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lunes, marzo 23, 2026
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“Sí se lee mucha poesía en México”: Luis Armenta Malpica

“Es una inmensa mayoría la que no lee poesía, pero con eso basta”, expresó a ZETA el editor Luis Armenta Malpica en el 30 Aniversario de Mantis Editores, Editorial Invitada en la UANLeer 2026

 

Han transcurrido 30 años desde que, en 1996, Luis Armenta Malpica (junto con Luis Alfonso Sánchez y Alejandro Silva Márquez) fundó en Guadalajara la editorial Mantis Editores, sello que fue la Editorial Invitada de la Feria Universitaria de Libro de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANLeer) en su edición de 2026.

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De hecho, el poeta y editor, director fundador de Mantis Editores, recibió el Reconocimiento al Mérito Editorial 2026 de la UANLeer 2026, el 11 de marzo de 2026, en el Aula Magna Fray Servando Teresa de Mier del Colegio Civil Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), “por una trayectoria ejemplar que ha contribuido al fortalecimiento y la difusión de la literatura contemporánea en el país y en el extranjero, y por su labor en la construcción de espacios editoriales que han dado voz a numerosas generaciones de poetas”, tal como se lee en la placa conmemorativa que Armenta Malpica recibió de manos de José Javier Villarreal, secretario de Extensión y Cultura de la UANL.

 

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DESDE 1996

En entrevista para ZETA, Luis Armenta Malpica contó los orígenes de una de las editoriales de poesía más importantes de México:

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“Yo tenía en el 94 un libro listo para ser publicado, lo envié a varias editoriales y ante el rechazo de las mismas, pues me puse a concursar en un certamen (Premio Clemencia Isaura 1996); me llevo el premio, pero no había publicación. Como yo lo que quería era la publicación, pues lo mandé a otro certamen; ése sí lo ganó, pero como ya tenía un premio anterior, pues me quitaron el segundo premio, entonces me quedé sin publicación. Era un certamen importante, el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes en el 96. Entonces, lo publiqué yo; fue el primer título de Mantis Editores. Nace junto con mi carrera, y el primer título de Mantis: ‘Voluntad de la luz’, se llama el libro (reeditado este año por Tilde Editores y CETYS Universidad)”.

— ¿Cómo era el contexto de la edición independiente en México en la década los 90 al surgir Mantis Editores en Guadalajara?

“En México, conocía a los grandes sellos, los sellos importantes, pero en Guadalajara había solamente tres o cuatro sellos independientes solamente (además del de la Universidad de Guadalajara, que estaba publicando, todavía no teníamos Secretaría de Cultura): Arlequín, Petra, ediciones dedicadas especialmente al libro infantil y juvenil, y Literaria Editores. No había más de esos sellos. Había colecciones de después desaparecieron, pero el panorama, a comparación de ahora, que es tan boyante, estaba bastante limitado”.

“Y lo que sí me di cuenta cuando comencé es que faltaba bastante el asunto profesional: los colegas, excepto Arlequín, no se manejaban con contratos de edición ni con ISBN en los libros, etcétera; posteriormente todo el mundo empezó a ponerse las pilas y a agruparse o a contagiarse el entusiasmo. Por ejemplo, en mi caso, es cuando empecé a tener coediciones con Canadá: les pasaba el contacto a otros colegas y les comentaba que estaría bien que se hagan los trámites de ponerse al día en Hacienda, que era más sencillo de lo que nos suponía, etcétera. Esto nos hizo ser como más cercanos a algunos, por supuesto, no esas rebeldías que a veces creen que existen; hay algunas, pero en general el panorama, sobre todo ahora, es mucho más cordial. Pero sí era muy árido en cuanto a posibilidades de editar, y sobre todo editar poesía”.

“Yo empecé editando de todo en los primeros años: salió el libro de ensayo, salió teatro infantil, salió novela, salió cuento; ya hasta después me dediqué exclusivamente a la poesía”.

— ¿Cómo han sido para ti estos 30 años editando y publicando libros de poesía?

“Bueno, al principio fueron años muy complicados porque como era un sello nuevo, un sello además de provincia, a la fecha en algunas librerías sigue siendo muy complicado entrar, porque siguen el proceso centralista de que hay que entregar en Ciudad de México. Por ejemplo, intentamos por tiendas comerciales y había que ir a Ciudad de México a hacer el trámite y luego te decían que sí, pero había que surtir en cada sucursal, y esto no nos lo podíamos permitir. Además, cuando entramos en algunas librerías, ya no de tienda comercial, sino librerías tal cual, pues había que esperar a que te hicieran un corte de venta. Todo era esencial; te daban un recibo y a los dos meses se supone que salía el pago y no salía, etcétera. No había estos mecanismos, tan rápidos ahora, de transferencia. Ahora cada dos meses ya tenemos cortes y pagos”.

