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lunes, abril 27, 2026
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Agentes de la CIA en Chihuahua

Defensora de la soberanía nacional, particularmente a raíz que el presidente de los Estados Unidos ha sugerido la intervención de corporaciones norteamericanas en territorio mexicano, para combatir a los cárteles de las drogas, a los cuales éste clasificó a través de un decreto como organizaciones terroristas, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo entró en un brete político diplomático, al informarse del fallecimiento de dos agentes de la CIA, la Agencia Central de Inteligencia de la Unión Americana, el sábado 18 de abril de 2026, después de presuntamente haber participado junto a Fuerzas Armadas y la Agencia Estatal de Investigaciones de Chihuahua, en la localización de un laboratorio clandestino de metanfetamina, acreditado al Cártel de Sinaloa.

Considerado de antemano como uno de los más extensos laboratorios del narco, el sitio clandestino de producción de metanfetamina, fue localizado el jueves 16 de abril en la localidad de El Pinal, Chihuahua, ubicada al centro del llamado Triángulo Dorado, muy cerca de las fronteras entre los Estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa. Oficialmente, antes que se conociera la muerte de dos agentes de la CIA, el lugar fue descubierto en un operativo conjunto de Fuerzas Armadas y la Agencia Estatal de Investigaciones de Chihuahua.

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Un fatal accidente develaría la participación directa, para la ubicación del narcolaboratorio, de dos agentes de la CIA especialistas en el manejo de drones.

Efectivamente, el jueves 16 de abril, enclavado en la Sierra Madre Occidental, en una zona a la que llegar, partiendo de Ciudad Juárez, toma cerca de tres días, dado el accidentado terreno (debido a la complejidad geográfica), descubrieron el laboratorio clandestino. El mismo día, en cinco unidades oficiales, emprendieron el viaje de regreso.

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En una de las unidades se trasladaba el director de la Agencia Estatal de Investigaciones, Pedro Román Oceguera, y el Policía Ministerial, Manuel Méndez. El viernes 17 de abril, según informó días después el fiscal del Estado de Chihuahua, César Jáuregui, “a un punto de la población de Polanco, en donde refiere encontraron a dos agentes capacitadores de la embajada de Estados Unidos, que se encontraban dando entrenamiento sobre el uso de Drones, quienes le solicitaron a dicho director que los llevara a Chihuahua, ya que tenían un vuelo próximo”.

Es decir, la primera “versión oficial” intentó ocultar el hecho de la participación directa de dos agentes de la CIA en un operativo en tierra con las Fuerzas Armadas y la corporación de Chihuahua, justificando que los encontraron en el camino, los norteamericanos pidieron aventón, y tripularon la unidad que encabezaba Pedro Oceguera.

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Un día después, el sábado 18 de abril, en un camino sinuoso en descenso de la Sierra Madre Occidental, el vehículo en el que viajaban los dos agentes de la CIA tuvo un accidente, y terminó cayendo en un desfiladero, donde al final explotó, muriendo los cuatro ocupantes. Lo cual orilló a las autoridades de Chihuahua a informar sobre los hechos, reportando la muerte de los dos agentes estatales y los dos norteamericanos, algo que estaba en desconocimiento tanto de la Presidenta de la República como del secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, de acuerdo a las palabras de Sheinbaum en su conferencia mañanera del lunes 20 de abril.

Aun desconociendo en Palacio Nacional, de manera pública, la presencia activa de agentes de la CIA en México, y ante la revelación periodística de los diarios norteamericanos sobre ello a raíz del fallecimiento de los dos elementos en Chihuahua, la vocera de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, Karoline Leavitt, confirmó desde la Casa Blanca el hecho, cuando pidió empatía por parte de la Presidenta de México:

“Creo que el presidente estaría de acuerdo en que la compasión y empatía de Claudia Sheinbaum valdría la pena por las dos vidas estadunidenses que se perdieron, considerando todo lo que Estados Unidos está haciendo actualmente bajo esta presidencia para detener el flagelo del narcotráfico a través de México hacia Estados Unidos”, dijo Leavitt.

Y agregó: “Creo que el presidente siempre desea ver más cooperación cuando lo que estamos haciendo no sólo beneficia al pueblo estadunidense, sino también a su pueblo, para combatir a estos cárteles y erradicar nuevamente el flagelo del narcotráfico y la trata de personas que ha azotado México durante demasiado tiempo y se ha cobrado demasiadas vidas estadunidenses”.

Un día después, el 23 de abril, otra vez en su conferencia matutina, la Presidenta de México aceptó la participación de la CIA, pero adjudicándolo al Gobierno de Chihuahua y a su mandataria estatal, la panista Maru Campos, a cuyo gobierno responsabilizó de violar la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional, al solicitar la participación de agentes de la Agencia Central de Inteligencia en operativos para combatir al narcotráfico, sin notificar de ello al Gobierno Federal.

Incluso la Presidenta también recriminó a autoridades del vecino país: “…el Gobierno de Estados Unidos, el embajador de Estados Unidos, debería haber informado a las instancias federales; pero la principal falla está en el Gobierno estatal que solicitó esta colaboración, y eso está en contra de la Constitución y de la Ley de Seguridad Nacional”, dijo.

De suyo es sabido que las representaciones diplomáticas de los Estados Unidos en México, la Embajada situada en la Ciudad de México, y nueve Consulados Generales en entidades federativas, cuentan entre su personal con agentes de corporaciones diversas: de la DEA (que es la agencia antidrogas), el FBI, el buró de investigaciones, del HSI, oficina de investigaciones de seguridad nacional, y de la CIA (la Agencia Central de Inteligencia), pero cuyas labores se remiten al escritorio, la recopilación y el análisis de información, que pueden o no compartir con las autoridades federales mexicanas, que trabajan con pasaportes diplomáticos, y que cualquier colaboración en tierra de capacitación, debe ser aprobada por el Gobierno de la República.

Por ello, Sheinbaum Pardo informó que enviará un comunicado a todos los gobernadores del País, haciendo un llamado a respetar la Ley y evitar colaboraciones como la sucedida en Chihuahua, y que se conoció sólo cuando, en un fatal accidente, fallecieron los dos agentes de la CIA en Chihuahua.

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Autor(a)

Adela Navarro Bello
Adela Navarro Bello
Directora general del semanario ZETA, Consejero de Artículo 19 y del CPJ para las Américas, entre otros reconocimientos, tiene el Maria Moors Cabot 2021 de la Universidad de Columbia.
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