Conzultoría Matrimonial y Familiar
Parte de la sexualidad y de cómo se puede manifestar la misma son los sueños eróticos, que se reflejan en situaciones como si estuvieran realmente teniendo sexo ya que en ocasiones originan orgasmo sin que se esté consciente de ello. Un estudio encontró que 93% de los hombres y 86% de las mujeres reportaron tener sueños eróticos (Schredl y colaboradores, 2004).
Alguien podría despertar durante uno de estos eventos y notar signos de excitación sexual: erección, lubricación vaginal o movimientos pélvicos. También puede haber orgasmo durante el sueño, conocido como orgasmo nocturno. Cuando esto ocurre, el hombre notó que eyacula, de aquí el término sueño húmedo o emisión nocturna. Las mujeres también tienen orgasmos durante el sueño, pero puede ser más difícil de determinar por la ausencia de evidencia visible. Las que tienden más a tener orgasmos durante el sueño también reportan una alta frecuencia de relaciones sexuales y de orgasmo por masturbación, a diferencia de quienes tienden menos a tener orgasmos nocturnos Las fantasías eróticas ocurren, por lo general, mientras ilusionamos despiertos, durante la masturbación o en encuentros sexuales con una pareja.
De hecho las primeras experiencias sexuales son en los jóvenes que sin pensar en sexo y en relaciones sexuales empiezan a tener sueños húmedos sin mucho significado para ellos (muy al principio), pero con la sorpresa de que al despertar se dan cuenta que amanecieron con sus calzones mojados y ante la vergüenza de que sus madres los pudieran regañar y/o preguntar por creer orinarse y no tener respuesta no saben qué hacer y cuando ya piensan en controlarlos agarran papel del baño antes de acostarse y se lo ponen dentro del calzón para que no se den cuenta.
Las fantasías eróticas cumplen muchas funciones. Primero, gran satisfacción y ser una fuente de placer y excitación. Los pensamientos eróticos en general sirven para aumentar la excitación sexual durante la masturbación y las relaciones íntimas con la pareja. También pueden ayudar a las personas a vencer la ansiedad y a facilitar el funcionamiento sexual o a compensar una cierta situación negativa. De igual manera, pueden ser una forma de ensayar y anticipar mentalmente nuevas experiencias sexuales. Imaginar miradas seductoras, ese primer beso, o una nueva posición sexual ayuda a la persona a implementar tales actividades con mayor comodidad (Leitenberg y Henning, 1995).
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Las fantasías sexuales permiten una expresión tolerable de deseos prohibidos. El que una actividad sexual en una fantasía sea algo prohibido, lo hace más emocionante. Aun cuando al principio las mujeres cuando tienen sus primeros sueños eróticos se sienten culpables, muchas piensan que es pecado y pocas lo comparten aun con sus amigas íntimas pensando que solo a ellas les pasa. Ya que las personas empiezan a tener actividad sexual pueden fantasear acerca de amantes pasados u otras personas hacia las cuales se sintieron atraídos, aunque estén comprometidas con una sola pareja sexual. En una fantasía la persona puede experimentar sexo grupal, relaciones sexuales de orientación cruzada, encuentros breves con extraños, relaciones eróticas con amigos y colegas, experiencias incestuosas, sexo con animales o cualquier otra actividad imaginable, sin de verdad tenerla.
Las fantasías de hombres y mujeres tienen algunos aspectos en común. Primero, su frecuencia es similar en ambos sexos durante la actividad sexual con la pareja (Leitenberg y Henning, 1995). Segundo, tanto hombres como mujeres indican un amplio rango de contenido en sus fantasías. Una revisión sumaria de éste en hombres y mujeres heterosexuales (Leitenberg y Henning, 1995) encontró algunas diferencias notables:
* Las fantasías sexuales de los hombres se enfocan más en actos sexuales explícitos, cuerpos desnudos y gratificación física, mientras que las mujeres utilizan más contexto emocional y romance.
* Los varones tienden más a fantasear acerca de varias parejas y sexo en grupo que las mujeres.
* Los hombres muestran una mayor tendencia a tener ficciones de dominio, mientras que las mujeres tienden a exhibir fantasías de sumisión y sexo duro que en la realidad no se animan.
El Lic. y C.P. Roberto Bautista es terapeuta sexual y de parejas con maestría en Mediación.
Correo: [email protected]





