Un gallego entra un lunes en una zapatería y después de probarse unos cuantos pares, elige unos italianos muy elegantes.
Al entregárselos el empleado le advierte:
– Señor, estos zapatos suelen apretar bastante los cinco primeros días.
– No hay problema -responde-. No los voy a usar hasta el próximo domingo.
Autor: Manolo.
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Hablador
En una boda todo el mundo comiendo, nadie hablando… El novio comía sin hablar, lo mismo que la novia. De pronto los familiares empiezan a gritar:
– ¡Que hable el novio! ¡Que hable el novio! ¡Que hable el noviooooo!
Y el novio seguía comiendo, pero la gente:
– ¡Que hable el novio! ¡Que hable el novioooo!
En eso el novio reacciona, deja de comer y grita:
– ¡Mariaaanaaa está embarazadaaaa!
Y le dice el padre:
– ¡Chisss, calla, calla, hablador!
Autor: Exnovio.
Respuesta
Pregunta el hijo de un comerciante:
– Papá, papá, ¿cuántos gramos tiene un kilo?
– Hijo, ¡eso depende de si compras o si vendes!
Autor: Un ambulante.

Acertijo
Léanlo varias veces, busquen la solución, y sólo si no pudieron descubrirla, recurran a la respuesta.
* * *
Acertijo interesante:
Recuerde que no hay trampas, no hay nada oculto, todo está a la vista. Algo más: si no conoce el ejemplo, permítame una sugerencia: trate de pensarlo sólo porque vale la pena; en particular, porque demuestra que lo que cree sobre usted mismo a lo mejor no es tan cierto. O, en todo caso, es incompleto:
Antonio, padre de Roberto, un niño de ocho años, sale manejando desde su casa en la CDMX y se dirige a Acapulco. Roberto va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de frente, se sale de su carril de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida. Una ambulancia llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos y el niño es trasladado al hospital.
En cuanto llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al niño con mucha dedicación pero, luego de hablar entre ellos y estabilizarle los signos vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y, por eso, deciden dejarlo internado.
Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital Infantil de la CDMX y finalmente conversan con una eminencia en el tema, a quien ponen al tanto de lo ocurrido.
Como todos concuerdan que lo mejor es dejar a Roberto en el pequeño poblado donde está, la eminencia decide viajar directamente hacia allá. Y lo hace. Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión.
Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar:
– ¿Está usted en condiciones de tratar al niño? -pregunta en voz baja.
Y obtiene la siguiente respuesta:
– ¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!
Bien, hasta aquí, la historia. Le toca a usted pensar una manera que todo tenga sentido. Le insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto… Y antes de que lea la solución, quiero agregar algunos datos:
- a) Antonio no es el padrastro.
- b) Antonio no es cura.
Ahora sí, lo dejo a usted y su imaginación. Eso sí, le sugiero que lea otra vez la descripción del problema y, créame, es muy, muy sencillo.
Solución más abajo.
Evite leerla hasta intentar solucionarlo.
* * *
Solución:
Lo notable de este problema es lo sencillo que es la respuesta. Peor aún: en cuanto la lea, si es que usted no pudo resolverlo, se va a dar la cabeza contra la pared pensando: “¿Cómo puede ser posible que no se me hubiera ocurrido?”.
La solución es que la eminencia de la que se habla es la madre.
Este punto es clave en toda la discusión del problema. Como se advierte (si quiere vuelva y relea todo):
Nunca se hace mención del género de la eminencia. En ninguna parte. Pero nosotros tenemos tan internalizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos pensarla mujer.
Y esto va mucho más allá de que, puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no puede ser una mujer, creo que ninguno de nosotros dudaría en aceptar la posibilidad tanto en una mujer como en un hombre. Sin embargo, en este caso, falla. No siempre se obtiene esa respuesta. Más aún: hay muchas mujeres que no pueden resolver el problema y cuando conocen la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que condenan.
PD.- Si no pudiste resolverlo, no te quejes del machismo porque también lo aceptas.
A los que lo lograron… ¡felicidades por no ser prejuiciosos!






