Ante las recientes críticas de ambientalistas y especialistas por el impacto ecológico que podría generar la construcción del proyecto ByPass, una autopista de 25.5 kilómetros entre Tijuana-Ensenada, Arturo Espinoza Jaramillo, secretario estatal de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Reordenación Territorial, señaló la posibilidad de rediseñar el proyecto.
Aunque indicó que las facultades del Gobierno del Estado para intervenir son limitadas, explicó que, en caso de que el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA); evaluado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), determine afectaciones en la zona, se podría modificar el trazo del proyecto en coordinación con la autoridad federal.
En ese contexto, a las advertencias ambientales se suma el redescubrimiento de una especie nativa que no había sido registrada en la región desde hace 144 años, lo que apunta a condiciones ecológicas específicas que podrían verse comprometidas por la obra.
“La única sería que pudiera haber la necesidad de un cambio de trazo, es decir, que en cierto kilómetro exista una biodiversidad muy específica que no deba tocarse. Bueno, pues se le da la vuelta. A ese nivel podría ser la intervención de la SIDURT, en coordinación con ellos, para tomar una buena decisión”, indicó.
Asimismo, consideró que la situación es manejable, al señalar que existe la posibilidad de reubicar especies en coordinación con autoridades ambientales.
“Todo es manejable. Puedes mover especies, por ejemplo, de una zona a otra, siempre que se haga conforme a la norma. Es cuestión de trabajarlo a nivel técnico y en coordinación con la Secretaría. Incluso, si se requiere un cambio de trazo porque hay algo que definitivamente no debe afectarse, se puede hacer”, comentó.
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Mariana Delgado, botánica especialista en flora endémica del estado, detalló que se trata de la Achyrachaena mollis, cuya presencia fue corroborada por el Museo de Historia Natural de San Diego, y advirtió que este hallazgo no solo confirma la biodiversidad del área, sino también la dificultad de replicar esas condiciones en otro sitio, lo que eleva el riesgo ambiental del proyecto.
“No es tan fácil como parece. Esta especie depende de un tipo de suelo muy particular; si se manipula o se intenta mover a otro sitio, simplemente no sobrevive. Es un daño irreversible”, consideró.
Delgado señaló que en los próximos días se llevará a cabo una consulta pública con residentes de la zona, y consideró necesario que las autoridades tomen en cuenta las condiciones regionales antes de avanzar con el proyecto.
Se buscó a la empresa responsable del proyecto para conocer su postura; sin embargo, hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.







