El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó el 2 de abril de 2026 la imposición de aranceles de hasta 100 porciento a ciertos medicamentos importados, en un esquema que incluye exenciones significativas diseñadas para presionar a las empresas farmacéuticas a trasladar su producción al territorio estadounidense.
Según un comunicado de la Casa Blanca, el nuevo gravamen se aplica a medicamentos patentados fabricados en países que no tienen acuerdos arancelarios con EE.UU. y producidos por compañías que no cuentan con acuerdos de precios de nación más favorecida con el Gobierno. Los aranceles para productos de grandes compañías entrarán en vigor en 120 días, mientras que los artículos de fabricantes más pequeños no serán afectados sino hasta dentro de 180 días.
Las importaciones provenientes de grandes economías que alcanzaron acuerdos con la Casa Blanca estarán sujetas a una tasa máxima de 15 porciento. Entre los países incluidos en esta categoría se encuentran los miembros de la Unión Europea (UE), Corea del Sur, Japón, Suiza y Liechtenstein. Las importaciones desde Reino Unido enfrentarán una tasa aún menor, tras acordar ese país duplicar el gasto público en nuevos medicamentos como proporción de su producto interno bruto durante la próxima década.
Los medicamentos producidos por empresas que se comprometan a fabricar parcialmente en EE.UU. quedarán gravados con una tasa de 20 porciento. Si dichas empresas alcanzan además acuerdos de nación más favorecida, la tasa se reducirá a cero, según la Casa Blanca. Esta exención libre de aranceles se mantendrá vigente hasta el 20 de enero de 2029.
La medida cumple con amenazas que Trump formuló el otoño de 2025 de imponer aranceles de 100 porciento a medicamentos de marca o patentados en caso de que las compañías no trasladaran su producción a EE.UU. No obstante, las importantes excepciones incluidas en el decreto podrían reducir de manera considerable el impacto real de las medidas.
La mayoría de las grandes farmacéuticas del mundo, entre ellas Merck & Co. y Eli Lilly & Co., evitaron las medidas más severas al alcanzar acuerdos previos con el Gobierno. Trump había enviado cartas a 17 compañías el verano de 2025 con una lista de exigencias que incluía recortes en los precios cobrados al programa Medicaid, ventas directas a consumidores en EE.UU. y el lanzamiento de nuevos medicamentos al mismo precio que en otros países desarrollados, a cambio de alivio arancelario.
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En consecuencia, los nuevos gravámenes afectarán principalmente a empresas farmacéuticas más pequeñas y a fabricantes de ingredientes activos. Los medicamentos genéricos no serán alcanzados por los nuevos aranceles, aunque la medida ordena al Departamento de Comercio reevaluar estos productos en un plazo de un año, lo que deja abierta la posibilidad de futuros gravámenes dependiendo del avance en el traslado de la producción al país.
Los productos farmacéuticos especializados, como los tratamientos para enfermedades raras o de salud animal, también quedarán exentos si provienen de países con acuerdos comerciales o si cubren una necesidad urgente de salud pública.







