El gobierno de Irán anunció el 11 de marzo de 2026 que su selección nacional de fútbol no participará en la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) de 2026, pese a haber obtenido su clasificación deportiva al certamen que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá. La decisión fue comunicada por Ahmad Donyamali, titular del Ministerio de Deportes de Irán, quien señaló que las circunstancias políticas y militares del país impiden al combinado iraní tomar parte en el torneo.
Donyamali atribuyó la decisión al reciente conflicto armado con Estados Unidos e Israel, iniciado a finales de febrero del mismo año, que dejó miles de víctimas y culminó con la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, a manos de fuerzas estadounidenses. “El país atraviesa circunstancias que no nos permiten participar en el Mundial”, declaró el funcionario, al subrayar que la crisis derivada de ese contexto bélico hace inviable la presencia de la selección en el torneo mundialista. Según Donyamali, Irán no asistirá “bajo ninguna circunstancia”.
La postura del Gobierno iraní contrasta con las garantías otorgadas por las autoridades del país sede. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se reunió con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para revisar los preparativos del torneo, y tras ese encuentro confirmó que el equipo iraní tendría plenas facilidades para competir. “El presidente Trump reiteró que el equipo iraní es, por supuesto, bienvenido a participar en el torneo”, escribió Infantino al referirse al diálogo sostenido sobre el desarrollo del Mundial.
La retirada de Irán plantea un precedente inédito en la historia reciente de la FIFA: una selección que abandona voluntariamente una Copa del Mundo para la que se había clasificado por razones de política exterior y conflicto armado. La selección iraní había logrado su pase al torneo en la fase de clasificación de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y era una de las 48 escuadras convocadas al primer Mundial con ese formato ampliado, que se celebrará entre México, Estados Unidos y Canadá.
La decisión del Gobierno iraní podría derivar en sanciones por parte de la FIFA, organismo que históricamente ha penalizado a las federaciones nacionales que, sin causa deportiva verificable, declinan participar en sus competiciones oficiales. Hasta el momento, la FIFA no se había pronunciado de manera formal respecto a la postura de Irán.






