Robert–.
En su primera carta encíclica, dedicada a la persona humana y a la inteligencia artificial, en 245 reflexiones responderá ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué dirección elegir como comunicad humana y como pueblos?
En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor. El pensador ucraniano Nicolás Berdiaev –El hombre y la máquina- en la época de León XIII, abordaría el tema.
Publicidad
El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa.
El verdadero progreso -apuna el Papa León XI- nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa. “Entonces las piedras desechadas –los pobres, los enfermos, los migrantes, los pequeños– se convertirán en piedras angulares, y sobre la tierra surgirá un hogar común sólido y hospitalario, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se besarán”.
El primer Papa norteamericano, Prevost Martínez, celebra el 135º Aniversario de la Carta Rerum Novarum (Nuevos Asuntos) de León XIII (1891), el italiano Joachim Pecci. “No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles”. Mientras algunos persiguen la quimera de una autoafirmación ilimitada, muchos carecen de lo necesario.
La primera elección no es entre un “si” o un “no” a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna.
León XIV pide evitar lo que considera el síndrome de Babel, la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único –incluso digital– capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos.
Robert Prevost es no sólo el primer Papa norteamericano, es un religioso agustino como el padre de la genética Gregorio Mendel; matemático de Chicago y obispo peruano. En sus reflexiones evoca a San Agustín, en especial en torno a las dos ciudades, la de Dios y la del hombre.: “Cuando la ciudad se edifica sobre el orgullo y la pretensión de bastarse a sí misma, la comunicación se rompe, las lenguas se confunden y los seres humanos ya no se comprenden. El resultado no es la unidad, sino la dispersión…sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios”.
Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.





