La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió este 24 de abril de 2026 al llamado anticorrupción del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, al señalar que la exigencia de certeza jurídica y combate a la corrupción debe aplicarse de manera recíproca, tanto en México como en territorio estadounidense.
Al ser cuestionada respecto a las declaraciones del diplomático, quien afirmó que el sector privado necesita certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción para que las inversiones extranjeras prosperen, Sheinbaum Pardo respondió de forma escueta pero directa: “Digamos que es lo que estamos haciendo, ellos allá y nosotros acá”. La mandataria nacional añadió: “Porque ellos en Estados Unidos pues también es importante que haya un ambiente para las empresas, para la inversión, libre de corrupción, con certezas jurídicas, y en México también, hasta ahí”.
Las declaraciones de la presidenta de la República se produjeron un día después de que Johnson emitiera un enérgico mensaje durante la ceremonia de colocación de la primera piedra de una planta de la empresa estadounidense Pacífico Mexinol, prevista originalmente para realizarse en Topolobampo, Sinaloa, el 23 de abril de 2026. El acto debió trasladarse a la sala de conferencias de un hotel en Los Mochis luego de que integrantes del pueblo mayo yoreme interrumpieron la ceremonia y vandalizaron la publicidad del evento, al acusar a las autoridades de omitir la consulta pública previa al proyecto.
En ese contexto, Johnson lanzó un mensaje directo ante el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, en el que vinculó explícitamente la atracción de inversión extranjera con la existencia de condiciones institucionales sólidas. “Para que esta inversión prospere, el sector privado necesita certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción. Sin estas condiciones, las inversiones no avanzan. Cuando existen, las empresas crecen y generan prosperidad para todos”, declaró el diplomático. Agregó: “La inversión es como el agua: fluye cuando existen las condiciones adecuadas y desaparece cuando no las hay. Una cosa es clara: la inversión sigue a la certeza y se aleja de la corrupción”.
Johnson fue enfático en describir la corrupción como un obstáculo directo al desarrollo económico. “Si queremos que proyectos como este tengan éxito, la corrupción ni la extorsión deben tener cabida. La corrupción no solo frena el progreso, lo distorsiona. Eleva costos, debilita la competencia y erosiona la confianza de la que dependen los mercados”, subrayó. El embajador también recordó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) obliga a los tres gobiernos signatarios a tipificar el soborno y la corrupción como delitos, y a aplicar códigos de conducta para los funcionarios públicos.
El mensaje del diplomático adquirió relevancia particular en Sinaloa, entidad que atraviesa una crisis de seguridad derivada de la fragmentación del Cártel de Sinaloa. Sus declaraciones se enmarcaron, además, en el proceso de revisión formal del T-MEC, cuya fecha límite está establecida para el 1 de julio de 2026 según el artículo 34.7 del propio tratado, y en cuyo contexto el Gobierno de EE.UU. ha planteado 54 medidas que considera barreras no arancelarias vinculadas a sectores estratégicos de la economía mexicana. El comercio bilateral entre ambas naciones alcanza alrededor de 873 mil millones de dólares anuales.
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La planta de Pacífico Mexinol representa una inversión de 3 mil 300 millones de dólares y tiene previsto iniciar operaciones en 2029. El proyecto se perfila como la instalación de metanol de ultra bajas emisiones de mayor capacidad en el mundo, y fue descrito por Johnson como estratégico para la seguridad energética de América del Norte, una de las prioridades centrales de la administración del presidente Donald Trump en las negociaciones del T-MEC.