“Entonces, sí le batallamos mucho. Por supuesto, confiamos bastante en algunos libreros y distribuidores: unos fueron maravillosos, otros se desaparecieron con nuestros libros. Algunas librerías desaparecieron y ya no supimos de ellas, sobre todo en ciertos procesos; por ejemplo, en la pandemia, se entiende, pero ya no volvieron a surgir. Entonces nos hemos vuelto muy cautelosos. De la pandemia para acá, seis años para acá, preferimos estar en menos librerías, pero muy seguras”.

“Ésas son las grandes enseñanzas que ha habido. El proceso de edición se fue perfeccionando. Yo al principio incluso traduje del francés algunos títulos, me hacía cargo de la maquetación; la corrección nunca, porque siempre creí que había que tener otros ojos para hacerlo, pero esas cosas las fui aprendiendo también. Sigo manteniendo un consejo editorial, me parece que siempre han sido tres o cinco quienes deciden qué se publica, para que no se publique sólo lo que a mí me gusta, que no haya esta visión muy sesgada, que sí veo en algunos colegas. Que están en todo su derecho, sobre todo los independientes, porque apostamos nuestro dinero, puede ser lo que a nosotros nos gustaría; pero yo he confiado un consejo editorial para que ellos me den luz y que haya variedad de registros y de propuestas, y no sólo una”.

 

423 LIBROS PUBLICADOS EN 30 AÑOS

El editor, premiado con el Reconocimiento al Mérito Editorial 2026 de la UANLeer 2026, expresó a ZETA que “Mantis Editores ha publicado 423 libros, más los libros electrónicos, me quedé en 15. Llegué a publicar 25 títulos en un año, ahora no lo haría ni de loco. Me parece que son ritmos muy muy rápidos; me había propuesto cinco títulos cuando mucho al año, pero el año pasado fueron 10. Este año pinta como para otros 10”, reveló.

Entre los títulos publicados en 2025 por Mantis editores figuran, por ejemplo, “Antitratados”, de Jacobo Molina Rodríguez; “Río en blanco”, por Adalber Salas Hernández; “Fragata portuguesa”, de Laura Elena González; “Los jardines ajenos”, por Baudelio Lara; “Meteorologías”, de Irene Artigas Albarelli; “D’una sola branca / De una sola rama”, por Susanna Rafart, traducido por Rodolfo Häsler; “Ebriedad de Dios”, por Luis Armenta Malpica;  “Delinquent Habits”, de Nancy Tamez; “Sobrevuelo”, por Luis Flores Romero (coeditado con el IMCA de Hermosillo); “Amenazado y brillante”, por Claudia Luna Fuentes”.

— Decía Carmen Villoro que publicar en Mantis Editores era algo “aspiracional”…

“Bueno, a mí me encanta ese tipo de comentarios porque dejan ver que los autores no sólo publican un título; regresan, quieren estar en Mantis. Además del cuidado que hacemos con sus libros, los procesos que deben seguirse como tal, no hago impresión solamente en los títulos; siempre estoy dialogando, estoy confrontando a los autores en vista de que se mejore su trabajo, independientemente que sean reconocidos o sean jóvenes. Siempre charlo con la gente, propongo como editor bastantes cambios o hacemos sugerencias; esto permite que el diálogo sea mayor y se crean amistades más fuertes, más sólidas, que además rebasan el tiempo de la producción y la publicación del libro, que ocurre en muchos casos”.

— ¿Por qué publicar poesía en México desde Guadalajara, desde provincia?

“Me apasiona de verdad no solamente escribirla, sino leerla, trabajarla, acompañar los procesos con los demás. Los poemas de los otros, de las otras y de les otres siempre van a ser un complemento porque son los libros que me gustaría escribir, pero que yo no los escribo. Entonces, ese gusto no se me quita; al contrario, soy muy curioso, siempre estoy revisando, leyendo libros tratando de acercar gente a la editorial a la que no llega por el consejo editorial, hay una colección donde invito directamente. Me gusta dar talleres también y me gusta ser jurado y dictaminador, porque me mantengo muy al tanto de lo que está ocurriendo; creo que entonces sí puedo decir que conozco bastante bien el panorama de la poesía mexicana, pero también internacional, porque traemos otras colecciones donde hay autores latinoamericanos. No solamente traemos autores extranjeros traducidos y publicados en México, sino que llevamos a los mexicanos a que se traduzcan y se publiquen en otros países, a veces en coedición, a veces con apoyos”.

“Se escribe demasiada poesía, o vamos diciendo poemas, prefiero ese término, la poesía ya es otra cosa. Se escriben muchísimos poemas y más desde que se tiene acceso a redes, a blogs, a la inmediatez de talleres, a que alguien que publica un libro o recibe un premio a la semana y ya está dando un taller literario con esa suficiencia del reconocimiento inmediato”.

“Y que además siempre hay gente esperando que se abra un taller para tratar de iniciarse, no tanto porque no conozcan a dónde se dirigen, sino que quieren estar en un grupo que los integre, donde no se sientan tan extraños. Porque ese es otro fenómeno: uno sigue creyendo que es el único que escribe poesía, aunque se escriban miles de poemas todas las semanas. Entonces, es importante hacer un filtro, hacer un sesgo de todo lo que se publica, de todo lo que se escribe, considerando o no para algunas personas que sean poemas; y entonces filtrar y provocar los mejores trabajos, y esto de la calidad, es muy difícil de considerar porque es un juicio muy subjetivo, un juicio de valor solamente”.

