El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, aseguró el 5 de junio de 2026 que ambas naciones han logrado avances significativos en la lucha contra el fentanilo y las organizaciones criminales, en medio de un periodo de tensiones diplomáticas marcado por investigaciones del Gobierno de EE.UU. contra funcionarios mexicanos presuntamente vinculados al Cártel de Sinaloa.
El pronunciamiento de Johnson se difundió a través de sus redes sociales desde Washington, luego de que el diplomático informara su asistencia a un acto encabezado por Sara Carter, titular de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca. “Nuestros países han logrado avances importantes en la lucha contra el fentanilo y los cárteles, y su trabajo ha sido fundamental para alcanzar esos resultados. Continuaremos nuestra estrecha colaboración para proteger la salud y la seguridad de nuestras naciones, al tiempo que garantizamos que los responsables rindan cuentas”, escribió el embajador.
La declaración se produce en un contexto de fricción diplomática entre ambos gobiernos. El Departamento de Justicia de EE.UU. solicitó la detención con fines de extradición de 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, lo que derivó en reclamos del Gobierno mexicano para que Washington aportara pruebas que sustentaran las acusaciones.
La disputa escaló cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo acusó, durante un acto en el Monumento a la Revolución, a una oficina del Departamento de Estado de intentar intervenir en asuntos internos del país bajo el argumento del combate al narcotráfico. Johnson respondió a esas declaraciones desde sus redes sociales y exhortó a evitar que la cooperación bilateral en materia de seguridad se utilizara con fines políticos, lo que generó una nueva reacción de Sheinbaum Pardo, quien le pidió respetar los asuntos internos de México.
Carter, considerada una de las funcionarias más próximas a la estrategia impulsada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, para combatir el tráfico de fentanilo y a las organizaciones criminales transnacionales, había sido anunciada previamente como una de las funcionarias estadounidenses que sostendrían reuniones con autoridades mexicanas. A finales de mayo, Sheinbaum Pardo informó que un encuentro previsto con la directora antidrogas de la Casa Blanca sería pospuesto por motivos de agenda, aunque ambas partes señalaron que la reunión sería reprogramada.
El episodio refleja la complejidad de la relación bilateral en materia de seguridad, en la que los avances en la lucha contra el fentanilo coexisten con acusaciones cruzadas de intervencionismo y diferencias respecto al manejo de las investigaciones contra narcopolíticos mexicanos.







