Qué película tan divertida, inesperada y ágil con la excelencia de la animación de Disney/Pixar es ésta, además, con una historia que exhibe lo vital que son la comunicación y la empatía para lograr acuerdos. Y sin esto, no hay comunidad que sobreviva.
Mabel es el personaje central, una joven animalista que no piensa dos veces cuando está ante una tecnología que permite a los humanos hablar con animales.
De ahí comienza una extraña aventura en donde la idea es exponer cómo el desarrollo de las manchas urbanas atenta contra el hábitat de otras especies, un tema crucial en esta era.
Sin embargo, un tópico tan serio es abordado con la comicidad de una manada de castores, donde destacan “King George”, el rey de los mamíferos, y el maloso “Mayor Jerry”.
Al final, la lección es cómo coexistir, y llegado a este punto se entiende que esto va más allá de un enfoque medioambiental. Afortunadamente, el director Daniel Chong tomó sus riesgos para no obviar la historia y terminó con un filme vibrante, con una narrativa a paso veloz, personajes memorables y un trabajo animado, como siempre, de primer nivel. ****
Punto final.- Demasiado contenido por ver en estas vacaciones.







