Está una pareja en la cama, suena el teléfono y lo contesta la mujer:
— ¿Sí?… Ah. No te preocupes… de acuerdo, adiós.
El hombre le pregunta quién era, y la mujer le responde:
— Es mi esposo, me dijo que llegará tarde porque está cenando contigo.
Autor: La otra.
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Rolls Royce
En un country club judío donde se competía por el status social, el Sr. Swartz se acerca al gerente y le pregunta:
— ¿Podría alguien acercarme hasta el pueblo? Tengo que retirar mi automóvil del taller de reparaciones.
— Cómo no, Sr. Swartz, inmediatamente vamos a hacer algo por usted. Pero mire qué casualidad… allí viene el Sr. Goldman, otro socio que casualmente se dirigía hacia el pueblo. ¿Lo conoce verdad?
— Sí, lo he visto —contesta Swartz.
Lo consultan y Goldman responde:
— Pero con mucho gusto, Sr. Swartz. Venga que lo voy a llevar en mi Rolls Royce.
Suben al tremendo automóvil de súper lujo y en un momento del camino Swartz pregunta:
—Dígame Goldman, ¿para qué es ese relojito?
— ¿Esto? Es un tacómetro digital automático, indica las revoluciones por minuto.
Al rato, Swartz vuelve a preguntar:
— ¿Esta pantallita para qué es?
Goldman sonriendo dice:
— Ese es el indicador de temperatura exterior, humedad ambiente y velocidad del viento.
Recorren unos kilómetros más y Swartz va a preguntar:
— ¿Este indicador para…?
— Discúlpeme Swartz —pregunta Goldman, interrumpiéndolo. — ¿Usted nunca subió a un Rolls Royce?
Y Swartz contesta:
— Nunca en la parte delantera.
Autor: Un rico huarachudo.
Las papas
Un viejo hombre árabe musulmán iraquí, ya establecido en EE. UU. desde hace más de 40 años, quiere plantar papas en su jardín, pero arar la tierra es un trabajo muy pesado para él. Su único hijo, Ahmed, está estudiando en Francia. El hombre viejo le manda un mail a su hijo explicándole el problema:
“Querido Ahmed: Me siento mal porque no voy a poder plantar mi jardín con papas este año. Estoy muy viejo para arar la tierra. Si tú estuvieras aquí, todos mis problemas desaparecerían. Sé que tú levantarías y removerías toda la tierra por mí. Te quiere papá”.
Pocos días después recibe un email de su hijo:
“Querido padre: Por todo lo que más quieras, no toques la tierra de ese jardín. Ahí es donde tengo escondido aquello. Te quiere Ahmed”.
A las cuatro de la madrugada siguiente aparecen la policía local, agentes del FBI, de la CIA, los S.W.A.T, los Rangers, los Marines, Steven Seagal, Silvester Stallone, alguno más de élite y representantes del Pentágono, que remueven toda la tierra del jardín buscando materiales para construir bombas, ántrax, lo que sea. No encuentran nada y se van. Ese mismo día, el hombre recibe otro mail de su hijo:
“Querido padre: Seguramente la tierra ya estará lista para plantar las papas. Es lo mejor que pude hacer dadas la circunstancias. Te quiere, Ahmed”.
Autor: Otro Ahmed.
Amor o interés
— Tú … ¿Qué piensas de las mujeres cuando se ponen cariñosas con nosotros? ¿Lo hacen por amor o por interés?
— La mía lo hace por amor…
— ¿Cómo estás tan seguro?
— Porque lo que es interés, no pone ninguno.
Autor: La desinteresada.
La profe y el alumno
— Tendrías que haber estado aquí a las nueve de la mañana…
— ¿Por qué? ¿Qué pasó?
Autor: Un niño de vacaciones.
No es conchudez
Un hombre de plano está acostadote entre las butacas de un teatro, una pierna en una butaca, la otra pierna en otra y así todo el cuerpo.
Viene el acomodador y le dice:
— ¡Qué! ¿Le traigo un colchón?
— Un colchón no. Una ambulancia, ¡que me caí del balcón!
Autor: Anónimo desde una ambulancia.
Discreción
— Te voy a dar un consejo de amigo. Corre las cortinas porque a eso de las nueve todos los vecinos ven cómo haces cositas con tu mujer.
– ¡No me hagas reír! ¡A las nueve nunca estoy en casa!
Autor: El vecino.
Sabia conclusión
JEFE:
— Este es el cuarto día que usted llega tarde esta semana. ¿Qué conclusión saca de eso?
EMPLEADO:
— Que hoy es jueves…
Autor: Exempleado.
Después de misa
El esposo regresa de misa, entra a la casa corriendo y se dirige a la esposa. Con una gran sonrisa la abraza, la levanta tiernamente en sus brazos y danza con ella en el aire alrededor de todos los muebles de la casa.
— ¿Pero qué es lo que dijo el Padre en el sermón? — le pregunta ella. — ¿Acaso dijo que los esposos tenían que ser más cariñosos con sus esposas?
— ¡¡¡Noooooooooooo!!! —contesta el marido. — El Padre dijo que teníamos que cargar nuestras penas con alegría y júbilo.
Autor: Un cura muerto de risa.





