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viernes, agosto 28, 2026
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La llamada

Un grupo de hombres está en el gimnasio de un club y suena un teléfono celular. Uno de ellos contesta:

—  ¿Sí?

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“Querido, ¿eres tú? ¡Se oye horrible!”.

— ¿Hola? ¿Hola?

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“¿Estás en el gimnasio?”.

—  ¡Sí!

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“Estoy frente al aparador de una tienda de lujo en el centro comercial, viendo un abrigo  visón precioso. ¿Puedo comprármelo?”.

—  Cuánto cuesta.

“Como 5 mil dólares”.

— ¡Okey! Te lo mereces, mi amor, y cómprate también un bolso fino que haga juego.

“Bueno, este… Resulta que también pasé por una automotriz, y pensaba que ya es hora de cambiar el auto, así que entré y pregunté. ¿A que no sabes qué? ¿Tienen un BMW en oferta y es el último que les queda!”.

—  ¿Y de cuánto es la oferta?

“60 mil dólares, ¡y es divino!”.

— Bueno, cómpralo, pero que te lo den con todos los accesorios y, si sale en un poco más, como situación excepcional, no me voy a enojar.
Notando que todos sus pedidos se cumplían, la mujer decidió arriesgarse:

“Amor,  ¿te acuerdas que te conté que mi mamá quería venirse a vivir con nosotros? ¿Te parece bien que la invite por un mes, a prueba, y el mes que viene lo volvemos a hablar?”.

El marido dice:

— Mmm… está bien, pero no me pidas nada más, ¿eh?

“Sí, sí, está bien, ¡Ay, cuánto te adoro, mi amor!”.

— Yo también te quiero. Un besito y te dejo. Nos vemos en la casa.

Al colgar el teléfono, el hombre voltea hacia el grupo y pregunta:

“¿Alguien sabe de quién es este celular?”.

Autor: Un dizque amigo.

 

Infierno mexicano

Un hombre muere y va al infierno. Se da cuenta que hay uno para cada país y llega al averno alemán, donde pregunta:

“¿Qué te hacen aquí?”.
A lo que le contestan:
“Primero te sientan en una silla eléctrica por una hora, después te acuestan en una cama de clavos durante otra hora y el resto del día viene el diablo y te da de latigazos”.

El tipo va a los demás infiernos y pregunta lo mismo. Le responden lo mismo que en el alemán, entonces ve que el infierno mexicano está lleno de gente queriendo entrar y pregunta:
“¿Qué te hacen aquí?”.
Advirtiendo que  es la misma respuesta, dice:

“Pero, ¿por qué aquí hay tanta gente queriendo entrar?”.

Y un mexicano le contesta:

“Es que aquí nunca hay luz, los clavos los robaron y el diablo sólo viene, firma y se va”.

Autor: Un burócrata.

 

La conquista

Un borracho se encontraba en una esquina en una romántica y acalorada conversación, cuando de repente se aproxima un policía:

— ¿Qué está haciendo, amigo?

“Aquí, oficial, tratando de enamorar a esta chaparrita hermosa de vestido rojo que no me pela”.

—  Amigo, ponga las manos atrás. ¡Queda usted detenido!

“Pero ¿por qué? ¿Sólo por ser romántico con esta belleza?”.

— No, ¡por estar borracho en la vía pública!

“¡Momento! ¿Cómo sabe usted que estoy borracho?”.

— ¡Porque usted está hablando con un hidrante!

Autor: Anónimo de un retén de alcoholímetro.

 

El borracho y el cura

Un borrachito va por la calle muy noche, entonces se topa con el Padre Antonio y le pregunta cómo ha estado. Enojado, el religioso responde:

“Borracho como siempre, ¿no?”.

Y el borrachito contesta:

“¡Aaah! ¡Pues ya somos dos, padrecito!”.

Autor: Otro padrecito.

 

Boxeador

Un tipo entra al bar y pide un vaso con whisky, entonces, empieza a soltar puñetazos al aire como hacen los boxeadores cuando pelean con su sombra. El barman lo mira asombrado y no le hace caso.

Un rato después, pide otro whisky y continúa con el boxeo. Luego, más tarde:

“¡Otro whisky, por favor!”.
Y sigue con el boxeo. Tomándolo por loco, finalmente un mesero le pregunta:
—  ¿Y cuándo empieza la pelea?

“Cuando usted quiera, ¡no tengo dinero!”.

Autor: Un barman.

 

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