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lunes, abril 6, 2026
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Los idiomas hacen a los pueblos, o los pueblos hacen a los idiomas

Pensamos que siempre ha habido idiomas y pensamos que fueron hechos por alguien en la historia (encogiéndonos de hombros), pero no es así. El español tiene mucho de árabe (todas las palabras que en español empiezan con “al” prácticamente vienen de idioma árabe); por ejemplo, almacén viene de la palabra magsan que significa almacén, nada más que los árabes le agregaban el prefijo al para decir el almacén y los españoles le repitieron el prefijo antes de al pues no podían separar la palabra inicial de su prefijo, como por ejemplo aldaba viene de la palabra al (el) daba, igualmente alcancía viene de la palabra cancía, alcachofa de chofa, almuerzo de muerzo, etc., etc., etc.

Claro que hubo elementos godos y visigodos con hebreos y latinos lo que hace una deliciosa mezcolanza que fue escrita en forma de libro por primera vez: “La Celestina”, escrito por Fernando de Rojas, que era judío converso y más tarde Cervantes hizo maravillas dándole forma al idioma español.

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En Alemania, por ejemplo, Johann Wolfgang von Goethe escribió el libro “Fausto” que fue el primer libro en alemán y que hablaba de un pacto con el diablo, y el encanto del ruso viene de los fantásticos escritores Maximo Gorki, Vladímir Nabokov, Aleksander Solzhenitsyn y muchos otros maravillosos narradores de historias.

Así, pues, los idiomas tienen padre e inicio y nacimiento en las primeras historias. En el español  fueron chismes, en el alemán fue un pacto con el diablo y en el ruso quizás la madre de Máximo Gorki, pero ahí no queda la cosa. Los idiomas son dinámicos y requieren modernización, que una academia, por ejemplo la española, actualice el diccionario en los modismos y modernismos nacientes, también la tecnología americana va inundando los idiomas con sus elementos y modernismos que va agregando a la cultura, desde las computadoras hasta la IA (inteligencia artificial).

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L. Zamenhof inventa el esperanto, un idioma que intentaba con su simplicidad y sencillez convertirse en una lengua universal que permitiera a los hombres comunicarse rompiendo con el estigma de la torre de Babel y permitiendo la comunicación universal junto con la paz y la armonía que podría traer la fácil comunicación. Hoy día por medio de los celulares, ya no es necesario estudiar idiomas ni es necesario aceptar el esperanto pues tienen traductores inmediatos a todos los idiomas del mundo, o sea así como no será necesario escribir si no dictar a un aparato, tampoco será necesario hablar diferentes idiomas cuando ya hay la traducción automática escrita y hablada; y ocurre olvidar los números de teléfono que antes memorizábamos.

Los idiomas son parte de la suerte de la humanidad y sus cambios y modificaciones van ayudando a mayor y más flexible comunicación reunidos por la tecnología, pero por supuesto se transforman participando en los cambios de la humanidad. El esperanto es una delicia anacrónica que sólo lo hablaron o lo hablan algunos románticos. Hoy día el idioma universal es traducido por las computadoras y celulares. Un salto cultural que nos impulsa a mediados del siglo XXI, “long life to the technology”. Larga vida a la tecnología, “longan vivon al la teknologio”, (esperanto), amén!

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Ahora que se busca en México el revivir las lenguas nativas nos preguntamos si los idiomas son base cultural o si su importancia verdadera está en la comunicación, por lo que se necesita conocer el inglés, el español y los “esperantos” actuales.

“Tlen yektli ihuan tlamahuicholpan tlanahuati nahuatlahtolli” Lo que hasta me permite hablar nahuatl.

 

José Galicot es empresario radicado en Tijuana.

Correo: [email protected]

 

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