Ahora que la Presidenta Claudia Sheinbaum refirió la ineficiencia y el costosísimo ejercicio de Congreso del Estado y Cabildos, es bueno recordar lo inútil que es el Cabildo de Mexicali
La última vez que el Ayuntamiento de Mexicali celebró una sesión ordinaria de Cabildo para tratar temas de agenda de ciudad fue el 30 de junio del 2022. Fue el primer esfuerzo de la alcaldesa Norma Bustamante para generar cierta actividad gubernamental. Todos los ediles se presentaron, dado que se trataba de la primera sesión no improvisada -a nueve meses de iniciada la administración municipal-.
Después de eso, el Cabildo de Norma Bustamante Martínez ha sido igual de protagónico (es decir, nada) que su administración, donde no existe orden, ni control, ni agenda, ni mucho menos gobierno.
En total, el Cabildo de Mexicali ha sesionado -de 2022 a la fecha- 105 veces hasta el último corte disponible en la Plataforma Nacional de Transparencia, en diciembre del 2025, de las cuales seis han sido solemnes y una ordinaria; el resto ha sido extraordinaria y cuyo único objetivo, prácticamente, es atender temas urgentes derivados de actos mal pensados y ejecutados de gobierno. O bien, para atender exigencias del Poder Ejecutivo o Legislativo.
¿Qué quiere decir esto? Sencillo. El Cabildo de Mexicali carece de agenda gubernamental y de ciudad; no cuenta con un programa de trabajo y seguimiento, salvo por algunos esfuerzos individuales, y la mayoría de estos no proveniente de la bancada de Morena, que es la mayoritaria.
A Norma Bustamante no le importa el tema presupuestal ni de gobierno; tampoco actualizar ni crear nuevos reglamentos para una nueva realidad, lo cual es sumamente negligente porque existen normas municipales que no han sido modificadas en más de 50 años.
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De contar sólo la actual administración -recordando que Norma Bustamante gobierna Mexicali desde el 30 de septiembre del 2021-, el Cabildo ha sesionado únicamente para atender temas extraordinarios y sólo una sesión de carácter solemne, donde no se analizan ni aprueban temas provenientes de los regidores.
Como dato extra, el regidor de Movimiento Ciudadano (MC), Francisco Barraza Chiquete, ese que ha dedicado su gestión a promover la entrega de la concesión de un panteón a su ex socio, el empresario Ovidio Gil (con quien compartía acciones en la funeraria “Flor de Lis”), es el edil más ausente de la actual administración, dado que no se ha presentado en cuatro ocasiones para cumplir con su labor.
Barraza es seguido de César Castro Ponce (ausente por problemas de salud); la regidora morenista (o de Fuerza X México, ya no se sabe) Patricia Ríos; la edil verde, Fernanda Zucolli, con el mismo número de ausencias; y la morenista Yenni Olúa, quien también ha faltado un par de veces.
Podemos decir que desde el 2021, el Cabildo de Mexicali ha sido un absurdo para la ciudad, el cual se conforma por 15 representantes populares elegidos por los partidos políticos para tener representación dentro de los municipios, a los que se suma una alcaldesa y un síndico, que en este caso es Óscar Vega Marín.
Son regidores que perciben un sueldo que supera los 45 mil pesos mensuales más 80 mil más de partida de apoyo social, que no han presentado ni aprobado una sola iniciativa relevante para Mexicali, y que se esconden del escrutinio público.
Ahora que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo está analizando el rol de los Cabildos en el país, sería bueno analizar si realmente se necesita una representación política tan onerosa en un municipio como Mexicali, que tiene 15 regidores, para afrontar los retos de una ciudad compleja.
Si los hijos de Norma Bustamante recibieran un peso por cada sesión de Cabildo ordinaria y cada iniciativa aprobada de los regidores, les aseguro que se tratara del más productivo del país. Infortunadamente, no se ha encontrado la forma de hacer dinero desde dicho órgano colegiado.