 

“LOS EDITORES INDEPENDIENTES NOS ENCONTRAMOS CON EL RESTRICTIVO APOYO DE LAS INSTITUCIONES CULTURALES”

Durante la recepción de su Reconocimiento al Mérito Editorial 2026 de la UANLeer 2026, Luis Armenta Malpica lanzó una crítica muy importante al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL), que depende de las políticas culturales de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México:

“En estos tiempos de globalización y medios electrónicos, pareciera que la edición independiente es un sueño que ofrece pocas expectativas. Y sí. Hay pasiones que duran unos años y luego, al conocer las condiciones reales de un mercado que le apuesta a lo más conveniente y no a lo indispensable, se abandonan y mueren. Sumada a esta realidad, los editores independientes nos encontramos, además, con el restrictivo apoyo de las instituciones culturales, que imponen medidas pater/maternalistas incluso en el tratamiento de los temas o propuestas (con buenas intenciones, como las de visibilizar algunas minorías o paridad de género) y que priorizan la corrección política y el adoctrinamiento, acordes a una visión gubernamental de justicia social que está lejos de la auténtica, por disruptiva, expresión artística”.

— ¿Por qué “los editores independientes nos encontramos, además, con el restrictivo apoyo de las instituciones culturales”?

“El INBAL y sus nuevas políticas ha premiado a otras instituciones que se ven influenciadas porque interviene el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura en una parte proporcional; por ejemplo, el Premio Iberoamericano de Poesía Minerva Margarita Villarreal, que antes, me consta porque yo lo gané, no te exigía retribución social, ahora te pide que cumplas una retribución; esto desde el INBAL, no es una idea de la UANL. Estas imposiciones o se cumplen o el INBAL deja de apoyar”.

“Yo preferiría, en todo caso, en lugar de dar 300 mil pesos al ganador, darle 200 mil y no obligarlo a pagar por un premio. Creo que la retribución social es adecuada y hasta nos gusta hacerla cuando es un apoyo o estímulo a un autor, a una persona, pero el premio se le da a una obra, no a ese autor; si no, qué caso tiene la cuestión de los pseudónimos. Por ese lado va mi crítica, no es en todas las instituciones, por supuesto; hay instituciones que se mantienen todavía sin exigir ni carta de sanidad moral ni retribución alguna. Porque así deberían ser los certámenes, que cada vez le agregan más cláusulas en vez de irlos haciendo más sencillos y que rija solamente la calidad literaria; y no que si se porta bien, que si le da la manutención a los hijos cuando está divorciado, que son causas que no le corresponden a una institución cultural. Esa es mi postura crítica”.

 

“SÍ SE LEE MUCHA POESÍA EN MÉXICO”

Al final de esta entrevista con Luis Armenta Malpica, uno de los editores más importantes de poesía en México, refirió a ZETA sobre su papel como editor de poesía en el país:

— ¿Cómo podrías definir la labor del editor de poesía en México? ¿Qué es para ti editar poesía en México?

“La edición de poesía en México es un campo que le interesa a muy poca gente que no está involucrada en la literatura. Se dice que no se lee poesía y eso es una mentira. Nosotros tenemos muchísimos libros agotados, hemos tenido que sacar algunas reimpresiones; los libros circulan a veces por PDF o por copias porque están agotados y vaya que hemos sacado 2000 o 1500 ejemplares por tirada, no solamente lo que ahora es más común con la gente más joven, que son 100 ejemplares o 300 ejemplares y luego dicen: ‘Vendimos toda la edición, vamos en una segunda edición’, pero fueron 100 ejemplares; que no está mal, pero no es lo que nosotros hemos trabajado”.

Concluyó Armenta Malpica, convencido:

“Entonces, sí se lee mucha poesía en México. Es una inmensa mayoría la que no lee poesía, pero con eso basta para que la obra de los autores de quienes se dedican a escribir poemas, divulgarla, promoverla desde la parte de edición, esté contemplada, sea suficiente y necesaria; además, porque lo que te da un libro de poemas no te lo da ningún otro tipo de literatura, por bien escrita que esté”.

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Autor(a)

Enrique Mendoza
Enrique Mendoza
Enrique Mendoza Hernández estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana. Premio Estatal de Literatura 2022-2023 en la categoría de Periodismo Cultural, otorgado por la Secretaría de Cultura de Baja California; Premio Nacional de Periodismo Cultural FILEY 2025, otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y Manos Libres Periodistas. Ha sido incluido en diversas antologías, entre otras, en “Relatos de frontera y otras costumbres. Crónica joven de Tijuana”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en 2013. Autor del libro “Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950”, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California en 2024. Es periodista cultural en Semanario ZETA, en Tijuana
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